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18 Oct 2021 - 2:00 a. m.

Alex Saab, el colombiano extraditado dueño de los secretos de Nicolás Maduro

La historia del empresario barranquillero que se convirtió en el contratista del chavismo y en el custodio de sus riquezas y secretos de Estado. Tras su extradición a Estados Unidos, enfrentará un proceso por lavar US$350 millones producto de la corrupción venezolana.
Alex Saab fue extraditado a Estados Unidos, donde será procesado por, supuestamente, lavar de activos producto de la corrupción en Venezuela. / Ilustración
Alex Saab fue extraditado a Estados Unidos, donde será procesado por, supuestamente, lavar de activos producto de la corrupción en Venezuela. / Ilustración
Foto: María Camila Sánchez Naicipa

Alex Nain Saab, un hombre que en una década pasó de ser un desconocido para los colombianos a acumular una billonaria riqueza producto de la corrupción en Venezuela, hoy es una ficha importante en el ajedrez político de la disputa entre Estados Unidos y Venezuela. En 20 años pasó de vender llaveros y telas y a estar en la quiebra en Barranquilla, a ser el contratista del chavismo. Hace una década, el gobierno venezolano lo convirtió en custodio de riquezas y secretos de Estado. Tanto así que le han dado a Saab trato de agente estatal y embajador plenipotenciario con protección e inmunidad. Ni esos reclamos ni los fallos del Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) que pedían su libertad fueron suficientes y Washington ganó la partida.

La vida de extravagancias de Alex Saab y la danza de millones que comenzó a manejar a través de un entramado empresarial en una decena de países, hicieron que Estados Unidos se fijara en él desde 2018, cuando lo incluyó en la Lista Clinton. Sin embargo, el empresario barranquillero de 48 años llevaba dos décadas relacionado con negocios poco claros. Su caída comenzó hace más de un año, cuando fue capturado en Cabo Verde (África) mientras tanqueaba uno de los aviones que utilizaba para moverse por varios países. Saab nunca se reportaba como pasajero para evitar que Estados Unidos le siguiera su pista. Iba hacia Irán, pero cuando las autoridades del país africano requirieron a los ocupantes identificarse, Saab quedó al descubierto.

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Desde ese entonces se libró una batalla jurídica en tribunales nacionales de Cabo Verde e internacionales de África. Mientras en los primeros los argumentos de la defensa de Saab sobre la ilegalidad de su captura y solicitud de extradición no fueron tenidos en cuenta, la CEDEAO sí consideró que la captura del empresario barranquillero fue ilegal porque la circular roja en su contra se emitió un día después de ser detenido. A pesar de ese fallo internacional, el Gobierno de la península africana ofició al Departamento de Estado de Estados Unidos la decisión final y la DEA envió un avión para llevar a Alex Saab ante una corte distrital de Miami en la Florida, donde habría lavado varios millones de dólares. Saab insistió en su inocencia y hoy su familia se resguarda en Rusia.

Saab, de exportador a contratista del chavismo

Alex Saab es uno de los tres hijos de Luis Amir Saab, un libanés que llegó a Barranquilla y se convirtió en empresario de textiles. Sus relaciones públicas lo llevaron a ser nombrado jefe vitalicio de la Policía Cívica de la capital del Atlántico. Con su empresa de textiles sacó adelante a su familia y sus hijos continuaron en el negocio y relacionándose con la alta sociedad barranquillera. Asimismo, señalan que su matrimonio con Cynthia Certaín le permitió abrir puertas en el mundo empresarial. Según el libro publicado recientemente por el periodista Gerardo Reyes, Saab era un hombre dedicado a su familia e hijos, con pocas aspiraciones y que luchaba para pagar los gastos a fin de mes. Hasta que apareció la oportunidad de ingresar al mundo del comercio exterior y buscar rentables ingresos aprovechando el sistema cambiario venezolano.

