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Secar la carne antes de cocinarla parece un detalle pequeño, pero puede marcar la diferencia entre un corte dorado, con buena costra y sabor intenso, y una pieza pálida, húmeda o cocida en su propio vapor.
La explicación no está solo en la técnica de cocina, sino en la relación entre humedad, temperatura y dorado.
Según Serious Eats, medio especializado en cocina y ciencia culinaria, la humedad superficial impide que la carne se dore correctamente. Menos agua en la superficie permite que la sartén se mantenga más caliente, que la reacción de Maillard ocurra más rápido y que se consiga una costra más dorada y crujiente.
Es decir, cuando una carne entra húmeda a una sartén caliente, el calor no se concentra de inmediato en dorarla. Primero debe evaporar el agua que está en la superficie.
Mientras eso ocurre, la sartén pierde temperatura y la carne puede empezar a cocinarse al vapor, con una costra menos marcada, irregular y con menor desarrollo de sabor.
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¿Qué pasa cuando la carne tiene humedad superficial?
Epicurious, portal gastronómico estadounidense, explica que si la sartén está bien caliente y no se sobrecarga, pero la carne aun así queda pálida o sin buen dorado, una causa probable es el exceso de humedad en la superficie. Incluso unas pocas gotas pueden afectar el resultado, porque retrasan el momento en que la carne alcanza la temperatura necesaria para dorarse.
Además, menciona que la reacción de Maillard empieza cuando la superficie de la carne alcanza aproximadamente entre 148 °C y 165 °C. El problema es que el agua no pasa de 100 °C antes de evaporarse.
Por eso, mientras haya humedad superficial, la carne puede cocinarse, pero no dorarse de la misma manera.
En el caso de las carnes marinadas, más líquido en la superficie no necesariamente significa más sabor. Ese exceso puede quemarse al contacto con el calor o generar vapor, lo que dificulta el dorado.
Por eso, antes de llevar la carne a la sartén, al horno o a la parrilla, es mejor retirar con suavidad la humedad superficial.
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¿Cómo secar la carne y cuándo hacerlo?
La forma más directa de secar la carne es usar papel absorbente de cocina antes de llevarla al fuego. No se trata de presionar con fuerza ni de aplastar el corte, sino de retirar el líquido visible de la superficie.
En un filete, por ejemplo, se deben secar ambos lados y también los bordes. En carne cortada en tiras o cubos, lo ideal es extender las piezas y retirar el exceso de humedad antes de saltearlas.
El paso a paso puede ser así:
- Retirar la carne del empaque.
- Ponerla sobre una tabla o plato limpio.
- Secar la superficie con papel absorbente.
- Repetir por ambos lados y bordes.
- Sazonar y cocinar según la preparación.
- Desechar el papel usado.
¿Y la sal?
La relación entre sal y humedad también importa. Serious Eats explica que cuando la carne se sala, la sal empieza a extraer líquido hacia la superficie. Si se cocina entre pocos minutos después de salar y antes de que ese líquido se reabsorba, el calor se gasta evaporando humedad, baja la temperatura de la sartén y se impide la formación de costra.
Por eso, se recomienda, si hay tiempo, salar al menos 40 minutos antes de cocinarlo o incluso dejarlo toda la noche en una rejilla dentro del refrigerador, sin tapar. En ese proceso, parte del líquido se reabsorbe y la superficie puede secarse mejor.
Si no se dispone de ese tiempo, la alternativa es salar justo antes de poner la carne en la sartén.
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