3 Jul 2017 - 7:00 p. m.

Así pontificaba sobre la justicia el exfiscal anticorrupción Gustavo Moreno

El Espectador revela las perlas de los discursos públicos que dio en el pasado el exdirector de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía. Hoy está en el pasillo de los extraditables.

Juan David Laverde Palma / @jdlaverde9

Gustavo Moreno había llegado a la Dirección de Fiscalías Anticorrupción en octubre del año pasado.  / Foto: Fiscalía
Gustavo Moreno había llegado a la Dirección de Fiscalías Anticorrupción en octubre del año pasado. / Foto: Fiscalía

Luis Gustavo Moreno Rivera, hoy en el pasillo de la extradición, no solo le dejó a Colombia el descrédito internacional por el escándalo que suscitó su captura por corrupción. También  dejó varios discursos que, vistos hoy, tras conocerse las pruebas en su contra y la carta en la que pidió perdón por sus vueltas "manilargas", resultan cuando menos hilarantes. Moreno Rivera solía citar a grandes autores y filósofos en sus exposiciones públicas. Las mismas en las que se despachaba contra la corrupción judicial rampante, los carteles de falsos testigos o los jueces haciendo política. Hace un par de años declaró, por ejemplo: “Federico Nietzsche tiene una frase muy acertada que me gusta mucho: ‘El problema no es que me mientas, el problema es que ya no volveré a creer en ti’”.

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En un documental que le hicieron a propósito de su libro sobre los falsos testigos en Colombia, manifestó: “La mentira en el proceso judicial también ha sido utilizada como herramienta política para eliminar adversarios”. Una tesis que desarrolló seguidamente así: “Prueba de ello es Jesucristo. Fue perseguido por los fariseos, por los rabinos, los escribas. Lo enjuiciaron en un proceso lleno de falsos testigos. En su momento, en la historia bíblica, se narra cómo jueces hacían política y políticos pretendían hacer justicia”. Sobre esa reflexión suya sería interesante que el exfiscal Moreno –hoy detenido en la cárcel La Picota– contestara lo siguiente: ¿y pedirle casi $500 millones al exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons para favorecerlo judicialmente, qué es?

Hace cuatro años, durante la presentación de su libro La casación penal, ante un auditorio lleno de personajes del poder, Moreno Rivera se echó otras cuantas frases célebres. Por ejemplo, dijo que su inspiración para escribir ese texto había sido una pesadilla repetida que lo perseguía como un fantasma en sus noches de academia. “Debo empezar diciendo que este trabajo es producto de largos años de un sueño recurrente que es ser víctima de un proceso penal. Como estudioso del derecho penal debo admitir que si bien es cierto que los jueces usurpan una función que milenariamente le ha pertenecido a los dioses, que es la de juzgar a los hombres, no son dioses y cometen errores”. Su argumento orbitaba alrededor de posibles yerros del sistema judicial colombiano en contra de inocentes. 

“Quizá le sirva ese libro ahora”, sostuvo, burlón, una fuente que lo conoció y que, muy a pesar del ruido mediático por su detención, sabía que algún día Luis Gustavo Moreno Rivera iba a terminar tras las rejas. “Era un secreto a gritos cómo se movía ese señor. Muchos de los expedientes de la parapolítica le terminaron llegando porque sabía maniobrar con sus contactos, algunos en la Corte Suprema de Justicia. Además tenía conexiones políticas importantes en Cambio Radical, especialmente con un asesor del congresista Germán Varón Cotrino”, agregó otra fuente consultada. Y una tercera más sentenció: “Afortunadamente pasó lo que pasó. Eso va a calmar por un rato a los depredadores judiciales”. Tan meteórica fue su carrera como su estrellón contra el dossier de la DEA.

Pero volvamos a sus frases. En 2015, durante un conversatorio sobre el libro Nuevas Tendencias del Derecho Penal, en el que ofició como editor, Moreno Rivera criticó ácidamente a los políticos populistas “con excepción a los que están aquí”, se atrevió a decir en tono solemne–“El político de nuestros días, lo digo con mucho respeto, preso de los medios masivos de comunicación, necesita cinco minutos de televisión para estar en la política. Sin esos cinco minutos no existe. Y con esos cinco minutos de televisión vende el concepto de justicia. Le importa poco. Cualquier cosa puede tirarse como norma penal sin darse cuenta, o dándose cuenta o sin importarle, que detrás de las normas penales hay derechos, hay dolor, hay vidas humanas”. 