Sus primeros pasos comenzaron en 1998, cuando Saab, junto a su esposa creó la empresa Shatex, que entre 2004 y 2011, según la Fiscalía colombiana, lavó activos por más de $25.000 millones. Según el ente investigador, parte de las operaciones de comercio exterior ficticias se concentraron en Venezuela, donde existía un sistema de cambio de dólar preferente (ante la devaluación del Bolívar, la moneda local) que era controlado por la Comisión Nacional de Administración de Divisas, más conocida como CAVIDI. Varios medios de comunicación han explicado que empresarios venezolanos y extranjeros encontraron en este sistema una puerta para multiplicar sus ganancias a punta de exportaciones ficticias, gracias a que el dólar del CAVIDI se podía vender en el mercado negro por tres veces su valor.

Para 2009, en medio de una crisis bilateral entre los gobiernos de Hugo Chávez y Álvaro Uribe, el vecino país cesó los pagos a varios proveedores colombianos. Alex Saab terminó siendo uno de los afectados, al llegar a tener cerca de US$30 millones represados en CAVIDI. Buscando la forma de que le pagaran sus deudas, Alex Saab conoció a Piedad Córdoba, entonces candidata a la Presidencia que estaba ayudando a gestionar los pagos a distintos empresarios. El encuentro entre Saab y Córdoba fue propiciado por el médico de Bucaramanga Lorenzo Hernández, que vivía en Barranquilla. Desde ese momento tuvieron buenas relaciones y, según fuentes consultadas, Saab se convirtió en financiador de la carrera política de la exsenadora liberal.

Según las fuentes, Piedad Córdoba adelantó gestiones ante el gobierno de Chávez, y Saab le pagó una comisión del 10% de los dineros que le ayudó a recuperar. Sin embargo, Córdoba y Saab han negado esta situación. Personas que conocieron esa relación explicaron a El Espectador que fue a través de ella que el empresario se relacionó con fichas del chavismo, como el entonces canciller y hoy presidente Nicolás Maduro, su familia, su asistente Williams Amaro, y el ministro de Petróleo Tareck El Aissami. De esa forma, Saab se convirtió en frecuente visitante de Venezuela y era conocido como parte del grupo de empresarios árabes aliados por su negocio de casas prefabricadas, que arrancó primero en Valencia y luego a nivel nacional. Para ese negocio creó la empresa Fondo Global de Construcción junto a su socio Álvaro Pulido –que entonces se llamaba Germán Rubio y era un experto en el mundo del CAVIDI.

Según el libro Alex Saab, la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolas Maduro, Pulido fue condenado en abril de 1997 en Italia por liderar una red de narcotráfico en Europa. En ese entonces, bajo el nombre de Germán Rubio, este personaje fue detenido en Colombia por ser señalado como el cerebro detrás de la operación y el encargado de la logística para lavar activos. Tras ser liberado, se cambió su identidad por la de un hombre muerto y construyó una nueva vida, en la que empezó a relacionarse con distintos empresarios en Venezuela para acceder a las operaciones ante el CAVIDI. En esas vueltas, conoció a Alex Saab y se convirtió en su socio en el primer gran contrato que les dio el Gobierno de Hugo Chávez.

En noviembre de 2011, con el Fondo Global de Construcción, Saab firmó su primer millonario contrato con Venezuela. El anuncio de ese negocio se dio en una cumbre bilateral en la que participaron los presidentes Chávez y Santos, y sus cancilleres, y en la que se ratificaba su condición de “nuevos mejores amigos”. Sin embargo, poco o nada se entendía la presencia de Saab, pues era un desconocido para la delegación colombiana, que se limitó a aplaudir cuando Chávez y él firmaron el contrato por US$685 millones para la venta de casas prefabricadas en el denominado plan Misión Vivienda. Ese episodio selló la alianza de lo que sería una década fructífera, en la que el dúo Saab-Pulido se benefició de los sistemas cambiarios preferentes de dólar en Venezuela.

El poder de los empresarios colombianos llegó a ser de tal magnitud que durante meses reservaron pisos con las habitaciones más lujosas de un hotel en Caracas, que también era su centro de operaciones. Solo se movilizaban en vuelos privados y hasta compraron varios avión. Estuvieron por fuera del radar durante años, pero los problemas y la crisis en Venezuela se ahondaron y sus nombres comenzaron a estar relacionados con escándalos de corrupción. En 2015, su empresa Fondo Global entró en el radar de las autoridades ecuatorianas, pues ganaron alrededor de US$120 millones con las subastas el Sistema Complementario de Administración de Divisas (SICAD), un negocio en el que habrían participado con cuatro sociedades registradas en Hong Kong y que consistía en la adquisición de dólares a precios irrisorios por la supuesta importación de materiales de construcción para el negocio de casas prefabricadas en Venezuela.

