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“Colombia no les va a dar lugar de grandes hombres”: Mauricio Gaona sobre Plazas Vega

Las voces de las víctimas y otras consideraciones de magistrados exponen cuál fue el papel del coronel retirado Alfonso Plazas Vega en la toma del Palacio de Justicia. El presidente Abelardo de la Espriella pidió asistencia estatal durante el juicio en Estados Unidos y se refirió al exuniformado como un “héroe de la patria”.

Redacción Judicial

08 de septiembre de 2026 - 09:51 a. m.
El abogado y hoy embajador de Colombia ante la ONU, Mauricio Gaona, calificó en una reciente entrevista como un “insulto mayor” que Plazas Vega hubiera pretendido que el país le agradezca por el operativo de retoma del Palacio.
Foto: Archivo Particular
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Este martes 8 de septiembre, en una corte del distrito sur de la Florida en Estados Unidos comenzará el juicio civil en contra del coronel (r) Alfonso Plazas Vega. Hasta esta instancia judicial llegó el proceso por la toma y retoma del Palacio de Justicia ocurrida entre el 6 y 7 de noviembre de 1985 en Bogotá y que, 40 años después, siguen en la impunidad para varias de sus víctimas.

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Entre ellas la familia del magistrado Carlos Urán, que ahora buscan, a través de una demanda, que el oficial retirado responda por el homicidio y tortura del funcionario que fue asesinado durante los hechos violentos. El caso, además, tomó fuerza, luego de que el presidente Abelardo de la Espriella se refiriera a él como un “héroe de la patria”.

Si bien Plazas Vega fue absuelto por la Corte Suprema de Justicia en diciembre de 2015, víctimas, otros fallos judiciales y expertos que han estudiado durante años lo que ocurrió en el Palacio de Justicia en 1985 han dejado evidencias de la supuesta responsabilidad de Plazas Vega durante el holocausto. Uno de ellos es Mauricio Gaona, hijo del magistrado Manuel Gaona Cruz, quien también fue asesinado en el Palacio de Justicia.

Mauricio Gaona fue designado embajador de Colombia ante la ONU por Abelardo de la Espriella.
Foto: Archivo particular

Aunque hoy Gaona hace parte del gobierno de la Espriella, en calidad de embajador de Colombia ante la ONU, en un reciente pronunciamiento en el marco de un foro realizado por el diario El Tiempo sobre los 40 años del Holocausto del Palacio de Justicia, aseguró sobre el asesinato de su padre que: “A Manuel Gaona Cruz lo iban a utilizar de escudo humano, se opuso y por eso lo asesinaron de forma atroz, nosotros sabemos qué le ocurrió. Las voces del pasado saben qué le ocurrió, están ahí, las pruebas están ahí”.

Además, el abogado Gaona calificó como un “insulto mayor” que el coronel (r ) Plazas Vega hubiera pretendido que el país le agradezca por el operativo de retoma del Palacio. “Yo le tengo que decir al señor Alfonso Plazas Vega y al mando operativo que Colombia no les va a dar ese lugar en la historia de grandes hombres ni les va a agradecer por defender la democracia, a menos que en la democracia no hagan parte los derechos humanos y las libertades más básicas de los seres humanos como la vida y la integridad física”, agregó.

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¿Cuál fue el papel de Plazas Vega durante la retoma del Palacio de Justicia?

Según el Informe Final de la Comisión de la Verdad sobre los hechos del Palacio de Justicia, Alfonso Plazas Vega tuvo un rol principal dentro de los mandos operativos de las operaciones para retomar el control del edificio. Aunque esa investigación aclara que el responsable directo fue el general (r) Jesús Armando Arias Cabrales, entonces comandante de la Brigada 13 del Ejército, ambos dirigieron el teatro de las operaciones. Cuando comenzó la toma, Plazas se encontraba en el Ministerio de Defensa y fue una de las pocas personas que ingresaron al despacho del ministro Miguel Vega Uribe (su suegro) después de conocida la noticia.

