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El pasado 25 de marzo, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció formalmente la trata transatlántica de africanos esclavizados y la esclavitud racializada como el crimen de lesa humanidad más grave. Una declaración que, además de promover la reparación histórica, evidencia la triple vulneración que enfrentaron las mujeres afro.
La resolución reconoce que, durante más de 400 años, alrededor de 15 millones de hombres, mujeres y niños fueron despojados de su continente africano para ser llevados bajo condiciones de esclavitud a otras partes del mundo. Por la dimensión de los hechos, la ONU reconoció que estos crímenes deben generar obligaciones concretas de verdad, reparación y garantía de no repetición. Al mismo tiempo, exhorta a los Estados miembros a entablar un diálogo que incluya disculpas formales, devolución de objetos robados y compensaciones económicas.
Un reconocimiento que además destaca el “carácter excepcionalmente generizado”, que sometía a las mujeres y niñas africanas a violencia sexual, reproducción forzada, servidumbre doméstica y otras formas de explotación específicas por razón de género. Uno de los ejemplos fue el principio “partus sequitur ventrem”, una norma colonial que establecía que los hijos e hijas de mujeres esclavizadas nacían esclavizadas.
Para entender el significado de esta resolución, lo que implica para la población afrodescendiente y, especialmente, para las mujeres negras que cargan como herencia siglos de historia y racismo, El Espectador habló con Edna Liliana Valencia, periodista, escritora y activista afro. Según explicó, no existe una cifra clara para dimensionar a las víctimas de estos hechos, pues muchos murieron durante los recorridos forzados, que podían durar hasta dos meses en altamar, en condiciones totalmente inhumanas.
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¿Qué implica hablar de trata transatlántica?
Cuando hablamos de trata de personas esclavizadas se refiere a esos 400 años durante los cuales los colonos europeos capturaron personas africanas que eran libres en su continente. En este caso, si tomamos como ejemplo el caso de Colombia llegaban desde la costa occidental de África, eran capturadas allá, luego los barcos venían aquí a Cartagena y desembarcaban a las personas africanas para la venta.
Después el barco era cargado con las riquezas que se robaban de aquí, con el oro, con las esmeraldas, y entonces el barco iba para España. Allá dejaba las riquezas y volvía a África ya vacío, nuevamente, para cargar otra vez con personas.
Y ese mecanismo fue el mecanismo que sentó las bases del capitalismo actual y que además fue el que enriqueció Europa, al mismo tiempo que empobreció al continente africano y empobreció a América Latina. El asunto es que hoy en día seguimos sufriendo las consecuencias de eso. No es una casualidad que, por ejemplo, los países de Europa y los países esclavistas sean también los países más ricos del continente europeo. Los países más esclavistas. Entre ellos, España, Portugal, Bélgica, Inglaterra, fueron los principales esclavistas, y su riqueza fue construida de esa manera: capturando personas libres, vendiéndolas como si fueran mercancía, quitándoles su condición de personas, o sea, no eran personas sino negros esclavos que pasaban a ser objetos o cosas que se vendían, se compraban, incluso se heredaban o se desechaban sin ningún problema.
¿Qué implica que la ONU reconozca la trata transatlántica como una práctica racializada?
Me parece importante anotar que este reconocimiento surge de una propuesta hecha por un bloque de más de 60 países, la mayoría del sur global: países africanos, países del Caribe, países suramericanos que se unieron para hacer esta declaración ante la ONU. No es que la ONU lo haya hecho por voluntad propia. La declaración también dice la “trata racializada de africanos esclavizados con fines de esclavización”. La gente del norte de África, los marroquíes, los tunecinos, la gente de Libia, son de un genotipo más árabe y mestizo, que no fueron esclavizados por los europeos. Era una trata que tenía que ver con el color de la piel, esa es una cosa súper importante del reconocimiento.
Ahora, que lo reconozca la ONU tiene un carácter significativo, pues se trata de una unión que incluye a casi todos los países del mundo, donde se declara la necesidad de reconocer y de reparar a los africanos y sus descendientes por ese tipo de trata. Pero además no se reconoce solamente como un delito de lesa humanidad, sino como el peor delito de lesa humanidad de la historia del mundo. Porque ningún delito de lesa humanidad le había quitado el carácter de seres humanos a sus víctimas. Nunca un genocidio duró 400 años. Nunca un genocidio fue avalado y respaldado por tantas leyes en cada país, como los códigos negros de Francia, “Code Noir” se llamaban, o todas las leyes que se inventaron para mostrar cómo esclavizar, torturar y violar a los africanos.
Sin embargo, yo tengo que decir que una declaración de la ONU lastimosamente no siempre impacta como uno quisiera o como nosotros, como comunidad, quisiéramos. Esta declaración de la trata transatlántica llega como primera acción de la ONU en el segundo decenio internacional de los afrodescendientes, que va de 2026 a 2035. Además, la ONU dice: “Los países tienen que implementarlo”. Y todos sabemos que estas declaraciones de la ONU no son vinculantes y, por ende, los países no es que estén obligados a poner en práctica esas recomendaciones.
¿Qué tipo de violencias enfrentaron las mujeres durante la esclavización?
Había un tema de misoginia en la esclavización. La declaratoria de la ONU reconoce un impacto especial sobre las mujeres, o sea, una interseccionalidad: era racializada la trata y además tenía un impacto violento sobre las mujeres.
La declaratoria expone varias formas de violencia de manera muy específica, pero una de las principales fue la violencia sexual en el contexto de la esclavización. Se veían a las mujeres negras como un simple objeto y se difundía la idea de que no sentían dolor, que eran sexualmente insaciables, exóticas, fogosas, es decir, una serie de estereotipos que entran a justificar prácticamente la violación de mujeres negras durante la esclavización y que se quedaron hasta nuestros días.
