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19 Oct 2020 - 8:25 p. m.

15 exjefes “paras” piden al presidente Duque medidas para proteger a “Jorge 40”

Han pasado muchos años desde que los desmovilizados jefes de las autodefensas como el Alemán, Julián Bolívar, el Águila, Monoleche o Don Antonio se unieron para una acción común. Hoy volvieron a hacerlo para enviarle un mensaje al primer mandatario: que les preocupa por la suerte que puede correr Rodrigo Tovar Pupo, excomandante del bloque Norte, ahora que fue deportado a Colombia.
Tras su deportación a Colombia, el pasado 28 de septiembre, el exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo fue trasladado de inmediato al búnker de la Fiscalía.
Tras su deportación a Colombia, el pasado 28 de septiembre, el exjefe paramilitar Rodrigo Tovar Pupo fue trasladado de inmediato al búnker de la Fiscalía.
Foto: EFE - Colombian Attorney General / HAN

“Los abajo firmantes, integrantes del Colectivo Nacional de Excombatientes de las Autodefensas Campesinas Unidas de Colombia - AUC, nos dirigimos a usted, de la manera más respetuosa, para solicitarle se tomen todas las medidas posibles y pertinentes para preservar la vida e integridad del señor Rodrigo Tovar Pupo [alias Jorge 40], excomandante desmovilizado de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá - ACCU, quien se encuentra actualmente privado de la libertad en el Establecimiento Penitenciario Picaleña, en la ciudad de Ibagué”. (Jorge 40 puede aclarar si la Drummond financió a los paramilitares: exjefe de las AUC)

Con esas palabras, se dirigieron al presidente Iván Duque exjefes paramilitares como Fredy Rendón Herrera (alias el Alemán), Edwar Cobos Téllez (alias Diego Vecino), Rodrigo Pérez Alzate (alias Julián Bolívar), Manuel de Jesús Pirabán (alias Pirata), Luis Eduardo Cifuentes Galindo (alias el Águila), Jorge Iván Laverde Zapata (alias el Iguano), Óscar Leonardo Montealegre (alias Piraña), Óscar José Ospino Pacheco (alias Tolemaida) y Arlex Arango Cárdenas (alias Chatarro). Cada uno comandó un bloque paramilitar en algún punto del país (el Urabá, los Llanos, Cundinamarca, el Magdalena Medio) y hacía años que no se unían para hacer pronunciamientos públicos. Hasta hoy.

Los demás firmantes de la carta son Jesús Ignacio Roldán (alias Monoleche, mano derecha de Vicente Castaño), Nodier Giraldo (extraditado a EE.UU. en mayo de 2018 junto con Jorge 40), Dorancé Murillo (alias Jairo Chiquito), John Fredy Gallo Bedoya (alias el Pájaro) y Édgar Ignacio Fierro Flórez. Este último, conocido en la guerra con el alias de Don Antonio, fue una mano derecha de Jorge 40 en el bloque Norte que resultó capturado en marzo de 2009 en Santa Marta. La incautación de su computador personal es un hito en la historia sobre el paramilitarismo, pues permitió a las autoridades conocer detalles inéditos de los tentáculos del paramilitarismo en la costa Caribe. (La historia de "Jorge 40″, el exjefe paramilitar que está a punto de volver a Colombia)

En la carta, conocida por El Espectador, se lee: “El señor Tovar Pupo, luego de permanecer por más de 14 años en prisiones de Colombia y los Estados Unidos por cargos relacionados con su participación en el conflicto armado colombiano, ha sido retornado y se prepara para su comparecencia ante la Justicia Colombiana, habiendo solicitado ser escuchado ante el Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, escenario en el cual tiene mucho para aportar, tanto para la satisfacción de las justas demandas de las Víctimas, como para una comprensión integral de las dinámicas de nuestros fenómenos de violencia, pues por años se enfrentó a las guerrillas, y como pocos conoció los desarrollos del conflicto armado, en especial en el Caribe colombiano”.

Y agregaron: “Existen circunstancias de interés especial que hacen necesaria la máxima protección al señor Tovar Pupo, más, si tenemos en cuenta que la historia de estos años que han pasado desde nuestra desmovilización, ha estado marcada por el genocidio de más de 3.500 desmovilizados de las ex AUC, en las cárceles o por fuera de ellas, con las terribles consecuencias, no sólo humanitarias, sino de impunidad, situación que, de no controlarse, acabará abriendo las puertas a la jurisdicción internacional sobre lo ocurrido en el conflicto colombiano, y las responsabilidades que determinaron la imposibilidad del juzgamiento de las conductas en Colombia”.

Ante los eminentes riesgos que, para estos exjefes paramilitares, corre Jorge 40, es importante “que se dispongan las condiciones de reclusión que garanticen su seguridad y su eficaz comparecencia ante la justicia”. En la carta dejaron manifiesta su “solidaridad” con la más reciente solicitud del propio Jorge 40, quien hace unos días envió una carta al presidente Iván Duque en estos términos: "Tengo la certeza de que una vez pise una cárcel ordinaria en Colombia van a asesinarme. Le solicito, por medio de la presente se me recluya en un lugar que cuente con las medidas de seguridad necesarias, no solamente por tutelarme la vida, sino también por las víctimas que necesitan conocer la verdad de esta parte de la historia del conflicto que me corresponde”.

Jorge 40 fue deportado a Colombia el pasado 28 de septiembre, luego de pasar más de 12 años detenido en Estados Unidos, en donde fue condenado por cargos de narcotráfico. Una vez fue extraditado en mayo de 2008, 40, a diferencia de otros jefes “paras” como Salvatore Mancuso, resolvió guardar silencio ante Justicia y Paz hasta que fue expulsado en 2015. Él ha dicho en varias oportunidades que su ostracismo fue la consecuencia del asesinato de uno de sus hermanos en Valledupar en 2009, crimen que él atribuye a una retaliación en su contra. Poco antes de regresar al país, aseguró que estaba dispuesto a presentarte ante la Comisión de la Verdad. Trató también de someterse a la JEP, pero, hasta ahora, no ha tenido éxito. (Los coletazos de la guerra de “Jorge 40” en Magdalena: una restitución estancada)

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