22 Aug 2021 - 2:00 a. m.

Los chats de Ernesto Yamhure a un magistrado de la Corte Suprema

Después de que el alto tribunal escuchara a la congresista Margarita Restrepo en versión libre, dentro de una investigación por un negocio en el que invirtió, al celular del magistrado encargado del caso llegaron mensajes que consideró delicados. El remitente resultó ser el activista Ernesto Yamhure. Aquí la historia del desenlace.

María José Medellín Cano y Juan David Laverde Palma / @Majomedellinc - @jdlaverde9

Los chats de Ernesto Yamhure a un magistrado de la Corte Suprema

Detrás de una empresa encargada de transportar alimentos congelados desde Florida hasta California estuvo, durante varios años, un grupo de amigos y familiares colombianos que vieron en el transporte de alimentos en Estados Unidos un negocio de buena rentabilidad. Con una inversión desde Colombia, constituyeron la empresa en 2014 bajo el nombre de Fresh and Fast Inc., con sede en la ciudad de Sunrise (Florida). Su entonces presidente confesó que un reconocido exministro colombiano, cuya esposa estaba también vinculada a la empresa, lo había asesorado en temas contables. Hasta allí, la historia sonaba como cualquier otra de negocios de colombianos en el exterior.

La Corte Suprema de Justicia se interesó en el caso luego de que llegara a sus despachos una columna de opinión que contó detalles de esta historia y dio los nombres de los protagonistas: el exministro Andrés Felipe Arias y su esposa, Catalina Serrano; Margarita Restrepo Arango, representante a la Cámara del Centro Democrático, el activista Ernesto Yamhure y familiares de estos últimos dos. La publicación periodística se conoció en junio de 2015. Su autor, el columnista Yohir Akerman, relató que el propio Yamhure era el presidente de la empresa, que su vicepresidente era Carlos Santiago Restrepo y que había dudas de su verdadero propósito.

(En contexto: Fresh and Fast)

El periodista explicó que, pese a ser una empresa dedicada al transporte de alimentos, no había registros públicos que demostraran la propiedad de algún vehículo tractocamión a nombre de la empresa o sus representantes, tampoco tenía página web, su teléfono estaba desconectado y la dirección que habían puesto como sede principal era en realidad una casa residencial. La posibilidad de que fuera una empresa fantasma y la congresista se hubiera enriqueciendo ilícitamente motivó a la Corte a llamar a entrevista a los involucrados. La Sala de Instrucción del alto tribunal comenzó con esas diligencias el 8 de febrero de este año. El turno para la congresista Restrepo fue el 26 de abril de 2021.

La defensa de la congresista le confirmó a este diario que asistió a versión libre el pasado 26 de abril y que ha entregado toda la documentación para probar que se trató de un negocio legal. Los documentos que recibió la Corte mostrarían que, en efecto, Restrepo pidió un crédito en Colombia para participar del negocio que le propuso su amigo Ernesto Yamhure, quien resultó no solo ser el presidente de la compañía, sino también el agente, tesorero y secretario. Además de estos detalles, Akerman reveló en su columna que la empresa nació de una sociedad que ya había montado Yamhure con Camilo Vergara, “quien, según registros públicos, había formado tres empresas ficticias en los años 2007, 2008 y 2009”.

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En medio de las averiguaciones del alto tribunal, y luego de haber escuchado a la representante a la Cámara en versión libre, el asunto se tornó complicado para el magistrado del caso. Así quedó registrado en un oficio de la Corte Suprema, cuyos hechos fueron confirmados por una fuente cercana al proceso e involucran a Ernesto Yamhure, presidente de la compañía en cuestión, y al magistrado César Reyes. Según el documento del alto tribunal al que tuvo acceso este diario, luego de la versión libre de la congresista, Reyes le pidió al área de sistemas de la Corte Suprema que extrajera de su celular unos pantallazos de mensajes que recibió de un hombre que se identificó como Yamhure.

La Corte señala que esos mensajes los recibió Reyes, justamente después de escuchar a la congresista Restrepo, hecho que confirmó una fuente cercana al proceso. Una vez salió del alto tribunal, agregó la fuente, la congresista se comunicó con Yamhure para contarle que los magistrados le habían preguntado por él y por el negocio de Fresh and Fast. El documento de la Corte señala que los mensajes del activista fueron “en términos desobligantes y que fundadamente hacen inferir una especie de hostigamiento u obstrucción a la labor de la administración de justicia”. Además de extraer los chats, el magistrado pidió que el ingeniero de sistemas sacara unos audios, también de Yamhure.

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El hecho de que un testigo le escribiera en esos términos a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia era realmente extraño. Los primeros mensajes fueron enviados el 2 y el 3 de septiembre del año pasado y no tuvieron respuesta. El 26 de abril de 2021 llegaron otros, que incluyeron una advertencia que llamó la atención de la Corte Suprema. “Magistrado, le he enviado carta a la Embajada de los Estados Unidos en Bogotá denunciando sus abusos frente a mí. Soy ciudadano americano, no vivo en Colombia ni soy ciudadano colombiano. Usted está violando la ley federal estadounidense, dado que ningún vínculo tengo con ese país”, se lee en uno de los mensajes.