Cerca del mediodía salió hacia la Escuela de Caballería, unidad que comandaba, y posteriormente se desplazó a la Plaza de Bolívar para intervenir directamente en la respuesta armada contra el M-19. Según el informe y las declaraciones del propio oficios, Plazas Vega llegó al centro de Bogotá con cuatro tanques y entró al Palacio comandando el tercero de los vehículos blindados. La Escuela de Caballería quedó encargada del control de los pisos primero y segundo, mientras otras unidades asumieron el sótano y los niveles superiores. Los tanques derribaron la puerta del edificio, respondieron el fuego con ametralladoras y granadas y facilitaron el ingreso de más tropas.

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Especial sobre la toma y retoma del Palacio de Justicia que cumple 40 años; Imágenes que muestran los sucesos ocurridos el 06 y 07 de noviembre 1985 y la actualidad.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada

Plazas también reconoció que durante la noche se disparó el cañón de uno de los blindados y sus ametralladoras. Una acción que se perpetró cuando todavía había civiles dentro del Palacio. Asimismo, la Comisión documentó la presencia de Plazas Vega en la Casa del Florero, puesto militar al que fueron conducidos los sobrevivientes. Allí, los rehénes rescatados fueron registrados, interrogados y clasificados por agentes de inteligencia. En medio de esa estrategia militar, y ante la pregunta de un periodista sobre la actuación de los militares, el oficial resumió en una frase su parecer de la misión: “Defendiendo la democracia, maestro, aquí no van a atentar contra una de las ramas del poder público”.

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El salvamento de voto de la magistrada Patricia Salazar

Pese a estos hechos, la Corte Suprema de Justicia, el 16 de diciembre de 2015, absolvió a Plazas Vega al señalar que no había pruebas suficientes que lo vincularan con casos de desaparición forzada. En este escenario, el militar no fue absuelto por el caso puntual del magistrado Carlos Urán, sino por el de Carlos Augusto Rodríguez, el administrador de la cafetería, y la combatiente del M-19, Irma Franco. El alto tribunal señaló que no se le pueden atribuir labores de inteligencia en la Casa del Florero, donde ocurrieron las torturas, por incoherencias y contradicciones en los testimonios que soportaban la investigación. El alto tribunal limitó su revisión a las desapariciones forzadas y se extendió a la posible responsabilidad de Plazas Vega en los crímenes del Palacio de Justicia.

En esta decisión, la magistrada Patricia Salazar realizó un salvamento de voto. En su postura, la togada señaló que si bien se concluyó que no tenían pruebas directas de responsabilidad penal, sí había indicios que lo vinculan directamente. “En las discusiones de la Sala, insistentemente se señaló por parte de la Mayoría que ningún medio de prueba vinculaba al Coronel (r) Plazas Vega con las desapariciones forzadas por las cuales se le condenó. Sin los testimonios de Édgar Villamizar Espinel, Tirso Sáenz Acero y César Augusto Sánchez Cuesta, concedo que no obran en su contra pruebas directas de responsabilidad penal. Pero sí muchos indicios graves que relacionados señalan sin duda que los oficiales superiores al mando de la operación militar, el Coronel Plazas Vega entre ellos, acordaron la eliminación de todos los secuestradores del M19, al interior del Palacio de Justicia como fuera de él”, se lee en el documento de salvamento.

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Especial sobre la toma y retoma del Palacio de Justicia que cumple 40 años; Imágenes que muestran los sucesos ocurridos el 06 y 07 de noviembre 1985 y la actualidad.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada

La magistrada hizo referencia a pruebas testimoniales y documentales como videos y grabaciones de radio que ponen en evidencia el papel de Plazas Vega. Entre los puntos que resaltó, la togada Salazar dijo: “El Coronel Plazas Vega no fue ajeno a la arrogante respuesta militar sino protagonista. Al menos durante el primer día de los hechos estuvo a cargo del “esfuerzo principal” del operativo. Adicionalmente, fue portavoz de la Fuerza Pública ante la prensa y algunos testigos que lo vieron en acción se refirieron a él como conductor de la “retoma”.

Y agregó: “Los sobrevivientes considerados sospechosos de ser guerrilleros eran clasificados como “especiales” y conducidos al segundo piso de la Casa del Florero, donde funcionaba el puesto de mando. Luego eran trasladados a la Escuela de Caballería (de la cual era Comandante el Coronel Plazas Vega) o a otra guarnición militar. A algunos, tras ser sometidos a interrogatorios y/o torturas, se les dejó en libertad. Otros fueron desaparecidos”.