Ese día quien presentó el libro fue el exmagistrado de la Corte Constitucional Humberto Sierra Porto.  En medio de la charla, moderada por la periodista Claudia Palacios, Sierra Porto manifestó su felicidad por esta obra académica, se despachó en elogios por la calidad del libro y contó que a Moreno Rivera lo había conocido porque se lo presentó el expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Ricaurte. Minutos antes, Moreno Rivera había declarado su alegría por las importantes personalidades que lo acompañaron a ese lanzamiento. “Veo en este recinto a prestigiosas e importantes personas, honorables magistrados, señor vicefiscal, magistrados de alta Corte, a la doctora Ruth Marina (Díaz), al doctor Francisco (Ricaurte), magistrados de Tribunal, al personero de Bogotá”.

En 2013, en otro discurso alrededor del mundo académico, el exsenador y jurista Dagoberto Charry lo llenó de loas. Inmediatamente después Luis Gustavo Moreno tomó el micrófono y le dijo agradecido: “Al profesor Dagoberto Charry, mi mentor, mi maestro, la persona que me ha moldeado y me ha incentivado el ánimo de escribir. Recuerdo yo cuando hice una de mis primeras notas y le dije ‘tengo miedo a equivocarme’ y me respondió sabiamente: ‘es mejor equivocarse a ser infalible por no hacer nada’. Muchas gracias, doctor Dagoberto”. Con una perla importante. Ese día se lanzó un libro que impulso Moreno y que reunía las firmas de varios importantes abogados. Entre ellos Luis Ignacio Lyons, primo ni más ni menos que del exgobernador de Córdoba Alejandro Lyons. 

“Al doctor Ignacio Lyons –dijo Moreno mientras lo miraba–: doctor Luis Ignacio, muchas gracias por su experiencia en el litigio, por su paciencia también, por aceptar la invitación a escribir en este libro”. Esta conexión, por supuesto, tendrá que ser analizada por los investigadores de la Fiscalía. Pero hay más. En ese mismo evento, Luis Gustavo Moreno agradeció a su auditorio, repleto de gente poderosa. “Les agradezco a todos por estar aquí, a los honorables senadores, exministros, jueces de la República, a mi futura hija Sofía”. Y concluyó: “Un segundo aplauso para los autores porque esto no es un concierto para delinquir sino una coautoría de inteligencia”. ¿En qué momento, pues, empezó el concierto para delinquir del exfiscal Moreno?, se preguntó otra fuente de El Espectador.

El propio Dagoberto Charry recordó en otra intervención el tesón de Luis Gustavo Moreno, su apostolado académico y una frase que el próximo extraditable solía repetir una vez terminaba un libro: “Acabo de tener un parto, que no es de los montes sino de la masa encefálica”. El curtido exfiscal Óscar Toro, conocido en Colombia por haber investigado el Proceso 8.000, también celebró los triunfos académicos de su exalumno Luis Gustavo Moreno. Esa noche del año 2013 Toro le dijo: “Por último, Gustavito, a los seres humanos que se forjan en la lucha, en el estudio y en la disciplina no se les puede ni se les debe desear la suerte, ella se da por descontada. A hombres como usted solo hay que augurarles éxitos”. Eran otros tiempos, claro. 

Hoy el panorama es otro. Ya no hay aplausos, y casi nadie quiere reconocer que alguna vez se tomó siquiera un café con el otrora poderoso exfiscal anticorrupción. Para todos ellos resulta incómodo su nombre. Pero el pasado se abre paso a zarpazos en este expediente. Y vienen nuevas revelaciones. Entretanto, aquí otra frase memorable de Luis Gustavo Moreno sobre el mundo al revés: “Recordemos cómo hace 130 años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, en nuestro territorio colombiano, no necesitaría atravesar ningún espejo. Le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio el mundo está a la vista, el mundo tal cual: con la izquierda en la derecha, con el ombligo en la espalda y con la cabeza en los pies. Los mentirosos hablando de lo que supuestamente es verdadero”. 

En su cruzada por descubrir el cartel de los falsos testigos, Luis Gustavo Moreno resaltó que en este país mentir sí paga y que la justicia está en deuda para descubrir a esos que posan de declarantes honestos cuando en la puerta trasera negocian jugosos pagos de dinero, o bien para extorsionar, o bien para repartir absoluciones. Es curioso que hoy sea Moreno Rivera el que hubiese quedado al descubierto en esas tretas. “El criminal profesional es una persona que hace un análisis económico del delito: ¿qué pasa si me capturan, que pasa si, como ellos dicen, corono la vuelta?”, se preguntaba hace apenas dos años. “Si ustedes no señalan con el dedo acusador, este tiempo fue perdido”, sostuvo Moreno en otro auditorio, sin sonrojarse, a propósito de la corrupción judicial. 

Finalmente en una entrevista para el noticiero del Senado, fechada en 2015, Luis Gustavo Moreno Rivera aseguró desafiante sobre los medios de comunicación: “Y los medios que muchas veces cumplen una función importante para destapar ollas de corrupción, de desvío de poder, entre otras cosas, deben visibilizar a estos bandidos y no les deben tragar entero sus historietas”. 

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