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Así se construyó el poder de Ricardo Roa, el hombre clave de Petro en Ecopetrol

Durante años, Ricardo Roa construyó la imagen de un ingeniero técnico, ajeno a la política. Pero su ascenso desde Santander hasta la cima de Ecopetrol revela una historia distinta: la de alianzas, padrinazgos regionales y una cercanía profunda con el poder de Gustavo Petro, justo cuando enfrenta dos imputaciones que quedaron en firme esta semana y que amenazan con derrumbar su carrera.

Gustavo Montes Arias

16 de mayo de 2026 - 09:34 p. m.
Desde que estallaron los escándalos en contra de Ricardo Roa, en noviembre de 2024, el presidente de Ecopetrol ha dicho que es inocente.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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“¿Usted tiene algún esqueleto guardado en el armario?”. Esa fue la pregunta que la junta directiva de Ecopetrol le hizo a inicios de 2023 al actual presidente de la estatal petrolera, Ricardo Roa Barragán, durante el proceso de selección para ocupar la dirección de la compañía más grande de Colombia.

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El ingeniero, de 65 años, respondió con un “no” contundente que le abrió la puerta a ese cargo. Hoy, tres años después, el jefe de la empresa enfrenta dos imputaciones de la Fiscalía por su presunta responsabilidad en los delitos de tráfico de influencias y violación de topes electorales. El funcionario, desde el principio, ha negado toda culpabilidad.

La más reciente imputación fue en la tarde del pasado lunes 11 de mayo, cuando la Fiscalía reveló las claves de la investigación en contra de Roa Barragán porque, al parecer, como gerente de la campaña Petro Presidente en 2022, no reportó el ingreso de más de COP 1.664 millones, durante la primera y segunda vuelta, situación que se tradujo en la presunta violación de los topes electrorales.

Según el ente investigador, entre los dineros que el exgerente no reportó estarían una megaoperación de pagos a testigos electorales y las donaciones por parte de la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) y de la Unión Sindical Obrera (USO), así como eventos de campaña y despliegues publicitarios. Por ese mismo caso, el Consejo Nacional Electoral (CNE) le impuso una millonaria sanción que fue confirmada el pasado 29 de abril.

El segundo expediente está relacionado con la compra de un lujoso apartamento en el norte de Bogotá. La Fiscalía sostiene que Roa Barragán compró el inmueble, avaluado en COP 2.727 millones, cuando ya estaba al frente de Ecopetrol, por un valor mucho menor del real: COP 1.800 millones.

El ente investigador explicó que en la ecuación para que se fraguara ese negocio habrían sido claves el expolicía Juan Guillermo Mancera, la empresa Gaxi SA ESP y un jugoso proyecto de regasificación de la filial Hocol en La Guajira. La Fiscalía busca determinar si el presidente de Ecopetrol habría direccionado ese contrato a cambio de beneficios en la compra de su apartamento.

En contexto: Los COP 1.664 millones de la campaña de Petro que tienen a Ricardo Roa ante la justicia

Si bien personas cercanas a Ricardo Roa aseguran que no tiene una amistad con el presidente Gustavo Petro, han sido cercanos desde hace más de una década, cuando empezaron a trabajar juntos.
Foto: Ilustración: Katerine González Clavijo

Roa, Santander y el sector eléctrico

Ricardo Roa Barragán nació en Bucaramanga (Santander). Su padre, un sargento de la Policía y su madre, una ama de casa, tuvieron once hijos y él fue el noveno en una familia que, contaron fuentes cercanas a El Espectador, es de clase media y conservadora. En una entrevista de julio de 2024, el presidente de Ecopetrol narró que desde los 14 años, cuando ya vivía en Bogotá y estudiaba en el Colegio Salesiano Técnico Industrial Centro Don Bosco, se interesó en la ingeniería y las ciencias exactas.

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En 1981 ingresó a la Universidad Nacional de Colombia, donde se graduó en 1990 como ingeniero mecánico. Su primer trabajo fue en la empresa Aene Consultoría, hoy en liquidación, según el Registro Único Empresarial y Social (RUES).

En 1997 saltó al sector público como asesor técnico para la Superintendencia Delegada de Energía y Gas, en la recta final del gobierno de Ernesto Samper. Con la llegada de Andrés Pastrana a la Casa de Nariño, salió de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y aterrizó en la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), como director sectorial de energía y gas.

