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Cuando camine por Bogotá o sus alrededores, deténgase un momento y mire a su alrededor: ¿sería capaz de reconocer una uva camarona? Esta planta nativa llama la atención por sus flores tubulares de tonos rojos y rosados, con puntas blancas, pero también por sus pequeños frutos dulces y comestibles, parecidos a los arándanos.
Aunque puede pasar desapercibida entre la vegetación, esta planta tiene rasgos que permiten reconocerla. Le contamos cómo identificarla, cuáles son sus usos y cómo aprovechar sus frutos en la cocina.
¿Qué es la uva camarona?
La uva camarona (Macleania rupestris) es un arbusto de la familia Ericaceae que crece en zonas montañosas de Centroamérica y el norte de Suramérica, desde Nicaragua hasta Perú. En Colombia también se conoce como uva camarera, uvita o uva de monte, y es una especie propia de ambientes como los páramos, los matorrales, los bosques andinos y los bordes de caminos.
Según Corpoboyacá, puede alcanzar entre 1.50 y 2.30 metros de altura y desarrollar una copa amplia, con ramas que nacen cerca del suelo. Su forma de crecimiento cambia según el entorno: en espacios abiertos se comporta como un arbusto, mientras que en bosques con árboles más altos puede ser una enredadera, extendiéndose sobre sus ramas en busca de luz. También crece entre rocas y en terrenos con poco suelo, donde sus hojas gruesas y rígidas le ayudan a soportar condiciones de menor disponibilidad de agua.
Una de sus características más llamativas son sus flores colgantes, generalmente rojas y con la punta blanca, aunque también pueden ser rosadas o completamente blancas. Tienen forma de campana alargada y producen néctar que atrae a colibríes y otros visitantes florales, como abejorros y mariposas.
Después de la polinización, la planta desarrolla frutos carnosos y jugosos que crecen en racimos de hasta 14 unidades. A medida que maduran, pasan de tonos rosados y verdosos a colores púrpuras oscuros o casi negros. Cada fruto mide entre uno y dos centímetros de diámetro, tiene un sabor dulce y es comestible.
Además de su potencial para el consumo humano, la uva camarona cumple una función importante en los ecosistemas andinos. Sus flores ofrecen néctar a los polinizadores y sus frutos sirven de alimento para aves y otros animales silvestres, por lo que contribuye a mantener las relaciones ecológicas de los bosques y matorrales donde crece. Por estas características, también se considera una especie promisoria para explorar alternativas de aprovechamiento de frutos nativos y conservación de la flora local, por lo que es una de las plantas que se recomiendan plantar si le llaman la atención los jardines para polinizadores.
¿Para qué sirve?
La uva camarona es un fruto comestible que puede consumirse fresco o utilizarse en distintas preparaciones. Su pulpa dulce y acuosa se aprovecha para elaborar jugos, mermeladas, compotas y bebidas fermentadas, como vinos y licores. Sus flores también son comestibles y, por su sabor ácido, pueden incorporarse en almíbares y mermeladas.
En Ecuador, donde esta especie se conoce como joyapa, se han explorado otros usos gastronómicos. Según investigaciones de la Universidad de Cuenca, el fruto puede emplearse en preparaciones como mistela, chicha, vinagre, coulis y mousse, además de productos como harina, chips y té. Su sabor y dulzor pueden variar según el grado de madurez y las condiciones ambientales en las que crece.
Uno de los desafíos para aprovecharla es su conservación en fresco, pues se trata de un fruto estacional y la congelación puede modificar características como la textura, el aroma y el color. Por eso, transformarla en mermeladas, bebidas y productos deshidratados permite prolongar su aprovechamiento y explorar su potencial en la cocina.
Además de su potencial gastronómico, la uva camarona contiene antioxidantes, compuestos que ayudan a proteger las células del daño causado por los radicales libres. Estas propiedades han despertado interés en el estudio de su composición nutricional y sus posibles aplicaciones en la alimentación. Su aprovechamiento también abre oportunidades para incorporar especies nativas en la producción de alimentos y contribuir a la conservación de la biodiversidad.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