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“Yo sabía que esto tendría un final feliz, hoy soy alguien nuevo”: reintegrado

En Montería, la ACR ha atendido a 2114 personas desmovilizadas en 2013

El Espectador
18 de diciembre de 2013 - 12:00 p. m.
Gustavo, comparte con su hija el diploma, que de manera simbólica, representa su boleto para reiniciar una nueva vida al lado de su familia. / ACR l Comunicaciones
Gustavo, comparte con su hija el diploma, que de manera simbólica, representa su boleto para reiniciar una nueva vida al lado de su familia. / ACR l Comunicaciones

Piel morena, 47 años de edad, 1,73 de estatura y unos ojos brillantes que reflejan una felicidad indescriptible, son los rasgos de Gustavo*, que el viernes 6 de diciembre finalizó junto a 149 compañeros más, su proceso con la Agencia Colombiana para la Reintegración.

“Yo sabía que esto tendría un final feliz, hoy soy alguien nuevo, ya pasaron las verdes, ahora vienen las maduritas, trabajar el campo, pero eso sí, ya tranquilo”, comenta Gustavo, mientras abraza a su pequeña hija de 9 años que le acompaña. Fueron 7 años y 3 meses que pasó Gustavo para llegar a este día de recompensa, un proceso que tarda entre 6 y 8 años desde que se dejan las armas, y se inicia todo un proceso integral de reintegración a la sociedad.

Gustavo fue víctima y victimario, su primer papel en este conflicto fue el de víctima, cuando estaba radicado en el Urabá antioqueño, se vio obligado a dejar su tierra para conservar su familia y su vida, lo que hizo que llegara al departamento de Córdoba, sin saber que ahí, también lo esperaba desde otra vereda la violencia.

“Cuando llegamos (municipio de Valencia, Córdoba) nos decían, esos son guerrillos, y nos obligaron por físico miedo a pertenecer a los paras, yo reconozco hoy que yo no quería, pero me alié con el enemigo”, asegura Gustavo, en tanto juega en su mano con su diploma de finalización del proceso.

Gracias al Sena y a la ACR, Gustavo vio un norte en su Proceso de Reintegración, recibió atención psicosocial, se capacitó como técnico agrónomo y hoy tiene un proyecto de vida estable.

“Yo ahora pienso es en el TLC, mi tierrita en Valencia la cultivaré con ají dulce, con el aporte que me ha dado el gobierno y seguir adelante, esto no ha sido fácil, yo tenía dos caminos el bueno y el malo, yo elegí el bueno y sabía que esto tendría un buen final, aunque no es fácil, muchos me decían que no fuera bobo, que como podía vivir con $350.000 cuando delinquiendo podía hacerme hasta 2 millones de pesos, pero el resultado es que yo estoy aquí libre y empezando de nuevo y muchos de ellos están en la cárcel o muertos”, comenta Gustavo.

Actualmente la ACR Montería cuenta con un equipo interdisciplinario en atención integral para las personas en Proceso de Reintegración, y en el 2013 ha atendido a 2114 personas en esta condición, 49% de estas personas se ubican en la capital cordobesa, el 18% en Tierra Alta, 13% en Valencia y el restante repartido en el departamento de Córdoba.

*Nombre protegido por seguridad de la fuente.
 

Por El Espectador

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