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Personas de ese sector señalan que Roa Barragán ya era conocido por su noción técnica, más que por sus relaciones sociales. “Nunca iba a fiestas ni lo descrestaban muchas cosas. Es raro, porque ahora sí lo descresta el poder de Petro”, señaló una de las personas consultadas y quien pidió mantenerse bajo reserva.

En octubre del 2003, Roa Barragán dejó Andesco y Bogotá para regresar a Santander. No iba a probar suerte. Además de su experiencia de más de una década en el sector energético, había terminado una especialización en Sistemas Gerenciales de Ingeniería en la Universidad Javeriana. José Vicente Villamizar, un conocido político del nororiente del país que para entonces era el gerente general de la Electrificadora de Santander, nombró al ingeniero como gerente comercial de esa empresa.

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Así lo señala el informe elaborado en marzo de 2024 por la firma Control Risks para Ecopetrol, cuando la junta directiva de la empresa quería tener claro cuál era su panorama frente al cascabel de los escándalos que rodean a Roa Barragán.

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Durante cuatro años fue el gerente comercial de la Electrificadora de Santander y estaba a órdenes de Villamizar, un conocido político conservador de la línea del exgobernador Jorge Sedano González. Villamizar no solo tenía renombre por gerenciar una de las empresas más importantes de Santander, sino también por su amplia influencia política.

En 2007 se conoció públicamente que Villamizar, al parecer, estaba usando la empresa para promover la carrera política de Didier Tavera, quien luego fue gobernador de Santander entre 2016 y 2019 y ahora es el director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos. En medio de esos señalamientos, Villamizar renunció a la empresa pública que gerenciaba.

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Era la oportunidad perfecta para que Roa Barragán siguiera escalando, pero solo le faltaba un ingrediente: el empujón político. El informe de Control Risks detalla que no solo el conocimiento técnico le sirvió al ingeniero para que en septiembre del 2007 lo nombraran gerente general de la Electrificadora de Santander.

El puente para lograrlo habría sido Óscar Josué Reyes Cárdenas, en ese momento senador de Convergencia Ciudadana y quien, en 2012, fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por concierto para delinquir. El alto tribunal determinó que, para 2003, el excongresista se alió con paramilitares “para sacar adelante todas sus iniciativas políticas” y mantener el control electoral en Santander.

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Durante dos años, Roa Barragán se desempeñó como gerente general, tiempo que le permitió fortalecer sus lazos con políticos de Santander que luego serían claves para su ascenso en el mundo de la política. En febrero del 2009, Empresas Públicas de Medellín (EPM) compró la Electrificadora de Santander y dos meses después el ingeniero fue removido del cargo.

Ese fue el momento en el que Roa le dio una pausa al sector público y se trasladó a Cali, donde trabajó entre julio del 2009 y febrero del 2012 en la Organización Ardila Lülle. El primero de enero del 2012, Gustavo Petro se posesionó como alcalde de Bogotá y los contactos que había hecho el ahora imputado en su paso por Santander le sirvieron para buscar suerte en la cúpula del poder en la capital.

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Ricardo Roa asumió la gerencia nacional de la campaña del candidato Gustavo Petro el 22 de enero de 2022.
Foto: Gustavo torrijos

Petro, Roa y su relación política

Tres meses después de que Gustavo Petro tomara el despacho principal del Palacio de Liévano, sede de la Alcaldía de Bogotá, Ricardo Roa Barragán apareció en su radar. El informe de Control Risks señala que quien los habría presentado sería el exsenador Óscar Josué Reyes Cárdenas (el mismo condenado por parapolítica).

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Aunque para esa fecha el político ya enfrentaba el proceso ante la Corte Suprema, fuentes cercanas a ambos señalaron que habría sido la persona que postuló a Roa para que lo nombraran en la presidencia de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), que hacía parte de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB). Una nominación que, en últimas, dependía también del visto bueno del entonces alcalde Petro.

Otra fuente que vivió de cerca la llegada de Roa a TGI, y que pidió mantener bajo reserva su identidad, señaló que su nombramiento no fue solo por recomendación de Petro, sino también por su hoja de vida. “Era una persona totalmente distinta al Ricardo Roa de hoy. Se notaba mucho más su parte técnica que cualquier aspecto político. Sabía de energía y gas. Tenía una cosa muy clara: hacer bien su trabajo”.