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El caso del magistrado Carlos Urán en la corte del distrito sur de Florida

Si bien en esa decisión de la Corte Suprema no se abordó puntualmente el caso del magistrado Urán, en gran parte la decisión se justificó en falta de pruebas. Sin embargo, posteriormente se conocieron videos de rehenes saliendo con vida del Palacio, como en el caso de Carlos Urán.

Por eso, la demanda civil interpuesta por sus hijas se sustenta en informes institucionales y de peritaje, como uno que hicieron en 2021 la Comisión de la Verdad y la agencia de investigación Forensic Architecture, que demuestra que él salió vivo del Palacio de Justicia sobre las 2:19 de la tarde del 7 de noviembre de 1985. Al parecer, estaba herido en un de sus piernas y hombres vestidos con uniformes de color naranja le ayudaban a sostenerse en pie y caminar.

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La reconstrucción con imágenes de tercera dimensión fue contrastada con documentos, fotografías y videos, y apunta que el magistrado auxiliar pudo ser llevado a la Casa del Florero o que lo subieron a una ambulancia que estaba ubicada cerca. Pero luego de que las cámaras de los medios de comunicación como el Noticiero 24 Horas registraran su salida con vida del Palacio de Justicia, el cuerpo del magistrado Urán Rojas apareció dentro del edificio, con un impacto de arma de fuego. Pero la versión oficial que han sostenido las autoridades colombianas durante cuatro décadas es muy distinta.

“Durante años, las autoridades colombianas sostuvieron que Urán había muerto dentro del Palacio, como una desafortunada víctima del fuego cruzado. Sin embargo, en las décadas posteriores (...), surgieron nuevas pruebas que indicaban que el magistrado Urán salió con vida del Palacio bajo custodia militar. Los demandantes sostienen que el cuerpo del magistrado fue encontrado nuevamente dentro del Palacio, con una herida de bala en la cabeza producida a corta distancia”, señaló el Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas en su pronunciamiento sobre este llamado a juicio de Plazas Vega en EE. UU.

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Otros fallos en Colombia

El caso que llegó a la Corte Suprema y que fue fallado en 2015 tiene como origen las sentencias de primera y segunda instancia que sentenciaron a Plazas Vega por la desaparición de Carlos Rodríguez e Irma Franco. En 2010, el Juzgado Tercero Especializado de Bogotá condenó a Alfonso Plazas Vega a 30 años de prisión por la desaparición forzada de diez civiles y de la guerrillera Irma Franco, tras la retoma del Palacio de Justicia. La jueza concluyó que, como comandante de la Escuela de Caballería, tuvo una posición central en las operaciones militares, coordinó el traslado de sobrevivientes a la Casa del Florero y conoció el manejo de personas consideradas “especiales” o “sospechosas”.

Algunas fueron llevadas a dependencias militares bajo su mando. A partir de testimonios de sobrevivientes, militares y trabajadores de la Cruz Roja, el juzgado sostuvo que Plazas impartió órdenes sobre el tratamiento de rehenes que después fueron desaparecidos y conoció los abusos cometidos. Para la primera instancia, la presencia de Plazas Vega en la Casa del Florero no fue circunstancial. Allí funcionaba un puesto de mando militar en el que los sobrevivientes eran identificados, registrados y, si eran considerados sospechosos, retenidos en el segundo piso. Incluso, varios fueron conducidos al Cantón de Norte donde fueron torturados.

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Además, testimonios de militares, sobrevivientes y trabajadores de la Cruz Roja indicaron que algunos detenidos durante la retoma militar fueron trasladados después a la Escuela de Caballería, donde habría existido un área reservada para unidades contraguerrilla. El juzgado también valoró la declaración del soldado Édgar Villamizar, según la cual Plazas impartió instrucciones sobre el tratamiento de esas personas. Además, tuvo en cuenta el testimonio de César Sánchez, quien aseguró que el coronel lo intimidó cuando preguntaba por Carlos Rodríguez, quien trabajaba en la cafetería del Palacio y fue desaparecido. Hoy no se conoce su paradero.

