La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, tiene a las autoridades colombianas con sus radares encendidos ante el nuevo panorama del crimen organizado que se abre en América y Europa. Fuentes de inteligencia de la Policía colombiana señalan que la muerte del líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), ocurrida el pasado 22 de febrero en medio de una operación del ejército mexicano, va a reconfigurar las alianzas de esa organización criminal con una de las redes ilegales más antiguas y consolidadas del mundo: la mafia italiana, cuya presencia en Colombia se ha hecho notoria en los últimos años.
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En la Unidad Investigativa de El Espectador conocimos documentos de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), los cuales dan cuenta de cómo fichas importantes de dos mafias italianas, la Camorra napolitana y la ‘Ndrangheta calabresa, se refugian en Colombia por medio de documentación falsa y vidas austeras fuera de los focos. El informe al que tuvimos acceso señala que, entre octubre de 2024 y febrero de 2026 (un año y cuatro meses), fueron capturadas en Colombia nueve personas que serían parte de esa organización ilegal europea: siete italianos, que tendrían un rol clave en el tráfico de cocaína hacia Europa, y dos colombianos, acusados como presuntos lavadores de activos de la mafia italiana.
La alianza entre carteles mexicanos, mafias italianas y grupos criminales colombianos no es nueva. Sin embargo, desde 2023, la Dirección Antimafia Italiana alertó sobre el aumento en el interés por Colombia y México por parte de la Camorra y la ‘Ndrangheta. A raíz de ese reporte, la Interpol inició un plan con el fin de capturar a este grupo de italianos vinculados a la mafia que estaban usando ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Santa Marta para esconderse de las autoridades italianas. El más reciente operativo contra una presunta ficha de la mafia italiana ocurrió el 20 de febrero pasado, 48 horas antes de que muriera “el Mencho” en el municipio de Tapalpa, Jalisco.
En la noche de ese viernes la Policía capturó en Medellín a John Henry González Herrera, conocido con el alias de “Medio Labio”. En esa investigación, de la que también formaron parte Europol y la Guardia Civil española, señalan a este hombre como uno de los cerebros de una operación internacional que le lavó dinero al Clan del Golfo y a la ‘Ndrangheta desde 2020 hasta la fecha de su captura. “Medio Labio”, quien es primo hermano de alias “Don Mario” (exjefe paramilitar y cofundador del Clan del Golfo), habría lavado cerca de COP 147.000 millones a través, dice la Fiscalía, “del intercambio de divisas, que consiste en el manejo de códigos o tokens a través de redes encriptadas para pagar los cargamentos”.
En junio de 2025, las autoridades colombianas también capturaron a otra supuesta ficha que lavaba dinero para la ‘Ndrangheta y el Clan del Golfo, hoy considerada por las autoridades europeas como el grupo criminal más poderoso de ese continente. Se trata de Juan Pablo Vélez Isaza, quien contaba con circular roja de la Interpol y era requerido en extradición por la justicia italiana. De acuerdo con la investigación, este colombiano coordinaba el envío de cocaína hacia Génova, donde es solicitado por un juzgado de esa ciudad costera del Mediterráneo. Según la Policía colombiana, tenía como fachada ser trabajador de minas de oro en zona rural de Caucasia, Antioquia.
Venta de quesos, electrodomésticos y otras fachadas
En cuanto a los italianos que han sido capturados en Colombia (ver gráfico) resaltan dos casos. El más reciente ocurrió el pasado 27 de enero, cuando fue capturado en Medellín Roberto Nastasi, alias “Rizzo”, quien es señalado por la Interpol de ser una de las principales conexiones en Latinoamérica de la ‘Ndrangheta. Su caso es particular, porque el señalado capo se movía entre la capital antioqueña y la ciudad costera de Guayaquil (Ecuador), donde mantenía una fachada de empresario y comerciante de electrodomésticos. Había llegado hace una década desde Roma, huyendo de un proceso penal por narcotráfico, en el que le fueron decomisados lujosos inmuebles.