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La fuente consultada por este diario coincidió con otro punto del informe de Control Risk: que las relaciones sociales de Roa Barragán eran mínimas y era difícil llegar a un cargo como ese por su propia influencia. “En ese tiempo no era conocido en Bogotá. Hoy sí se mueve en círculos muy diferentes y, sobre todo, muy políticos”, indicó.

La carrera de Roa para este punto empezaba un ascenso sin obstáculos y de la mano de Gustavo Petro. En TGI duró poco más de un año, pues para septiembre de 2014, el entonces alcalde lo ascendió y nombró en la presidencia de la Empresa de Energía de Bogotá.

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Allí estuvo hasta enero del 2016 encargado de una misión explícita del alcalde: lograr que la administración de los servicios públicos en la capital recayera completamente en manos del Estado. También intentó la electrificación del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Pero fracasó en ambos frentes y se retiró del sector público para intentar regresar al mundo privado, no solo de empresas colombianas, sino también en el extranjero.

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Ricardo Roa Barragán durante su tiempo como presidente de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), hacia el año 2012.
Foto: Liz Durán

De Honduras a la campaña de Petro

Entre enero de 2017 y marzo de 2019, Ricardo Roa Barragán trabajó en empresas del sector eléctrico en Yumbo (Valle del Cauca) y El Paso (Cesar). Hasta que en 2019 un opositor político de Petro que tenía a su cargo la Empresa de Energía de Honduras (EEH) se lo llevó a trabajar con él: William Vélez.

Su trabajo consistía en manejar la distribución eléctrica en ese país y sacar a la compañía de una situación financiera que la tenía al borde de la crisis. El ingeniero colombiano tampoco logró estos objetivos y la empresa fue intervenida en 2019 por el gobierno de Juan Orlano Hernández, que declaró el incumplimiento por parte de la empresa de Vélez. En febrero de 2022, Roa Barragán renunció a la empresa de Vélez y regresó a Colombia.

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Lo esperaba una oferta que no podía rechazar: el entonces candidato Gustavo Petro lo nombró gerente de la campaña política que lo llevó a la Casa de Nariño. Una de las personas consultadas para este artículo dijo que no es claro cuál fue la relación de Roa y Petro durante el tiempo en el que trabajó en Honduras. De lo que sí está segura es que, por la forma de ser “tan humana” del ingeniero, es posible que hayan mantenido comunicación.

“Durante esos años, conmigo, por ejemplo, nunca olvidó enviarme un saludo de feliz año nuevo”, indicó. Además, dejó claro que, pese al nivel de confianza que implica gerenciar una campaña, no considera que el hoy jefe de Estado y presidente de Ecopetrol sean amigos, sino que su relación es de “beneficio político”.

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Pero entonces, ¿por qué Roa representaba un beneficio político en ese momento para el candidato presidencial si llevaba años por fuera del país? La respuesta a esa pregunta, explicaron personas que trabajaron de cerca en la campaña, vuelve a poner en el mapa a Santander. Aunque el ingeniero “se había desconectado” de la realidad colombiana mientras estuvo en Honduras, sus alianzas políticas en Santander ya habían echado raíces.

Todo apunta a que, en los cálculos políticos de ese momento, la mejor forma de acumular apoyos en esa región del país fue recibiendo a Ricardo Roa para que manejara la chequera de la contienda electoral. Además, su círculo más cercano también tuvo un papel clave en la campaña.

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Por ejemplo, José Vicente Villamizar, antiguo jefe de Roa Barragán en la Electrificadora de Santander, fue designado gerente de la campaña de Petro en ese departamento. Luego, cuando Roa llegó a Ecopetrol, lo nombró director del Instituto Colombiano del Petróleo y Energías de la Transición (Icpet).

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Esa entidad, que hace parte de Ecopetrol y tiene sede en Piedecuesta (Santander), es el centro de investigación e innovación más importante de la estatal petrolera. En 2024, poco después del nombramiento de Villamizar en su dirección, Roa Barragán anunció una inversión de USD 280 millones para ese instituto. El Espectador buscó a Villamizar para consultarlo al respecto, pero no obtuvo respuesta.

De regreso a la campaña presidencial, y con Ricardo Roa en la gerencia, el bloque santandereano se consolidó como uno crucial para esos comicios y del círculo más cercano al hoy presidente. Por mencionar solo algunos nombres: Carlos Ramón González, de Puente Nacional (Santander), fue durante años uno de los hombres de confianza de Gustavo Petro.

