23 Jul 2020 - 5:06 p. m.

Con tutela, ciudadano exige reapertura de iglesias en el país

A la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá llegó una tutela en contra del presidente Iván Duque, el Ministerio del Interior, el Ministerio de Salud y la alcaldesa Claudia López. ¿La razón? Una supuesta vulneración a los derechos fundamentales de libertad religiosa e igualdad.

Desde el pasado 16 de marzo permanecen cerradas las iglesias en el país. La emergencia por el nuevo coronavirus ha evitado que los feligreses asistan a las ceremonias religiosas e incluso, la pascua no fue celebrada en los templos. Luego de cuatro meses de aislamiento por el COVID-19, un ciudadano llamado Iván Silva Castro entuteló al presidente Iván Duque, a la ministra del Interior, Alicia Arango, al ministro de Salud, Fernando Ruiz y a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. De acuerdo con el ciudadano, las medidas que impiden reabrir las iglesias violan los derechos a la libertad religiosa y la igualdad.

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A la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogotá llegó el documento que, en cinco páginas, advierte que “los accionados en manifiesto abuso del poder violan los derechos fundamentales de la libre expresión de la libertad religiosa y del derecho de la igualdad”. De acuerdo con el recurso, con las medidas adoptadas por los mandatarios para controlar la pandemia, se están dejando de lado la necesidad de fortalecer el espíritu de las personas, “que precisamente se encuentra cuando concurrimos a nuestros centros de adoración”.

Según Silva Castro, con la apertura de los centros comerciales, “se olvidan de que existen necesidades espirituales, mentales, etc.”. El conflicto está en priorizar las necesidades físicas que, según lo expresado en el documento, se satisfacen en los centros comerciales.

A principios del mes pasado, empezaron los pilotos para reabrir los templos religiosos. La catedral de Nuestra Señora del Rosario, en el municipio de Espinal (Tolima)se convirtió en el primer santuario católico en volver a recibir feligreses para la celebración de eucaristías y otros servicios litúrgicos. Allí, los protocolos de bioseguridad incluyen el distanciamiento, el lavado de manos, el control de temperatura y el uso de gel antibacterial. Además, un aforo máximo de 20 a 30 personas por misa.

En ese departamento, la situación por el covid-19 parece controlada, pues van 1.909 casos y 34 muertes, a diferencia de Bogotá, donde el virus no ha dado tregua: el 32 % de todos los casos del país se encuentran en la capital del país, según cifras de la Secretaría Distrital de Salud. En Bogotá se han establecido nuevas cuarentenas por localidades por temor a que el sistema de salud colapse. Por eso, el pasado 15 de julio, la alcaldesa Claudia López descartó el la reapertura de los templos religiosos.

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Según la mandataria local, abrir las iglesias “es una decisión que no tiene el menor sentido epidemiológico, es peor que el día sin IVA (…) No hay la menor posibilidad de esta apertura por lo menos en Bogotá en un corto plazo”. En el caso de la capital del país, epicentro de la pandemia, van 70.849 casos confirmados y han fallecido 1.794 personas, de acuerdo con cifras de la Alcaldía.

Todos estos datos, para Silva Castro, no son impedimento para reabrir las iglesias y lugares de culto. Según la acción de tutela, el recurso “no pretende forma alguna que no se cumplan todos los protocolos de seguridad que se han establecido en sitios de aglomeración como lo son las estaciones de transporte y los establecimientos comerciales”.

El pasado 26 de junio, el presidente Iván Duque anunció la posibilidad de reabrir los templos religiosos a la par con la apertura de los restaurantes. De acuerdo con el mandatario, los mandatarios locales en coordinación con el Ministerio del Interior podrían autorizar que los templos religiosos volvieran a abrir sus puertas. No osbtante, con la extensión de la emergencia sanitaria -en Colombia los casos ya pasaron de 218.000-, el asunto quedó en veremos.

En este sentido, la acción de tutela pretende que un juez les ordene a las autoridades respetar los derechos a “la expresión religiosa, de todas las manifestaciones de adoración, sin tingos de ninguna clase, sean católicos o no católicos”. Además, en caso de apertura, los templos religiosos deben “cumplir con los requisitos y protocolos en igualdad de condiciones con los establecimientos de comercio”.

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