Williams Triana Peña tiene 38 años, cuatro de ellos los ha pasado encerrado en el Complejo Penitenciario de Ezeiza en Buenos Aires, Argentina, luego de ser capturado en 2016 en el exclusivo sector de Santa Barbara en Bogotá (Colombia). La justicia de este país suramericano lo solicitó luego de que en 2015 su organización intentara enviar 50 kilos de cocaína camuflados en 800 sacos de arroz. No era cualquier cargamento. El plan era que la droga saliera rumbo a África a través de un programa de Naciones Unidas: Hambre Cero. Un tribunal en Buenos Aires dejó en firme la condena de siete años de cárcel en contra de Triana Peña, nueve años menos de lo que había pedido la Fiscalía de ese país.
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(En contexto: La disputa por el narcotráfico en el sur del Huila)
Antes del operativo bautizado como Narcoarroz, las autoridades argentinas le seguían la pista a la organización que era conocida como Clan Triana Peña, liderada por Williams. Junto con su hermano, Erman Triana Peña, quien hasta la fecha está prófugo, lideraban una red conformada por 17 personas dedicadas a la producción y el tráfico de cocaína desde Argentina hacia Europa. Por los hechos, el fiscal argentino Diego Velasco había solicitado una condena no menor a 16 años para Williams Triana Peña, pero el caso dio un giro a favor del narcotraficante.
El Tribunal Oral Federal N.5 de Buenos Aires (Argentina) lo absolvió de tres casos de narcotráfico en los que la organización de Triana Peña habría participado, entre ellos, el de Narcoarroz. Por esta razón fue que su condena no estuvo ni cerca de lo propuesto por el fiscal Diego Velasco. La misma suerte corrieron los demás intrigantes de la red que fueron judicializados en ese país. Se trata de Edilberto Vargas Fernández, alias Mey y Carlos Olmedo Silva Cárdenas, un expolicía colombiano quien había sido guardaespaldas de uno de los capos del Cartel del Norte del Valle. Los hombres recibieron una condena de nueve y ocho años respectivamente.
También fue el caso de Mario Alberto Lara Guerra, un hombre cercano a los Triana Peña, a quien el tribunal le impuso seis años de cárcel. Para los demás miembros de la organización capturados en Argentina, las condenas oscilaron entre tres y cuatro años de prisión. La pena más alta fue para el ecuatoriano Germán Marín López, hombre de confianza de los hermanos en Argentina: 10 años de cárcel por asociación ilícita, contrabando y tráfico de estupefacientes.
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La decisión sobre la situación judicial de Williams Triana tuvo que esperar dos años de juicio, el cual concluyó en plena pandemia. Luego de conocer el fallo, la defensa del Williams Triana aseguró que apelará la decisión judicial. No obstante, las autoridades creen que, con la detención de Williams, el fin del Clan Triana Peña está lejos de verse. De acuerdo con las autoridades argentinas, desde hace 10 años, los nombres de cuatro de los seis hermanos Triana Peña empezaron a llenar los informes de inteligencia. Se trata de Fabio, María Elsa, Erman y Willians Triana Peña quienes migraron al país gaucho dejando atrás investigaciones y procesos en su contra.
Por ejemplo, Williams Triana Peña fue investigado en 2008 por lavado de activos. A las autoridades colombianas les pareció sospechoso la aparición de su nombre en las bases de datos de juegos de azar que lo daban como ganador del premio mayor de la Lotería de Santander en dos ocasiones ese año, estrategia que era una fachada para lavar dinero proveniente del negocio de la cocaína. Los premios sumaban $750 millones.
Por su parte, a Erman las autoridades lo acusaron en 2003 de integrar el cartel de drogas, situación a la que se le sumó el escándalo de corrupción en la empresa Construimos del Huila S.A. En 2009, la empresa ligada a Erman, Fabio, Willians y María Elsa Triana Peña fue acusada de lavar dinero del narcotráfico dejando a los hermanos en una delicada situación.
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En Colombia, las actividades delictivas no se quedan allí. De acuerdo con lo que fuentes de la Fuerza Pública le contaron a El Espectador el pasado 21 de julio, el clan huilense Triana Peña lava algunos de los dineros del narcotráfico que ingresan al Huila, departamento estratégico para el traslado de la droga hacia el pacífico. De allí las alianzas pactadas con exmiembros del Cartel del Norte del Valle y el grupo paramilitar del Clan del Golfo, autodenominado como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (rótulo que rechaza tajantemente la familia de Jorge Eliecer Gaitán porque no representa las banderas de su familiar).
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Policía colombiana, una vez los cargamentos de droga camuflados en los sacos de arroz llegaban a su destino final, eran sometido a un proceso para separar la cocaína del grano. Los operativos en Argentina lograron establecer otro dato importante sobre la fabricación del alcaloide: la droga estaba compuesta en un 20% con levamisol, un antiparasitario muy tóxico si se consume en dosis altas.
Así fue como por años el Clan Triana Peña y el Clan del Golfo distribuían los alijos de cocaína. La red se había extendido hasta países como Bolivia, Paraguay, Uruguay, España, Portugal y Guinea, donde organizaciones criminales comercializaban la cocaína. Hasta la fecha, a través de una circular roja de Interpol, las autoridades internacionales buscan a Erman Triana Peña de quien se sospecha que sigue manejando el negocio del Clan.