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Tanto así que, ya en el Palacio Presidencial, pasó por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y luego como cabeza del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre). Hoy está prófugo de la justicia en Nicaragua por su presunta participación en el escándalo de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (Ungrd).

El mapa de las relaciones entre Roa y Santander también apunta a su conexión con Tomás Moreno Comas, un empresario de ese departamento con intereses en el sector de hidrocarburos y, según el RUES, representante legal de la empresa Ingeobras y Ambientales S.A.S. Esta persona también aparece mencionada en el caso de los Panama Papers como el hombre detrás Oriental Coal Corp., una empresa registrada en las Islas Vírgenes Británicas.

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En noviembre de 2024, un exdirectivo de Cenit, filial de Ecopetrol, interpuso una denuncia por medio de la línea ética de la compañía en la que expuso que había sido citado a una reunión con Alexander Rodríguez, gerente de salud de la empresa, y con Moreno Comas.

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Los negocios de William Vélez, fallecido en 2025, llegaron hasta México, Chile, Perú y Centroamérica.
Foto: Archivo

Según la denuncia, en ese encuentro, que fue grabado a escondidas por el funcionario, le dijeron que había personas interesadas en direccionar contratos y puestos de Cenit. El funcionario fue despedido el 27 de septiembre de ese año, como lo contó La Silla Vacía. Una fuente que conoce ese mundo empresarial le contó a este diario que Moreno Comas ya era un viejo conocido de Roa, pues el empresario habría sido clave en el nombramiento del ingeniero en TGI en 2002.

Además, la fuente agregó que Moreno Comas habría sido cercano a Verónica Alcocer, expareja del presidente Petro. Por todas estas conexiones es que Roa habría “aterrizado fácil” en la gerencia de la campaña presidencial de Petro.

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Pero Roa Barragán no solo tiene buena relación con los políticos de Santader. También ha sabido moverse en Antioquia, puntualmente con el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero. Un hombre que es tan cercano al presidente Petro que, tras su fracaso en la carrera por ser el candidato del Pacto Histórico a la Presidencia, fue nombrado superintendente de Salud, pese a que está punto de ir a juicio por presunta corrupción.

En agosto de 2024, la junta directiva de Interconexión Eléctrica SA (ISA), filial de Ecopetrol, eligió a Jorge Carrillo como su presidente. Roa Barragán estuvo interesado inicialmente en estar al frente de esa compañía, con sede principal en Medellín, porque allá estaba su pareja, Julián Caicedo Cano.

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Sin embargo, Roa Barragán terminó en la presidencia de Ecopetrol y su pareja en Bogotá. Y el petrismo con otra ficha en el curubito del mundo empresarial antioqueño, pues Carrillo llegó a ISA sin problemas. Una investigación de La Silla Vacía reveló en 2024 que su elección estuvo marcada por las presiones por parte de Roa Barragán y el interés, por esa vía, de mantener la injerencia del exalcalde Quintero en esa compañía.

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Esa elección tuvo tanta polémica que, que en febrero pasado el Consejo de Estado la anuló porque Jorge Carrillo no cumplía los requisitos para ese cargo. Hoy, Olga Patricia Castaño Díaz es la presidenta encargada de la empresa de transmisión eléctrica del país.

Sobre sus conexiones con la política, Ricardo Roa dijo, en una entrevista de junio de 2024 con Caracol Radio, que no tenía “vinculaciones. No las he tenido jamás en mi vida profesional con partido político o movimiento político alguno”. Sin embargo, la reconstrucción de su trayectoria muestra una realidad mucho más compleja.

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Aunque durante años fue visto como un técnico del sector energético, su ascenso en cargos estratégicos estuvo acompañado de padrinazgos políticos, relaciones con dirigentes regionales y una cercanía creciente con el proyecto de Gustavo Petro. Más que un hombre ajeno a la política, los hechos parecen retratar a un funcionario que aprendió a moverse entre el poder técnico y el poder burocrático, hasta convertirse en una ficha clave dentro del círculo de confianza del hoy presidente.

En contexto: Ricardo Roa y Ecopetrol: los seis episodios para entender la crisis (Parte 2)

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Carlos Julián Caicedo Cano, administrador de negocios internacionales, y Ricardo Roa Barragán, presidente de Ecopetrol.
Foto: Juan Carlos Sierra - Revista Semana

El capítulo de Ecopetrol

En esa escalada en el mundo del poder, y tras su gerencia, hoy centro de investigaciones judiciales, su siguiente paso profesional fue el que lo tiene dando explicaciones a la justicia. La llegada de Roa a la presidencia de Ecopetrol estuvo casi cantada al ritmo de los trinos del presidente Gustavo Petro. Una persona que siguió de cerca ese proceso le contó a este diario que la búsqueda de quién sustituiría a Felipe Bayón en ese cargo se adelantó desde finales del 2022 por medio de una firma cazatalentos.