Alex Saab y Álvaro Pulido salieron indemne a pesar de las pruebas de la Fiscalía ecuatoriana en exportaciones ficticias. Pero nuevamente sus nombres quedaron relacionados con otro escándalo en 2015 que tocó tierras colombianas: el contrato entre la estatal PDVSA y Trenaco por US$4.500 millones. Ese episodio tuvo también como protagonista a Carlos Gutiérrez Robayo, cuñado del senador Gustavo Petro. En el caso Trenaco, al parecer, el empresario barranquillero fue quien manejó los hilos tras bambalinas para la adjudicación del contrato a cambio de jugosas coimas. Lo que se demostró es que la sociedad no tenía la experiencia necesaria y el proyecto fracasó. La protección del gobierno venezolano a Saab y Pulido no los obligaba a dar explicaciones de sus acciones.

Otro de los negocios que iba a quedarse en sus manos fue el abastecimiento de alimentos en Venezuela. Esos contratos permitieron que Saab y Pulido se convirtieran en amos y señores de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), con réditos superiores a $200 millones de dólares. Sin embargo, fue el negocio que terminó por sacarlos del anonimato en 2017, cuando el portal de noticias venezolano, Armando Info –que junto a otros medios y reporteros les seguía la pista desde el episodio en Ecuador–, evidenció que al vecino país llegaba comida en malas condiciones, sin los valores nutritivos adecuados y precios que cuadruplicaban su valor real. Ese mismo año, la exfiscal Luisa Ortega salió exiliada y habló de la importancia de Saab. Empezaba a sonar Group Gran Limited como el eje central de la red de corrupción.

Adiós al anonimato

Tras la publicación de Armando Info, las alarmas se prendieron y se revelaron detalles de los negocios de Alex Saab y Álvaro Pulido en Venezuela. Asimismo, se conocieron los nombres de su entramado societario a nivel mundial en países como Turquía, China y los Emiratos Árabes. Algunos de sus familiares, como Shadi Saab (hijo) y David Enrique Rubio, aparecieron en los documentos de las sociedades. Al convertirse públicamente en los supuestos testaferros y contratistas del chavismo, lo primero que hicieron fue desaparecer cualquier rastro que los vinculara con las empresas y denunciar a los periodistas que los desenmascararon (la mayoría salieron al exilio). Sin embargo, la Fiscalía en Colombia prendió las alarmas y escudriñó su pasado.

Las autoridades encontraron la empresa Shatex y de la mano de la DEA, la Dijin, DIAN, la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF) construyeron un voluminoso expediente. Para los primeros días de septiembre de 2018, con órdenes de captura en mano, un grupo de investigadores viajó a Barranquilla a efectuar la captura. Pero se llevaron una sorpresa: el operativo fue filtrado y se frustró. El Espectador publicó la historia y detalles del expediente, sin embargo, el entonces abogado de Saab y su familia (hermanos y exesposa), Abelardo De La Espriella, emitió un comunicado en el que negó que el empresario barranquillero fuera el contratista del chavismo y dio a entender que no existía ninguna investigación en su contra.

(Puede leer: “Abelardo de la Espriella es un gran abogado y amigo”: Alex Saab)

El abogado De La Espriella también dijo que a su defendido lo extorsionaban investigadores de la Dijin. Pero se probó todo lo contrario: que Saab pagó por recibir información privilegiada que le permitió darse a la fuga. Desde ese entonces, señalaron las autoridades, se escondió en Venezuela y dejó de vivir en su residencia de lujo en París. Sus familiares también se escondieron en el exterior y en su contra se emitió orden de captura con circular azul. Así terminó el 2018, con Saab viviendo en Venezuela y moviéndose por el mundo en aviones privados. Sin embargo, el 4 de abril de 2019 la Interpol emitió una alerta desde Austria, en la que advertía que Saab ingresó a ese país con un pasaporte diplomático de Antigua y Bermuda para no ser rastreado.