Otro punto súper relevante era que las mujeres negras eran vistas como máquinas de reproducción, porque al ser consideradas objetos, el fruto del vientre de cada mujer esclavizada también era propiedad del amo o de la persona que compraba a la mujer africana. Y a ellos les interesaba mucho que ellas se reprodujeran, que tuvieran hijos todo el tiempo para tener más esclavos en la finca. Por eso también las abusaban de forma reiterada.
Además de tenerlas sometidas, bajo coerciones de agresión sexual, también las podían obligar a abortar o a parir, les podían quitar a sus hijos recién nacidos. Las obligaban muchas veces a amamantar a los hijos de las mujeres blancas y no a los de ellas. Entonces definitivamente estas violencias marcan la diferencia dentro de los sistemas de esclavización y por eso la ONU reconoce específicamente, dentro de esta declaratoria, que el tema de violencia contra las mujeres fue peor.
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¿Cómo resistieron las mujeres negras en el contexto de la esclavización?
Las mujeres negras se inventaron estrategias para evitar esos niveles de tortura. La primera que podemos mencionar, es arrojarse al mar. Lo hacían sobre todo las mujeres embarazadas o con niños de brazos, que se arrojaban al mar y preferían morir ahogadas desde los barcos negreros que llegar a los otros continentes a ser esclavizadas y violadas toda la vida.
También el cabello ha sido una de nuestras estrategias. Dentro del cabello se han trenzado las rutas para llegar a los palenques durante siglos. Las mujeres trenzaban en la cabeza de sus esposos los mapas para llegar a los palenques y les ayudaban a escapar. Dentro de los cabellos se escondían semillas para poder sembrar cuando llegaran a los territorios libres que ellos mismos creaban. En los turbantes también se escondían mensajes, se escondían señales, armas, muchas cosas que les permitían a ellas defenderse de los esclavistas.
Además de eso, la mujer afro es la portadora de la cultura, la que ha mantenido la tradición oral, la que ha soportado sobre sus hombros la responsabilidad de que no se extinga nuestro carácter cultural africano. Nuestras tradiciones, gastronomía, historia, estética han sido defendidas principalmente por las mujeres. Pienso que ahí sí nos falta muchísimo por contar. Pero fueron mujeres que lucharon en todos los aspectos, que sobrevivieron a la esclavitud y contaron sus historias, Mujeres que incluso ayudaron a la abolición de la trata transatlántica directamente en esa época. Son innumerables los aportes de las mujeres a la resistencia negra.
¿Qué papel han tenido las mujeres en este reconocimiento?
En la actualidad, muchas mujeres han investigado, denunciado y presionado para que los gobiernos internacionales reconozcan la trata transatlántica como crimen de lesa humanidad, como parte de la memoria histórica.
También pienso que Colombia está haciendo su parte. Justo en esos días, una semana antes de la declaración de la ONU, fue la cumbre CELAC-África aquí en Bogotá, liderada por la vicepresidenta Francia Márquez, que aunque la gente hoy en día la critique y aunque no entienda las dimensiones de este tipo de encuentros, está haciendo algo histórico, y es consolidar por primera vez en la historia relaciones diplomáticas y comerciales entre Colombia y países del continente africano. Es decir, que ellas son las que están aportando a ese aspecto, y junto a ellas muchas que las apoyamos.
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¿Se puede hablar de un racismo heredado de la esclavización? ¿Cómo se manifiesta hoy en día?
Claro. Esa ideología que se construyó para justificar la esclavización y para que un hombre blanco, se sintiera bien abusando a una mujer sin ningún remordimiento o al mandar a que un hombre negro se lo comieran los perros, eso se quedó en la conciencia colectiva. Por ejemplo, en Colombia se abolió la esclavización en 1861, pero se quedó en la mente de las personas esta idea de superioridad blanca y que las razas existen.
Todo eso condiciona nuestras experiencias de vida hoy. Eso hace que a mí no me den un empleo o que no me den un apartamento. Hace que todavía hombres blancos no quieran estar con mujeres negras y viceversa. Hace que nuestro cabello sea considerado malo, feo, sucio, desaliñado. También influye en que la gente siga viviendo en las peores condiciones de infraestructura del país. Que Buenaventura no tenga hospitales y Medellín sí; que en Bogotá haya carreteras, pero en otros territorios no. Esa idea de que la gente tiene que vivir en malas condiciones y en la pobreza persiste.
Que los negros estamos hechos para el servicio doméstico, para ser celadores o, máximo, deportistas o cantantes, viene de la narrativa esclavista. Así que las consecuencias siguen en el presente y eso es algo que mucha gente no entiende. Algunas personas dicen: “Ay, que eso ya pasó”. No, hoy en día seguimos viendo las consecuencias. Solo basta con imaginarse que después de 400 años de esclavización y después de más de 200 años de su abolición, hasta ahora existe una declaración como esta.
¿Qué implica hablar de reparación histórica en este contexto?
Eso implica que hay un llamado a estos países a que asuman su responsabilidad histórica. Los africanos están en países que ellos empobrecieron. Luego intentan migrar y no los dejan, y mueren en el Mediterráneo, por eso es importante que se organice ese tema de la migración.
Algo que además presenta la declaratoria es que los países europeos deben devolver las obras de arte y todos los artefactos artísticos y culturales robados a los países de África durante la colonia. Los museos en Bélgica, en Reino Unido, en Francia, en España tienen que empezar a devolver eso. Una forma de reparación también podría ser hacer inversiones en programas especializados para que la gente afro pueda cerrar la brecha y salir del atraso en el que nos dejó la esclavización. O incluso hacer campañas en contra del racismo, concientizar sobre este estos temas, también es super importante.
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