A la convocatoria se presentaron muchas hojas de vida, pero la fuente señaló que las publicaciones del jefe de Estado en X, sugiriendo que Roa Barragán era su preferido para ese cargo, desmotivaron a un número importante de aspirantes.

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“Mucha gente terminó por retirarse del proceso porque, aunque la decisión era de la junta directiva, el nombramiento parecía claro”. El 11 de abril de 2023, la junta de Ecopetrol lo eligió como presidente de la compañía. En menos de un año empezaron los ruidos sobre el funcionario. Uno de ellos involucraba a Julián Caicedo Cano, su pareja, de 34 años. Hasta entonces, poco se sabía de la vida privada del presidente de Ecopetrol y mucho menos de su relación sentimental.

Pero el verdadero problema fue que Caicedo Cano firmó dos contratos al tiempo con el Estado y eso, por ley, está prohibido. El 23 de enero de 2023 fue nombrado como asesor del Instituto Nacional de Vías (Invías) y, al tiempo, tenía un contrato de prestación de servicios con la Institución Universitaria Pascual Bravo, de Medellín.

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Esta última entidad, según medios de comunicación, habría sido usada por la alcaldía de Daniel Quintero para tercerizar contrataciones. “La visibilidad de su pareja no le convino. Ricardo quería una vida calmada y él (Julián Caicedo) era como un avión”, le dijo a este diario una persona cercana al presidente de Ecopetrol. El ruido no pausó ahí.

Al menos dos testigos le han contado a la justicia, bajo la gravedad del juramento, que la pareja de Roa tiene una gran influencia en las decisiones de la petrolera y que, incluso, sugiere nombres y empresas para beneficiarlas con jugosos contratos. En un cuestionario que Caicedo Cano le contestó a este diario hace tres semanas, aseguró: “No he tenido ningún tipo de injerencia en procesos de contratación en Ecopetrol, ni formal ni informalmente”.

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El presidente Gustavo Petro y y el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, durante un encuentro en diciembre de 2025 en la refinería de Cartagena. Para entonces ya se conocían los escándalos que rodean al jefe de la estatal petrolera.
Foto: Tomada de @Ricroabar

Entre todos los escándalos sobre Roa y una empresa enfrentando una de sus peores crisis, la junta directiva le pidió explicaciones. “Se metieron en mi vida privada”, respondió Roa Barragán en diciembre de 2024, cuandoa además aclaró que las cuentas de la campaña de Petro estaban claras. Según le contó una fuente a El Espectador, en ese momento, el presidente de la compañía les dijo que, ahora sí, no tenía más “esqueletos en el armario”.

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Pero faltaba por conocerse el caso de la compra de su apartamento y que le CNE sancionara a la campaña que él gerenció. Los sindicatos de la estatal petrolera ya le pidieron su renuncia, así como también lo han hecho personas cercanas a él. Sin embargo, tienen claro que no lo hará.

“Petro no lo va a dejar renunciar. Le importa poco lo que le pase a Ricardo, pero quiere evitarse un daño político”, señaló una de las personas consultadas. Por ahora, el presidente de Ecopetrol está en una licencia fuera de la empresa. Al ser consultado para este perfil, su abogado dijo que no se pronunciará hasta que no avance la situación ante la justicia.

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Así, mientras Ricardo Roa insiste en que nunca ha tenido vínculos con partidos o movimientos políticos, la historia de su ascenso profesional muestra que su trayectoria estuvo atravesada por relaciones de poder que comenzaron en Santander y terminaron conectándolo con el círculo más cercano del presidente Petro. Hoy, en medio de las investigaciones judiciales que enfrenta, esa discusión vuelve a tomar fuerza, mientras él insiste en su postura: “Me declaro inocente”.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Por Gustavo Montes Arias

Comunicador Social - Periodista, con interés en temas de política, conflicto, paz y memoria. Premio Nacional de Periodismo Escrito Universitario Orlando Sierra Hernández a mejor entrevista, 2022.@GustavoMontesAr
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