La alerta llegó en ese momento a manos de los más altos directivos de la Fiscalía. La alerta de la Interpol señaló que Saab llegó a la ciudad de Linz y fue recibido por una mujer ucraniana. Asimismo, dijo a las autoridades que abandonaría el país el 8 de abril en su avión privado rumbo a Caracas, pero que regresaría el 13 de abril. Fuentes consultadas explicaron que esa fue una oportunidad para lograr la captura de Saab, pero en la Fiscalía no activaron los protocolos internacionales. Tras este suceso, Colombia perdió cualquier posibilidad de arrestarlo, pues en mayo de 2019 el juez segundo de control de garantías en Barranquilla, Néstor Segundo Primera Ramírez, canceló la orden de captura y ordenó retirar la circular azul en irregulares circunstancias.

La presión de Estados Unidos por Saab

Mientras en Colombia se levantaba la orden de captura contra Saab, en Estados Unidos le estrecharon el cerco. En julio de 2019 incluyeron a Alex Saab y a su socio Álvaro Pulido, al igual que sus núcleos familiares, en la Lista Clinton. A su vez, el Departamento de Justicia hizo público el indictment (escrito de acusación) contra Saab y Pulido por ocho cargos relacionados con el lavado de activos por $350 millones. Según el documento, los empresarios colombianos direccionaron, desde Venezuela, dineros producto de la corrupción en el sistema cambiario preferente a cuentas en Estados Unidos, que servían para esconder los recursos de líderes del oficialismo. Desde ese momento, Abelardo de la Espriella dejó de ser su abogado.

En la acusación presentada ante la Corte del Distrito Sur de la Florida, se estableció que Saab y Pulido sobornaron a funcionarios venezolanos para “obtener ventajas injustas, incluyendo la aprobación de documentos falsos y fraudulentos relacionados a la importación de materiales y bienes de construcción”. Entre marzo de 2012 hasta diciembre de 2012, las autoridades norteamericanas evidenciaron que Saab y Pulido transfirieron cerca de 350 millones de dólares, y que, entre enero de 2014 hasta septiembre de 2015, repartieron las ganancias entre sus socios. Uno de ellos, el profesor de la Universidad de Miami en Estudios Internacionales, Bruce Bagley, fue acusado en noviembre de 2018 por lavar cerca de US$2,5 millones que le entregó Saab.

En ese entonces no se mencionó el nombre de Saab, sino que las autoridades de Estados Unidos hacían referencia a un colombiano cercano a Maduro que realizaba consignaciones. Bagley aceptó su responsabilidad el 1 de junio de 2019 y señaló que conoció a Saab por un personaje de la clase alta de Valledupar que se movió en el mundo del narcotráfico y el paramilitarismo. Se trata de Jorge Luís Hernández Villazón, alias “Boliche”, personaje que fue cercano al exjefe de las autodefensas Salvatore Mancuso y desde hace casi dos décadas ha sido testigo protegido del gobierno norteamericano. Además, es familiar de Guillermo el “Ñeñe” Hernández, polémico ganadero relacionado con narcotráfico que desató la llamada Ñeñepolítica.

Alias “Boliche” entró en escena luego de que el profesor Bagley admitió el pasado junio que en 2016 el exparamilitar le presentó a Saab, quien le ayudó al académico de 73 años en temas migratorios y algunos negocios. Esa relación llegó a tal punto que Bagley prestó dos cuentas bancarias para que Saab le girara unos pagos a “Boliche”, quien al parecer es el otro testigo que ayudó a las autoridades estadounidenses a desmantelar la red de lavado de Saab. El FBI rastreó 10 giros, entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, los cuales fueron realizados en bancos ubicados en Emiratos Árabes (país que al parecer convirtieron en centro de operaciones monetarias) y Suiza. Además, el docente aceptó que él se quedaba con el 10% del dinero que consignaba Saab.

Aún es un misterio cómo se conocieron Alex Saab y “Boliche”, quien, según fuentes consultadas, se convirtió en aliado estratégico de Estados Unidos, en especial de la DEA, por ser el puente que permitió la entrega de varios narcotraficantes y delator de varios de sus exjefes paramilitares. Agregaron que, al parecer, en esas vueltas “Boliche” conoció al abogado Abelardo de la Espriella, defensor de confianza de Alex Saab en Colombia. Lo que es claro es que el FBI y la Fiscalía de Estados Unidos lograron desmantelar la red de Saab gracias a los testimonios de Bagley y “Boliche”. Además, las autoridades de ese país dejaron en evidencia la red, de la que también harían parte Walter, Yosser y Yoswal Gavidia Flores, hijos de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro.

