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Los riesgos del ascenso de los “influencers de la masculinidad en línea”

Dos tercios de los hombres jóvenes se relacionan regularmente con influencers de la manósfera. Gran parte de estos contenidos promueven una ideología sexista, según un informe de ONU Mujeres. Poner en práctica la política de educación sobre igualdad entre hombres y mujeres en las escuelas, como lo ordena la Ley 1257 de 2008, aparece como una salida de fondo en Colombia para frenar este fenómeno, sugiere experta en el tema.

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Natalia Herrera Durán y Omarela Depablos / Especial para El Espectador
18 de marzo de 2026 - 12:00 p. m.
Los riesgos del ascenso de los “influencers de la masculinidad en línea”
Foto: Eder Rodríguez
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Imagina un mundo en el que miles de adolescentes y hombres muy jóvenes en Colombia están expuestos a discursos sexistas como respuesta a sus dudas, incertidumbres y preguntas vitales sobre el amor, la muerte, el éxito o la soledad. Discursos que alimentan sus miedos, frustraciones y prejuicios en contra de las mujeres y las personas LGBTIQ+. Discursos que sostienen la promesa de una masculinidad hegemónica si eres obediente y sigues las reglas, pero que a menudo se quedan en simulacros: músculos en lugar de potencia real, dinero imaginario, retóricas de conquista sin conexiones emocionales profundas. No tienes que imaginar más ese mundo porque ya vives en él:

En su cuenta de TikTok se hace llamar Alpha Estilo, tiene una escuela para “alfas” y tiene más de dos millones de seguidores. Es un adulto, colombiano, de tez blanca y cejas pobladas. Lleva corte estilo militar; su aspecto es desenfadado e irreverente, de chaqueta de jean y camiseta rockera; su tono de voz es grave y tiene acento paisa. Da pasos hacia la cámara y mueve sus manos y brazos con determinación y seguridad.

“Tips para saber si ella no es apta para novia: primero, es demasiado amigable y saluda a todo el mundo; segundo, se viste como una grilla que anda mostrando todo; y tercero, nunca invita, papi, yo he dicho que los hombres siempre tienen que pagar, pero si esa mujer jamás le invita a nada, lo está usando de cartera para que gaste”, es el resumen de uno de sus videos, que dura un minuto y trece segundos, y tiene los numerales: #adolescentes, #alphaestilo, #hombres y #consejosparahombres. Etiquetas que buscan que este contenido tenga mayor visibilidad en el algoritmo de las personas que se identifican o buscan estas referencias.

Para el mexicano Juan Martín Pérez García, psicólogo, defensor de derechos humanos de la infancia y la adolescencia en México, y quien coordina actualmente la organización Tejiendo Redes por la Infancia en Latinoamérica y el Caribe, es importante que cuestionemos estos contenidos. Más cuando están enfocados en audiencias adolescentes, que apenas están desarrollando todas sus capacidades de pensamiento crítico y complejo y que hoy pasan más tiempo que siempre frente a una pantalla de celular.

Entornos digitales que hoy construyen un fuerte sentido de pertenencia e identidad. Según la Movember Foundation, una organización líder en salud masculina y socia de ONU Mujeres, dos tercios de los hombres jóvenes se relacionan regularmente con influencers de la masculinidad en línea. “Aunque algunos contenidos ofrecen un apoyo genuino, gran parte de ellos promueven un lenguaje extremo y una ideología sexista, reforzando la idea de que los hombres son víctimas del feminismo y del cambio social moderno”, señala un informe de ONU Mujeres.

La fórmula que vende la manósfera, además, sostiene que quien no alcanza su “prime” o el éxito es culpable de su propio fracaso, haciendo caso omiso a todos los factores sociales, emocionales y políticos que lo rodean.

¿Cómo responder a la manósfera?

Este tipo de creadores de contenido puede difundir mensajes abiertamente violentos o recurrir a formas más sutiles de violencia simbólica, lo que desplaza los límites de lo aceptable en el debate público y permite que la discrimininación y el odio se “esconda” a plena vista, porque así se viraliza más:

“Cualquiera puede decir pero por qué va a ser violento darle tips a otros chicos para que levanten chicas. El problema es que estos tips muy a menudo buscan manipular o encasillar a mujeres en estereotipos muy estrechos. Y eso sucede porque no las consideran personas con las mismas capacidades y derechos, sino objetos de propiedad, reproducción, deseo, y consumo. Si tienes dudas sobre si ese contenido es violento, pregúntate si podrías aplicar esas tácticas con un amigo para mantener su amistad. Si la respuesta es no, muy probablemente estés ante un discurso misógino, aunque no te parezca”, sostiene Pérez y agrega:

“Tenemos que buscar relaciones donde la equivalencia humana, entre hombres y mujeres, sea real y cotidiana y eso implica un esfuerzo personal, pero sobre todo la urgencia de una política pública que acompañe desde la infancia a los hombres a trabajar en estos temas, no desde la culpa, sino desde la responsabilidad”.