Testimonios como el del soldado Édgar Villamizar fueron claves para que el juzgado concluyera que Plazas Vega no sólo había manejado rehenes, sino “impartió órdenes respecto del tratamiento que debía brindársele a los sobrevivientes que habían sido trasladados a la Escuela de Caballería y que finalmente fueron desaparecidos”. De ahí viene una de las frases que más trascendió en el juicio contra el coronel (r) Plazas Vega: “Alguien le pregunta al coronel Plazas: ‘¿Qué hacemos con la gente?’ y es donde manifiesta abiertamente: ‘Cuelguen a esos hijueputas”. El testimonio de César Sánchez Cuesta también fue fundamental.

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Sánchez, entonces trabajador de la Alcaldía de Bogotá, testificó haber visto salir a Carlos Rodríguez con vida, a quien conocía como cliente asiduo de la cafetería del Palacio. Luego, ayudando a la esposa y al padre de Carlos Rodríguez, César Sánchez se fue a sedes militares a preguntar por él, para recibir sólo portazos e intimidaciones. Hasta que tuvo un encuentro con el propio Plazas Vega: “Me dijo que por mi bien y como amigo me recomendaba que dejara de andar metiéndome en esas cuestiones, indagando por personas por quienes no tenía que andar indagando”, testificó Sánchez. Luego, en segunda instancia, la justicia restringió el alcance de la responsabilidad atribuida a Plazas Vega, pero mantuvo la condena.

El Tribunal Superior de Bogotá consideró probado que Carlos Rodríguez e Irma Franco salieron con vida del Palacio de Justicia y quedaron bajo control de las autoridades, sin que se conociera su paradero. Para la corporación, la evidencia permitía relacionar al coronel con el manejo de esos sobrevivientes y sostener su responsabilidad en ambos casos. En cambio, concluyó que las pruebas no permitían afirmar lo mismo respecto de los otros nueve civiles incluidos en la decisión. Por ello, confirmó parcialmente el fallo, mantuvo la pena de 30 años y dispuso que la justicia continuará investigando qué había ocurrido con esas nueve personas.

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Hija de Carlos Rodríguez Vera, desaparecido durante la toma y retoma del Palacio de Justicia ocurrida en noviembre de 1985.
Foto: Óscar Pérez

¿Qué han dicho las víctimas?

El proceso de Plazas Vega en la justicia colombiana ha sido, según las propias víctimas, uno cargado de hechos revictimizantes. Por ejemplo, cuando el coronel fue absuelto en 2015, Jorge Franco, hermano de Irma Franco, expresó que le sorprendía la “absolución después de que dos comisiones de la verdad, la Fiscalía, la Procuraduría, los juzgados, el Tribunal y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han señalado la responsabilidad del Estado y del Ejército”. Para Franco, resulta incomprensible que se reconozca la desaparición de quienes salieron con vida del Palacio de Justicia, pero no se determine quiénes fueron responsables.

“¿Entonces fue el Espíritu Santo y no una persona? Es una burla del dolor humano y de los hechos que sucedieron después de la retoma. Eso no se entiende”, agregó. Franco aseguró que numerosas investigaciones nacionales e internacionales determinaron que su hermana salió con vida del Palacio de Justicia y quedó bajo custodia de agentes estatales. Desde entonces, su familia desconoce qué ocurrió con ella. “Todo indica, es un convencimiento mío y, además, información del mismo coronel, que ella fue torturada, la mataron o se les murió y, según la información oficial, fue enterrada en el batallón Charry Solano”, señaló. También aclaró que no se alegra por el dolor de la familia de Plazas Vega.

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Su propósito, dijo, es conocer la verdad y establecer quiénes ordenaron la desaparición de Irma: “Queremos saber quiénes fueron los determinadores, porque un sargento no toma estas decisiones”. Alejandra Rodríguez, hija de Carlos Rodríguez, administrador de la cafetería del Palacio, también expresó su desacuerdo con la decisión. “Tengo plena certeza de la participación del coronel Plazas Vega en la desaparición de mi papá y de sus compañeros de trabajo”, sostuvo. Alejandra tenía apenas 35 días de nacida cuando su padre desapareció durante los hechos ocurridos el 6 y el 7 de noviembre de 1985. Desde entonces, su familia ha buscado respuestas sobre lo sucedido después de que Rodríguez salió con vida del edificio.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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