La extradición de Alex Saab

A la par de que Alex Saab tenía que abandonar su lujosa casa en París y refugiarse en Caracas, en Venezuela el portal Armando Info publicó más detalles de sus negocios. Explicaron cómo Saab y Álvaro Pulido desaparecieron de los registros de las empresas y, a cambio, pusieron a sus hijos o personas de confianza, como el cucuteño Carlos Lizcano –hoy amo y señor de los CLAP– o Adrián Antonio Perdomo. Es más, los periodistas, con datos como los domicilios registrados de las empresas, evidenciaron que se trataba de sociedades de papel que funcionaban en las oficinas del Fondo Global de Construcción. Como el caso de Group Grand Limited y Salva Foods, con las que tomaron el control de los CLAP y entregaron a los venezolanos alimentos en mal estado.

Luego de que el negocio de los CLAP se les cayera, al punto de que, en México, uno de los países en los que compraban los alimentos con un precio tres veces mayor al valor real y sin los requerimientos nutricionales adecuados, ordenaron cerrar a las empresas que les vendían a Saab y Pulido. Los dos contratistas del chavismo optaron por empezar a comprar alimentos y medicamentos en Turquía y Emiratos Árabes. Este último país, sin conocer las razones aún, terminó siendo refugio de los dineros de la red de corrupción. A esta situación se suma otro dato: Javier Ernesto Betancur, el ex cónsul de Nueva York y cuñado del embajador de Colombia en Emiratos Árabes, el exsenador Jaime Amín, es el representante legal de Group Grand Limited.

El último negocio que quedó en sus manos fue la venta de oro venezolano. Al parecer, Saab fue escogido como representante del gobierno de Maduro para buscar negocios que permitieran subsanar la crisis económica agudizada por la caída de los precios del petróleo y la pandemia. Con esa protección gubernamental, Saab no reportaba en las bitácoras de viaje su condición de pasajero, pero Estados Unidos tenía identificados dos aviones en los que siempre se movía. Conocían sus paradas habituales y verificaban en qué países aterrizaba. Nunca le perdieron el rastro a Saab, que el 12 de junio de 2020 cometió un error que hoy lo tiene tras las rejas en suelo norteamericano: su avión paró a abastecerse de combustible en Cabo Verde (África).

En esta península africana fueron alertados por los estadounidenses cuando el avión de Saab aterrizó. Mientras las autoridades de Cabo Verde solicitaron la identificación de los pasajeros y verificaban los documentos de viaje, la justicia de Estados Unidos tramitaba una orden de captura internacional con circular roja de la Interpol contra Saab. Al momento de tenerla en sus manos, la remitieron al país africano un día después de capturar a Saab bajo el argumento de que era requerido en extradición. Ahí comenzó una batalla jurídica campal entre EE.UU y Venezuela, en la que se movieron los hilos del más alto poder en el escenario de la política internacional, al punto que Maduro no sólo proclamó que Saab era un agente diplomático y embajador plenipotenciario, sino que envió emisarios a velar por su libertad.

Mientras Estados Unidos presionó desde distintos frentes judiciales y políticos para lograr su extradición, el empresario barranquillero contrató los oficios del reconocido abogado y exjuez español Baltazar Garzón. El equipo jurídico interpuso habeas corpus, que fueron negados, y acudió al Tribunal de Justicia de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), instancia que reconoció que Saab tenía la condición de enviado especial venezolano, lo que hacía ilegal el arresto y ordenó enviarlo a detención domiciliaria mientras se resolvía la solicitud de extradición. Sin embargo, antes incluso de que las autoridades caboverdianas hicieran efectiva esa orden, se le dio luz verde a la extradición.

