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Víctor Hugo Rodríguez, fue el ganador en la categoría Bienestar y Salud de Titanes Caracol 2020

Una vida al servicio de la niñez

El cardiólogo pediatra, lleva más de dos décadas cuidando la salud cardiovascular de los niños en Colombia.

20 de diciembre de 2020 - 09:00 a. m.
Víctor Hugo Rodríguez, cardiólogo pediatra.
Víctor Hugo Rodríguez, cardiólogo pediatra.
Foto: Cortesía

“Todavía no me lo creo. Siento mucha alegría y unas ganas profundas de aprovechar esta oportunidad que me está dando la vida”. Estas son las palabras de Víctor Hugo Rodríguez, cardiólogo pediatra, quien en su tono de voz transmite esa emoción por ser el ganador en la categoría Salud y Bienestar. Como él señala, “es el resultado de un trabajo en equipo, que se enfoca en la salud de los niños, primero los niños”.

Víctor reside en Popayán, viene de familia de médicos, su padre también es pediatra, Víctor Manuel Rodríguez, quien fundó la Unidad de Recién Nacidos del Hospital Universitario de San José en el Cauca y le enseñó a su hijo esa pasión por salvar vidas y no quedarse con nada.

Por ello, y al enfrentar la realidad de los padres que llegaban a su consultorio en Cali, Víctor Hugo empezó a identificar que los niños tenían muy avanzadas las enfermedades y pocas veces regresaban a control. Esto se presentaba porque los pacientes provenían de sitios apartados e ir al cardiólogo representaba un gasto mayor entre transporte, hospedaje, comida y consulta. “Al ver esto decidí empezar a visitar esas zonas geográficas olvidadas en Colombia e ir a llevar salud y esperanza a esos corazoncitos pequeños. Salvar sus vidas y facilitarles el proceso”.

Así, y con la diligencia y pasión que lo caracterizan, en 2008, en Santander de Quilichao, emprendió esa labor que tenía la ruta médica clara: brindar una consulta especializada por primera vez, realizar electrocardiogramas en las ciudades de origen y remitirlos a nivel IV si era necesario. Con sus equipos de cardiología y su amigo Ernesto Vallejo, quien se sumó después a la iniciativa con otros dos cardiólogas, recorren el suroccidente colombiano en busca de esos pequeños corazones que necesitan ayuda.

El pago de cada consulta se da con un aguacate, uno de los huevos de las gallinas, fotografías y abrazos, pero lo que les llena el corazón es ver esas sonrisas de los padres y los niños, quienes a través de las consultas tienen una mejor calidad de vida. “Ahora con esta distinción seguiremos llegando a más zonas del país para cuidar el corazón de los niños, y como soy animalista, también empezaremos brigadas para cuidar a los animales”, concluye el médico pediatra de 52 años.

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