El 16 de diciembre de 2009, el comandante del Batallón de Infantería “Capitán Antonio Ricaurte”, le asignó al soldado campesino Oscar Orlando Mantilla funciones de ranchero. No obstante, sin estar autorizado para ello, el cabo tercero Gilbert Heredia Bonilla lo habría designado como centinela. El soldado Mantilla reclamó y el hecho provocó fuerte discusión que terminó con que uno de sus compañeros le propinara dos tiros.
Por esa razón, el Consejo de Estado condenó a la Nación, representada en el Ejército Nacional y el Ministerio de Defensa, y ordenó una indemnización. “(…) Quienes ingresan a prestar el servicio, si bien tienen que soportar las restricciones mínimas de sus derechos fundamentales de locomoción y libertad, de ello no se sigue que tengan que asumir los daños ocasionados en razón del servicio”, dice el fallo.
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Los hechos sucedieron en zona rural del municipio de Santa Rosa del Sur (Bolívar). En este caso, el dragoneante William Tarazona Bayona, quien fue el que disparó, aseguró que el soldado se había negado a cumplir el requerimiento que le hizo otro soldado y empezó a disparar en varias ocasiones, por lo que solo actuó en defensa propia. El alto tribunal señaló que no había pruebas suficientes para probar la actuación del soldado fallecido.
“Sobre el particular vale precisar que, aunque las pruebas no brindan claridad sobre cómo ocurrieron los hechos, no se pone en discusión que la muerte del soldado campesino Oscar Orlando Mantilla Higuera se produjo mientras prestaba el servicio militar obligatorio, el 16 de diciembre de 2009, con arma de fuego, disparada por el dragoneante William Tarazona, quien pertenecía a la misma unidad militar, conforme da cuenta el informe administrativo por muerte y la prueba testimonial”, señaló el alto tribunal.
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