El 12 de julio de 2025, la Policía colombiana y Europol capturaron en el norte de Bogotá al capo italiano Giuseppe Palermo, alias “Peppe”, principal líder en América Latina de la mafia italiana ‘Ndrangheta. Según las autoridades, este hombre coordinaba el envío de grandes cargamentos de cocaína hacia Europa y tenía como fachada ser dueño de varios restaurantes y una tienda de quesos en el sur de Bogotá. El señalado criminal, que tenía circular roja de Interpol, pertenecía a uno de los núcleos más herméticos de la organización criminal: el clan Platì, “uno de los grupos más secretos de la ‘Ndrangheta y que tenía conexión con el Clan del Golfo”, dice el documento de Interpol que resume el denominado plan ICAN-2 para combatir a la mafia italiana.
La más reciente captura de un italiano en Colombia ocurrió el 31 de enero, cuando fue capturado en Santa Marta Lorenzo Dei Meneghetti, alias “Lorenzo”, señalado como uno de los articuladores logísticos para el envío de cocaína hacia mafias italianas, tunecinas y albanesas. Tras evadir a las autoridades italianas desde al menos 2023, Dei Meneghetti empleó identidades falsas, documentación fraudulenta y rutas complejas para evitar su arresto. Según informes de inteligencia, abandonó Italia y viajó por varios países europeos y del Caribe utilizando documentos de otros países —como rumano— para ocultar su verdadera identidad y seguir operando.
Una vieja alianza con la mafia italiana
Entre finales de los años noventa y mediados de 2000, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), comandadas por jefes como Carlos Castaño Gil y Salvatore Mancuso (de padres italianos), establecieron relaciones comerciales con clanes de la ‘Ndrangheta, especialmente entre 1999 y 2006, cuando los paramilitares consolidaron el control de rutas en la costa Caribe y el Urabá. Investigaciones judiciales italianas de la década de 2000 —incluidas macrocausas contra redes calabresas que culminaron en procesos como el juicio “Rinascita-Scott”, iniciado en 2021— documentaron cómo cargamentos de cocaína salían desde puertos colombianos hacia Europa bajo acuerdos de compra directa con estructuras ligadas a bloques paramilitares como el Norte y el Catatumbo.
Tras la desmovilización oficial de las AUC, entre 2003 y 2006, y la extradición de varios de sus jefes a Estados Unidos en 2008, esos canales no desaparecieron, sino que mutaron hacia redes criminales sucesoras que mantuvieron vínculos con intermediarios conectados a la mafia calabresa. Entre ellas el Clan del Golfo, fundado en 2008 bajo el liderazgo de alias “Don Mario” y luego de “Otoniel”, entre otros. Durante esos años, más precisamente en 2013, fue capturado Roberto Pannunzi, alias “Bebé”, quien fue el eslabón de la ‘Ndrangheta durante más de 30 años con el cartel de Medellín de Pablo Escobar.
En la segunda década de los años 2000, afirma una alta fuente de Interpol, la organización del “Mencho” ha construido vínculos con organizaciones criminales europeas, como la mafia italiana y el Clan del Golfo, a través de su brazo financiero: “Los Cuinis”, el clan familiar de su esposa, los hermanos González Valencia. Las policías colombiana y española tienen documentadas, desde 2020, frecuentes reuniones de Los Cuinis y sus emisarios en Bogotá y Madrid.
La muerte del “Mencho” no solo deja un vacío en el liderazgo del CJNG, sino que abre un nuevo capítulo en el mapa criminal transnacional. Para las autoridades colombianas y europeas, el desafío ahora no es únicamente capturar a los cabecillas visibles, sino anticipar cómo se reacomodarán las alianzas entre carteles mexicanos, mafias italianas y estructuras armadas locales. Colombia, una vez más, aparece como punto estratégico en esa geografía del crimen global que se mueve con discreción, rutas invisibles y el lavado de activos.
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