Gracias a don Edilberto Galindo, quien con justa razón me pidió ideas para la mesa de Semana Santa. La que les presento tiene inspiración en Madrid: siempre que viajo a esa ciudad española lo primero que hago es ir a comer al restaurante Casa Hortensia, en el barrio de Chueca, un clásico de cocina asturiana, famosos por sus tortillas, las chuletillas de cordero lechal que tanto le gustan a Cristina y sus maravillosas fabes con almejas. Con la idea de unir fríjoles y mariscos he experimentado con los frijolitos de Montes de María, cargamento, fríjol blanco o cabecita negra, entre otros, que quedan de maravilla con unas almejas blancas de que vienen empacadas al vacío y ultra congeladas, incluyendo su licor, esa delicia de sabor marino que arroja una almeja bien tratada al cocinarse. Si desea enriquecer aún más esta receta, puede agregar algo de tocino, jamón, cerdo o chorizo.
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INGREDIENTES (Para 4 personas)
500 gramos de fríjol seco (blanco, cabecita negra, cargamanto…)
1.000 gramos de almejas blancas
1 tomate chonto troceado
1 zanahoria pequeña pelada y troceada
1 tallo de apio troceado
1 cebolla cabezona troceada
2 dientes de ajo
2 hojitas de laurel
1 ramita de tomillo
1 cucharadita de orégano seco
Sal y pimienta negra
PREPARACIÓN
Deje los fríjoles remojando en agua desde la noche anterior. Escúrralos, póngalos en la olla a presión junto con los vegetales y las aromáticas, cubra con tres centímetros de agua fresca y cocínelos durante 30 minutos desde que la olla empieza a pitar. Luego, retire las aromáticas y licue los vegetales con un poquito del agua de cocción. Devuelva a la olla con los fríjoles junto con las almejas y el vino blanco, y cocine durante unos minutos, hasta que las almejas abran completamente. Sazone con sal y pimienta negra, y sirva acompañando con cilantro picado y tostadas de un buen pan.