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Glória, así se llama el mejor pastel de nata de Portugal

El Congreso de los Cocineros premió una confitería que abrió este año en la localidad de Amadora y que tiene claro el secreto para un buen pastel de nata: “que sea crujiente, el hojaldre, la crema aterciopelada y la dulzura en su punto justo”.

EFE
25 de septiembre de 2023 - 03:11 p. m.
Glória, así se llama el mejor pastel de nata de Portugal
Foto: Getty Images - Miguel Perfectti

Nació en junio con el nombre de Confeitaria Glória y, como si de una premonición se tratase, no ha tardado ni medio año en llegar a lo más alto y hacerse este lunes con la corona más codiciada por los pasteleros en Portugal: el título de mejor pastel de nata.

Con su masa de hojaldre crujiente y su relleno de crema, el dulce más famoso del país luso tiene nuevo campeón, elegido hoy en el Congreso de los Cocineros celebrado en Oeiras, a las afueras de Lisboa, y en el que han participado cuatro decenas de establecimientos del área metropolitana de la capital.

El vencedor es Glória, una confitería que abrió este año en la localidad de Amadora y que tiene claro el secreto para un buen pastel de nata: "Que sea crujiente, el hojaldre, la crema aterciopelada, la dulzura en su punto justo... Hay algunos trucos", relata a EFE el gerente, João Castanheira.

Glória abrió sus puertas hace unos meses, pero Castanheira tiene años de experiencia en la confección de pasteles de nata y la corona no le es extraña, pues ya la ganó en 2012, 2013 y 2015 con la pastelería Aloma, su otra empresa.

Las recetas de Glória y de Aloma son distintas. ¿Cuál de los dos pasteles es mejor? "Es diferente", dice Castanheira entre risas, sin revelar el secreto.

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Conquistar los cinco sentidos

Este año ha sido Glória quien ha conquistado a un jurado integrado por pasteleros, críticos gastronómicos, enólogos y otros especialistas que, durante la final en el Congreso de los Cocineros, analizó cada dulce en un minucioso proceso que implica los cinco sentidos.

Los pasteles entran primero por los ojos: se observa su exterior para determinar su color, su punto de cocción y su forma. Después se aprieta levemente, para calibrar cómo cruje con el tacto y el oído. Se acerca a la boca, se percibe su olor y, sólo en este punto, por fin, entra en juego el gusto. Un pequeño mordisco al hojaldre termina de confirmar si la masa es lo suficientemente crujiente, y una segunda prueba ataca el interior, para saborear la crema y paladear su textura.

"Todo sumado hace un buen pastel de nata", explica a EFE una de las juezas, la pastelera Andreia Moutinho, que señala que los ingredientes de calidad y una correcta ejecución de la técnica son clave para conseguir un dulce exquisito.

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El nivel sube año a año, asegura Moutinho, que ya ha participado como jurado tres veces. “Se ve que la preocupación técnica es muy grande: quien viene sabe hacer pasteles de nata muy bien”. Este año, el jurado vivió un desafío cuando el concurso se convirtió en una auténtica prueba a ciegas por un fallo eléctrico que dejó en penumbra el pabellón.

Afortunadamente, el percance sólo duró unos minutos y pudieron seguir degustando pasteles sin problema, para escoger al vencedor: Glória. Esta confitería fabrica actualmente unos 300 pasteles al día, pero espera que la distinción atraiga más clientes y haga disparar las cifras. “Va a subir mucho. Cuando ganamos con Aloma, se disparó”, recuerda Castanheira.

Seña de identidad

El pastel de nata se ha convertido en una seña de identidad de Portugal, donde se puede encontrar en cualquier pastelería o cafetería. ”Es nuestro producto número uno, a nivel identificativo. Incluso en el extranjero, cuando hablan de Portugal, hablan del pastel de nata”, explica el empresario, que ha expandido fronteras y tiene una tienda de Aloma en Madrid.

La fecha exacta en la que nació el pastel de nata es incierto, pero su origen es conventual. Algunos lo sitúan en el Monasterio de los Jerónimos, en el barrio lisboeta de Belém, hoy ampliamente afamado por estos dulces y que tiene en exclusiva la denominación “pasteles de Belém”, con una receta guardada bajo siete llaves.

En el resto de confiterías y pastelerías, el dulce se llama simplemente pastel de nata. ¿Hay pasteles de nata mejores que los pasteles de Belém? “Los de Glória”, afirma, sonriente, el nuevo rey del mayor dulce de Portugal.

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Por EFE

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