Y agregó: “Usted no tiene competencia ni licencia para investigar por mis actividades privadas en los Estados Unidos. Ninguna”. Una hora después de recibido, apareció en el chat el único mensaje que contestó el magistrado en el que le indicó que la información recibida sería reenviada al expediente de Restrepo. La respuesta de Yamhure fue un audio: “Yo no tengo ni idea, magistrado, cuál sea el radicado. No sé de qué me está hablando con radicados. Sé que usted anda investigándome por mi vida privada y por mi vida personal acá en los Estados Unidos y usted no tiene ni jurisdicción ni competencia. Lo que es un abuso. Creo que es lo que usted sabe hacer, abusar”.

En diálogo con El Espectador, Yamhure señaló que no conoce el contenido del oficio de la Corte, pero que se enteró “que el magistrado estaba averiguando por mis actividades personales en Estados Unidos e inmediatamente le escribo”. Agregó que, después de contactarse con la Embajada de Estados Unidos en Colombia, le contestaron formalmente una carta en donde le recomendaron que pusiera los hechos en conocimiento del FBI. Tarea que, aseguró, ya realizó. Yamhure añadió que su incomodidad con el magistrado radica en que “está investigando mis actividades particulares aquí en Estados Unidos”.

Este es uno de los audios que Yamhure le envió al magistrado Reyes:

“Me di cuenta de eso porque, cuando yo rendí mi declaración en un caso que es totalmente explicable lo qué pasó en ese negocio que hubo aquí en Estados Unidos, me llamó poderosamente la atención que quien tomó la declaración estaba interesadísima en averiguar por qué yo era ciudadano americano ¿Y eso qué le importa? Yo le dejé claro que no tenía por qué preguntarme y que no le iba a contestar eso. Es mi vida privada. Es más, yo ni siquiera hice que estuviera presente el consulado de Estados Unidos en Colombia en esa declaración porque era testigo. No había ningún misterio. Se entregaron unos documentos y yo iba hablando. Les dije que con total tranquilidad los podía enviar por correo electrónico”, relató.

“Mi molestia no está en que investiguen el caso en cuestión, ellos verán cómo hacen, ellos tienen competencia sobre Margarita”, añadió Yamhure. “Mi declaración fue antes (del 26 de abril). Pero yo me entero que Reyes está averiguando por mis negocios particulares aquí en Estados Unidos. ¿A él qué le importa?”, señaló. A la pregunta de cómo se enteró de eso, su respuesta fue: “Ah no, eso sí no se lo voy a contestar”. Yamhure agregó que en su mensaje nunca le hizo ninguna mención del caso de la congresista y que, por eso, su molestia no tenía que ver con ese caso sino con lo que, dice, estaba haciendo el magistrado Reyes. “Él no tiene por qué investigarme a mí. Esa es mi molestia”.

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Mientras la Corte Suprema define el futuro del expediente en contra de la congresista Restrepo, el caso sirvió para recordar lo que ella misma confesó ante la opinión pública cuando se conocieron los detalles de este negocio. Según su relato, la única socia suya fue la esposa de Arias. Una confesión que no se escapó tampoco de la polémica, pues los pormenores de este negocio se conocieron en un momento crítico en la historia ya conocida del exministro. El propio Akerman explicó en su columna que el andamiaje del contrato sucedió poco tiempo antes de que la Corte Suprema de Justicia condenara a Arias por los delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales y peculado por apropiación por su participación en el escándalo de Agro Ingreso Seguro.

Las fechas coinciden. La empresa fue creada en abril de 2014 y el fallo que lo condenó a 17 años de prisión se conoció en julio de ese mismo año. Y un ingrediente adicional: cuando se conocieron los detalles del negocio, ya se sabía que Arias se había fugado a Estados Unidos para esquivar a la justicia, pero no se sabía nada más de cuál era su estatus migratorio (se especulaba que había recibido asilo político). Yamhure y Vergara aceptaron que Arias los asesoró en la construcción de la empresa, algo que Restrepo negó conocer, asegurando que su socio no era él sino su esposa. Con asesoría o sin ella, lo cierto es que la empresa quebró y la inversión en ella todavía está por aclararse en la Corte Suprema.

Colombiano o no, lo cierto es que en Colombia sí podrían investigarlo por el presunto hostigamiento u obstrucción a la administración de justicia de la que habla el oficio de la Corte Suprema de Justicia, pero no por sus asuntos en Estados Unidos. Si bien el alto tribunal no es el juez natural de Ernesto Yamhure, esta corporación sí podría entregarle la información recopilada a la Fiscalía y esta, a su vez, podría adelantar cualquier proceso. Y esto podría suceder cuando la Corte resuelva si archiva el proceso contra la congresista Margarita Restrepo. Lo que pudo establecer este diario es que el ciudadano estadounidense solo ha sido llamado por la Corte en calidad de testigo.

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