Desde su orilla, Kevin Piedrahíta, de 25 años, streamer e influencer conocido como El Pony, con más de 78 mil seguidores en sus plataformas, coincide en que los adolescentes lo buscan para hablar sobre amor, suicidio o relaciones, porque en los colegios y las escuelas no hay lugares para hacerlo: “se sienten juzgados y no hay dónde puedan preguntar cómo acercarse a una mujer o cómo manejar el desamor, por ejemplo”.

En el último video que tiene anclado en su TikTok aparece él con un texto que dice: “Otro año demostrando que ninguna es imposible”, al que le responden “Kevin es mi pastor y la parla no me fallará”. Creció en el Popular Uno, en Medellín, Antioquia, en medio de “muchas carencias económicas”, dice en diálogo con esta alianza investigativa. Decidió hacer sus videos después de atravesar una profunda depresión que casi lo llevó a quitarse la vida, tras vivir su primera frustración amorosa: “Me prometí que iba a salir por mis propios medios de esta, me puse a ir al gimnasio, comencé a meditar, a estudiar la psicología femenina y a controlar mis pensamientos negativos”.

Todavía no vive del contenido que hace en plataformas digitales, pero anhela que sea así “muy pronto”. Hoy vive de vender carros en Medellín. También reconoce que “nunca le gustó el estudio” y que solo terminó el bachillerato. Admira al paisa Luis Villa, conocido como Westcol, y al mexicano Luis Castilleja, o El Temach, uno de los más influyentes y radicales creadores de contenido de la manósfera en español, con mucho alcance en toda Latinoamérica.

Para Catalina Moreno Rocha, codirectora de la Fundación Karisma y abogada que se dedica a promover tecnologías respetuosas de los derechos humanos, la historia de Pony, como la de otros, es uno de esos ejemplos claros de que hay que encontrar salidas más estructurales para responder a las narrativas de la manósfera.

“La manósfera es un problema complejo que debe abordarse integralmente. Por ejemplo, seguimos en mora de que en colegios y escuelas se enseñe sobre igualdad entre hombres y mujeres desde la infancia, sin estereotipos y con espacios seguros y libres de violencia. No está pasando a pesar de que existe la Ley 1257 de 2008 que lo ordenó”, cree Moreno.

Para ella, dar respuestas a la manósfera en Colombia también pasa por señalar que las plataformas sociales no quieren asumir responsabilidades sobre estos contenidos y se justifican en aras de la libertad de expresión: “lo hacen para encubrir su propio negocio, porque les monetiza muy bien la viralidad y la violencia que se venden en estos discursos”. Ahora, Moreno no cree que el asunto esté en pedir a estas plataformas que refuercen los controles sobre este contenido, sino en que socialmente se entienda que incluso la libertad de expresión tiene consecuencias.

Para esta abogada, por ejemplo, un buen antecedente de estas consecuencias es, precisamente, el fallo en contra de Luis Villa. En 2024, La Corte Constitucional de Colombia falló en contra de Westcol por difundir discursos de odio contra las personas LGBTIQ+ en su plataforma de streaming y le tocó bajar todo el contenido que podía ser considerado violento de sus redes.

Esta alianza investigativa buscó, a través de sus vocerías de prensa para Latinoamérica, la postura de Meta y TikTok sobre la viralidad de contenidos de la manósfera en la región, pero al cierre de esta edición no obtuvo respuesta.

“Es importante que en Colombia sigamos reflexionando sobre lo problemático que son estos contenidos misóginos que refuerzan el patriarcado en sus lógicas más clásicas. Y es importante que nos hagamos estas preguntas porque son discursos que nos alejan como hombres de ser mejores seres humanos. Los hombres somos responsables de pensar la organización social de la vida, tanto como las mujeres, no por encima de ellas. Por eso, aunque hoy siga pareciendo idealista, debemos promover comportamientos sociales y éticos que cuiden la vida: la vida propia, pero también de la novia, la esposa o la hija”, concluye Javier Omar Ruiz, de 74 años, pionero en Colombia en el trabajo pedagógico sobre masculinidades críticas desde 1994.

#Machos Alfa es una investigación de El Espectador y Colombiacheck que revela cuál es la manósfera más influyente en Colombia y su relación con la conversación digital para la contienda electoral en 2026. Para ver el especial completo haga click acá:

Por Natalia Herrera Durán

Periodista de Investigación. Trabajó en El Espectador desde el año 2010 y durante 15 años. Le interesan los temas sociales y de denuncia.@Natal1aHnataliaherrera06@gmail.com

Por Omarela Depablos / Especial para El Espectador

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