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Las toallas higiénicas que detectarían mercurio en zonas mineras del país

Alejandro Vargas Gutiérrez, médico de la Universidad de Antioquia, sueña con hacer la primera toalla higiénica del mundo que detecte mercurio en la sangre, para ayudar a las mujeres de las zonas mineras en Colombia.

Daniela Villamarín Solorza
08 de abril de 2024 - 07:25 p. m.
Las toallas higiénicas tienen como objetivo ayudar a mujeres que viven en zonas de minería ilegal en Colombia.
Las toallas higiénicas tienen como objetivo ayudar a mujeres que viven en zonas de minería ilegal en Colombia.
Foto: Archivo particular

Una toalla higiénica que se ponga azul cuando entre en contacto con el mercurio de la sangre menstrual de mujeres que viven en zonas de minería ilegal. Un escáner nutricional con el que las mujeres de comunidades sin centros de salud puedan detectar, ellas solas, el riesgo de desnutrición en sus niños. Una chaqueta antifeminicidio, con tela anticortes, un botón para alertar a las autoridades y hasta una cámara integrada capaz de guardar registro del agresor.

Todos estos inventos fueron alguna vez el sueño de Alejandro Vargas Gutiérrez y hoy están a punto de ser realidad. Médico de la Universidad de Antioquia, supo que su vocación eran los inventos, la biología y las ciencias naturales desde que tenía 15 años y se ganó el primer puesto en la Feria de la Ciencia de su colegio por producir alcohol a partir de azúcar. Estudió medicina tropical en el Instituto Butantan de Brasil, se especializó en epidemiología en la Universidad de Antioquia y desde entonces se ha dedicado a la docencia, la investigación y la salud de las mujeres.

El deseo de poner su ingenio en inventos que puedan ayudar a las mujeres del país empezó en una madrugada, en el Hospital San Vicente de Medellín, tras la muerte de una embarazada. El director del hospital de ese momento le pidió a Gutiérrez que analizara el caso para determinar la causa de la muerte. “Ya la tengo”, le dijo él una semana después: “La mujer se murió por una fotocopia”.

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Vargas recuerda que la paciente fue remitida de un municipio a las dos de la madrugada. Cuando llegó al hospital de Medellín le pidieron una fotocopia para poder atenderla y ella solo pudo conseguirla hasta las seis, cuatro horas después. Cuando pudo entrar al hospital, la hemorragia había ocasionado un choque hipovolémico, es decir, la pérdida de sangre hizo que su corazón fuera incapaz de bombeársela al resto del cuerpo. Eso la mató a ella y a su bebé. “La mujer murió por una barrera administrativa y ese día decidí hacer un esfuerzo por derribarlas”, le contó a El Espectador.

Pero no solo estaban las barreras administrativas. El epidemiólogo, que visita con frecuencia las comunidades campesinas, cuenta que al llegar les enviaba a las mujeres exámenes de laboratorio, pero que cuando regresaba, un par de semanas después, se daba cuenta de que ninguna de ellas se los hacía. “Me decían que no tenían plata para los pasajes, quién les cuidara a los niños, que les daba miedo salir porque había grupos armados alrededor de la zona o que sus esposos no les daban permiso. Entendí que había muchas barreras: geográficas, económicas, ideológicas, culturales y empecé a pensar en formas de ayudar”, dice.

Un día, mientras limpiaba el mesón de la cocina de su casa, su esposa, en broma, le dijo que si seguía limpiando lo iba a dejar estéril. “Tal vez. Pero para saber eso, este trapo tendría que tener un absorbente que cambie de color y detecte bacterias o virus”, le respondió él. Eureka. “Allí nació la idea de una toalla higiénica con biotecnología que detectara enfermedades en mujeres campesinas”.

Vargas presentó el proyecto en la Universidad Nacional, que decidió apoyarlo. Después vinieron los viajes para presentarlo, las convocatorias, becas y premios para conseguir recursos y la odisea de sortear el mundo de las patentes. Hoy, quiere que sus toallas higiénicas sirvan para detectar mercurio en la sangre de mujeres que viven en zonas de minería ilegal en Colombia. “Segovia, Remedios, Taraza, Nechí, todos son municipios inundados de mercurio, donde los niños están recibiendo leche materna de mamás intoxicadas por él, pero ellas no lo saben”, explica el epidemiólogo.

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Junto con su equipo decidió que su idea inicial, una toalla higiénica que detectara enfermedades, respondería a esta problemática en particular. Pero para ello era necesario encontrar una molécula que pudiera detectar el mercurio en la sangre. “La encontramos en la India y la semana pasada hicimos modelaciones matemáticas con varios colegas para ver su reacción ante el mercurio, que la hace cambiar de color”, dice entusiasmado, prometiendo que es un gran secreto.

“Esto podría ayudar a las mujeres que, por ejemplo, bajan a los socavones a llevarle comida y ropa limpia a los mineros que están allí días enteros, tratando de sacar el oro. Podríamos advertirles, darles a conocer su intoxicación antes de que sea demasiado tarde, antes de los problemas hepáticos, renales, cardiacos y antes de que intoxiquen a sus hijos”, explica. “Creo que la biotecnología, aplicada a un elemento de uso tan rutinario, puede volverse una herramienta para ayudar a transformar la realidad de las mujeres”. Sin embargo, dice que hace falta plata para llegar más allá del prototipo.

“Es posible lograrlo: la primera toalla higiénica sanitaria del mundo que detecte mercurio en la sangre. Imagínate, solamente, que el Ministerio de Minas y Energía o el Ministerio de Salud, decidieran apostarle a esto”, dice. Mientras busca los recursos, sigue creando inventos que puedan ayudar a las mujeres, como una “chaqueta antifeminicidio”, confeccionada con tela anti-arma blanca para reducir lesiones, un sensor que activa el gas pimienta integrado en la manga, una señal de alerta que le envía la ubicación en tiempo real a la Policía, una cámara y una alarma para pedir ayuda.

“Mi trabajo siempre ha estado enfocado en las zonas campesinas y allí solo he conocido mujeres aguerridas. Cada vez que las atiendo, me preguntan si puedo ver a sus hijos primero, a su esposo, a su papá. Quiero que mis inventos sean para ellas, las mujeres que siempre le han dado su vida a otros”, indica Vargas.

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Daniela Villamarín Solorza

Por Daniela Villamarín Solorza

Comunicadora Social con énfasis en periodismo y producción audiovisual de la Universidad Javeriana. @Dvillamarinsdvillamarin@elespectador.com

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