Hasta ahí llegaron las reclamaciones e intentos de revertir la decisión del Tribunal Supremo de Cabo Verde. Fueron tantas las versiones que surgieron alrededor de la captura de Saab, que su abogado Garzón negó que se tratara de una entrega voluntaria a EE.UU., ni de un capítulo de la supuesta negociación con la justicia, pues estaban poniendo en riesgo a su familia. Además, agregaron que la misma CEDEAO, máximo ente legal en África en 15 países para resolver disputas relacionadas con tratados, protocolos y convenciones, les dio la razón cuando evidenciaron que la captura de Saab fue ilegal porque no existía ningún sustento para que las autoridades de Cabo Verde lo retuvieran durante un día a la espera de la circular roja de la Interpol.

El objetivo de la defensa siempre fue poner en libertad a Saab y desvirtuar cualquier negociación con la justicia. “Es enviado especial entre Venezuela e Irán. Se trata de países que se han enfrentado a Estados Unidos por más de una década. Solo podemos suponer que Estados Unidos cree que el Enviado Especial Saab está en posesión de información muy sensible y valiosa sobre el funcionamiento interno del corazón político y económico de Venezuela”, le dijo Garzón a El Espectador a finales de 2020. Sin embargo, medios de comunicación han planteado que Saab negoció su sometimiento a cambio de revelar secretos de Estado del gobierno de Nicolás Maduro.

El paradero de su socio Álvaro Pulido, a quien se señala de ser el otro talón de Aquiles del gobierno de Maduro, es monitoreado por las autoridades de Estados Unidos. Al parecer, vive en un apartamento de Carlos Lizcano en Caracas y constantemente vigilado por el gobierno de Venezuela. Se desconoce si existe alguna intención de colaborar con la justicia. Fuentes relataron que la principal preocupación de Saab es la seguridad de su familia. Su gran mayoría vive por fuera de Venezuela. Su actual esposa, la italiana Camila Fabbri, y su hija menor, fueron trasladadas desde Caracas a Rusia. La incógnita es cuál será su posición ahora que la justicia norteamericana tiene la sartén por el mango y cuánto está dispuesto a contar Saab de sus andanzas en el mundo de los negocios, sus relaciones políticas y sus tratos con el círculo inmediato de la cúpula que manda en Venezuela.

En la entrevista con este diario Saab sostuvo que nunca ha buscado colaborar con la Fiscalía en Estados Unidos. Sin embargo, en el libro de Gerardo Reyes se relata la historia sobre cómo sus abogados, Abelardo De La Espriella y Richard Díaz, buscaron la forma de que se reuniera con los investigadores. En un principio creyeron que poco o nada tenían como prueba las autoridades americanas para procesas a Saab. Con el tiempo y tras varios mensajes cruzados, Alex Saab buscó una reunión con el fiscal Michael Nadler en Bogotá, a la cual llegó sin sus abogados y terminó en malos términos. Eso apresuró a que desde Estados Unidos cerraran aún más el cerco.

En Colombia los procesos contra Alex Saab en Colombia avanzaron el año pasado. Mientras lo acusaron ante un juez de Barranquilla, la Fiscalía ocupó sus bienes el 9 de junio de 2020, en plena pandemia. El más llamativo fue su mansión en la capital del Atlántico avaluada en $28.000 millones. Asimismo, embargaron dos lotes, una casa, un apartamento y tres garajes. Investigadores que rastrearon los negocios de Saab en Colombia precisaron que es difícil abrir procesos contra Saab por la corrupción en Venezuela, pues esos dineros no entraron al país y, en su gran mayoría, se triangularon en Europa. Por esa razón, explicaron, su exesposa, hijo y otros familiares viven en países del viejo continente. Los únicos que quedan en Colombia, al parecer, son sus padres.

Fuentes consultadas explicaron que al interior de la Fiscalía se dan reuniones de alto nivel para buscar la forma de indagar por los vínculos políticos, especialmente en temas de financiación, que dejó Saab en Colombia. Más allá de la orilla política, se tiene información de la relación que tiene con un expresidente cercano al oficialismo venezolano y supuestos recursos que entregó para financiar un partido político. Por ahora, solo hay rumores alrededor de reuniones que se hicieron en su casa en París y todo dependerá del nivel de cooperación -escaso en ocasiones- que tenga la justicia de Estados Unidos frente a la posibilidad de compartir lo que cuente Saab. Por ahora, Washington le ganó la pelea a Maduro por un pez gordo.

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