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24 Aug 2021 - 11:00 a. m.

Caso Diego Becerra: El futuro que le espera al expatrullero Wilmer Alarcón

El expatrullero Wilmer Alarcón, condenado por el homicidio del joven grafitero Diego Felipe Becerra, en 2011, fue recapturado tras cinco años huyendo de la justicia ¿Cuál será la consecuencia de su fuga? Aquí le contamos.
El patrullero estaba prófugo de la justicia desde el 2016.
El patrullero estaba prófugo de la justicia desde el 2016.
Foto: Fiscalía

Con barba y un peinado completamente distinto al que portaba a principio de la década pasada, el expatrullero Wilmer Alarcón fue recapturado el pasado 22 de agosto, en un operativo entre el CTI y el Gaula, en Casanare. Luego de pasar cinco años burlando la justicia, el expolicía fue recapturado para que cumpla con su condena de 37 años de prisión, por el homicidio del joven grafitero Diego Felipe Becerra en Bogotá, en 2011.

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¿Qué sigue ahora? Primero lo primero. De acuerdo con el abogado Francisco Bernate, presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia, las autoridades tenían, desde ayer, 36 horas para poner a Alarcón a disposición de un juez de ejecución de penas, quien podría legalizar su captura y enviarlo a una cárcel. Todo depende de si los funcionarios que lo capturaron, justo 10 años después de su crimen, cumplieron con las garantías amparadas en la ley, entre ellas que no hubiese maltrato físico.

Así lo hizo la Fiscalía:

Todas las fuentes consultadas por El Espectador coinciden en lo mismo: el expatrullero Alarcón no se salvará de la cárcel. En su contra pesa una condena de 37 años de prisión, confirmada el pasado 20 de mayo por el Tribunal Superior de Bogotá. Quedó claro que Alarcón le disparó a Becerra la noche del 19 de agosto de 2011, cerca del puente de la calle 116 con Av. Boyacá. Aquella vez el grafitero, de solo 16 años, plasmaba sus trazos en un muro cuando fue atacado.

De acuerdo con María Helena Luna, jueza penal en Antioquia, va a ser imposible que un juez le otorgue a Alarcón, durante los próximos días, el beneficio de prisión domiciliaria porque la pena impuesta supera los ocho años. “Tampoco podría obtener un beneficio de 72 horas de libertad mensuales, porque se fugó”, le dijo la jueza a este diario. Asimismo, prevé un escenario difícil para las futuras peticiones de su defensa, pues tiene antecedentes que no le permitirán obtener beneficios.

En contexto: Confirman la condena contra el patrullero que asesinó al grafitero Diego Felipe Becerra

A esa misma conclusión llegó el abogado penalista Mauricio Urquijo, quien aseguró que esa fuga se le tendrá en cuenta “para no darle beneficios ni subrogados. Lo que va a valorar un juez, cuando vaya a pedir una libertad condicional, prisión domiciliaria o permiso, es el comportamiento de las obligaciones. El hecho de haberse desaparecido cinco años lo va a perjudicar después”.

Por otro lado, Urquijo abrió una nueva posibilidad: que la Fiscalía le impute el delito de fuga de presos, lo cual significaría, si llegase a ser condenado nuevamente, una agravación en la pena. “A veces lo hacen, a veces no. Fuga de presos es cuando yo estoy bajo custodia del Estado y me dé a la fuga con el propósito de incumplir la sentencia. Pero en este caso él no estaba bajo custodia, entonces no se ve tan claro. Pero hay casos”, agrega.

Por su parte, el abogado Francisco Bernate cierra de tajo esa posibilidad, pues “solamente comete ese delito el que está preso, y se fuga”. El expatrullero Alarcón huyó mientras estaba en libertad por vencimiento de términos, mientras el Juzgado 33 de Conocimiento de Bogotá tomaba una decisión. Al final, el 18 de enero de 2017 -en primera instancia-, el despacho lo condenó por homicidio, pero Alarcón ya no estaba en el radar de nadie. Luego, el Tribunal confirmó su condena, este año, aunque no se tuvieran noticias de él.

Video: Caso del grafitero Diego Felipe Becerra, a 10 años de su asesinato

Aunque Alarcón quiso ocultar su ubicación, lo que nunca pudo encubrir fue su responsabilidad en la muerte de Becerra. Durante el proceso, el condenado aseguró que había actuado en defensa propia, pues el joven grafitero estaba armado y, por si fuera poco, había asaltado una buseta de servicio público. Medicina Legal, tiempo después, derribó esa mentira, pues se confirmó que esa noche la víctima nunca manipuló un arma de fuego.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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