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Una llamada, una orientación, una medida de protección o simplemente alguien que acompañe puede hacer la diferencia para una mujer que vive una situación de violencia de género y está en riesgo de feminicidio. Entre noviembre de 2024 y junio de 2026, SALVIA, el canal del Gobierno para orientar y acompañar estos casos, recibió en promedio cerca de 24 casos diarios relacionados con violencias basadas en género. Ahora, con la transición de gobierno y la liquidación del Ministerio de Igualdad, el futuro de la línea es incierto. Fuentes vinculadas al programa aseguran a El Espectador que todavía no saben si continuará funcionando ni qué entidad quedará a cargo.
Un escenario de incertidumbre sobre las políticas y programas que ya era pronosticado por analistas en tiempos de campaña electoral. La cartera, creada durante el gobierno de Gustavo Petro, fue liquidada después de que la Corte Constitucional declarara inexequible la ley que la creó por irregularidades en su trámite en el Congreso y porque no se informó desde el comienzo cuánto costaría ponerla en funcionamiento. A esto se sumaron cuestionamientos por su baja ejecución presupuestal -para 2024, solo se habría ejecutado el 1.6 % del presupuesto que se solicitó-, polémicas administrativas y denuncias sobre el manejo de recursos. Al final, el 22 de junio de este año, Petro ordenó iniciar el proceso de liquidación.
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“Lo que nos dijeron era que los programas iban a pasar a dos entidades: el Ministerio del Interior y el Departamento para la Prosperidad Social. Sin embargo, nunca se hizo el tránsito ni se alcanzó a expedir ese decreto. Es por eso que quedamos en el limbo. Estamos haciendo todo lo posible con las distintas entidades para mantener el programa”, dice Diana Acuña, coordinadora del Equipo de Articulación del Sistema SALVIA, a este diario.
El Ministerio de la Igualdad tenía cerca de 700 empleados y al menos 30 programas a su cargo. Su cierre podría tardar hasta un año, según dijo el expresidente en su momento. Entre las iniciativas que quedaron en medio de ese proceso está SALVIA, el sistema que atiende a mujeres en los 32 departamentos del país a través de la línea 155. Entre noviembre de 2024 y junio de 2026, registró 12.291 casos de violencia contra las mujeres, realizó 12.298 valoraciones de riesgo de feminicidio, brindó seguimiento especializado en 11.725 casos y otorgó 1.511 medidas de emergencia a mujeres en riesgo de feminicidio.
Con miles de mujeres recurriendo a sus servicios semana tras semana, SALVIA parece haber quedado en tierra de nadie. Aunque estuvo adscrito al Minigualdad durante el gobierno Petro, bajo el Viceministerio de las Mujeres, el sistema no nació en esa cartera. Lleva más de 13 años en funcionamiento y antes estuvo bajo el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE).
Sus antecedentes, sin embargo, se remontan aún más atrás. Los primeros pasos para su creación datan de 2008, con la Ley 1257, que dictó normas de prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres. Según personas vinculadas a SALVIA, la iniciativa pasó de ser una línea de atención hace una década a convertirse en un programa con presupuesto, que articula entidades y cuenta con profesionales para prevenir, atender y adoptar medidas en casos de violencias basadas en género. Ahora, con la llegada del gobierno de Abelardo de la Espriella, la transición entre administraciones y la liquidación de la cartera, su continuidad quedó sin una entidad definida que la adopte.
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Según explica la coordinadora, sin un respaldo jurídico y un techo ministerial que sostenga su funcionamiento, es muy difícil seguir operando. En ese escenario, advierte, SALVIA podría desaparecer, dejando a miles de mujeres y niñas sin seguimiento. “Los recursos disponibles alcanzan únicamente hasta el 15 de octubre de este año. Hemos venido trabajando para mantener las capacidades construidas, y confiamos en que, durante este periodo, puedan concretarse las decisiones permiten dar continuidad al Sistema y al acompañamiento que presta”, agrega.
Su desaparición podría dejar un vacío en la respuesta a las violencias basadas en género. Se trata de agresiones que enfrentan mujeres y personas LGBTIQ+ por razones relacionadas con su género, y que pueden ir desde la violencia física o sexual, las amenazas, el maltrato psicológico o el control económico hasta el feminicidio y los crímenes motivados por prejuicios. En estos casos, una llamada sin respuesta puede tener consecuencias. Del otro lado de la línea puede haber alguien que necesita seguimiento, ayuda para activar una medida de protección o acompañamiento para encontrar una salida a la violencia, explican.
“El proceso de transición representa una oportunidad para preservar y fortalecer una capacidad pública que ya protege la vida de las mujeres en todo el país. La prevención del feminicidio requiere instituciones que trascienden los períodos de gobierno y mantengan una respuesta continua, articulada y oportuna frente a las violencias basadas en género”, dice SALVIA en el comunicado.
Hasta el momento, la decisión sobre el futuro de SALVIA estaría en manos de John Milton Rodríguez, designado por el presidente Abelardo de la Espriella como liquidador del Ministerio de Igualdad. Rodríguez, pastor cristiano de la iglesia Misión Paz a las Naciones y exsenador del partido Colombia Justa Libres, se posesionó el pasado 20 de agosto.
Tras su llegada, emitió este viernes los primeros documentos para darle celeridad al proceso de liquidación iniciado por el gobierno anterior. A través de dos resoluciones, suprimió los cinco cargos que encabezaban los viceministerios, incluido el de la viceministra de las Mujeres, y puso en marcha un nuevo mecanismo de contratación.
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En una de esas resoluciones queda claro que el propósito de esta nueva etapa no es cumplir los objetivos misionales del Minigualdad, sino “ordenar la contratación estrictamente necesaria para extinguir la entidad de manera ordenada, oportuna y trazable, e impedir la celebración de contratos que la entidad carece de capacidad jurídica para celebrar”, se lee en el documento LIQ-00096. No obstante, hasta el momento no hay información sobre el futuro de SALVIA.
El Espectador intentó comunicarse con el liquidador para conocer el estado del proceso y qué podría ocurrir con este servicio de atención a las violencias basadas en género. Sin embargo, no fue posible concretar la entrevista. Según el equipo de comunicaciones, “la directriz es que remitimos las solicitudes de entrevistas directamente a Presidencia”, señalaron.
Mientras avanza el proceso, SALVIA continúa atendiendo casos de violencias basadas en género en los 32 departamentos del país. Los recursos disponibles para su funcionamiento alcanzan solo hasta el 15 de octubre.
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