El registro videográfico que hay en Youtube del exboxeador profesional Goran Gogic muestra a un corpulento hombre de 1,95 metros capaz de tumbar a sus rivales con un poderoso golpe de su brazo derecho. Los ganchos o jabs que salían de su extremidad fueron la base de su éxito en la categoría de pesos pesados, mientras estuvo activo entre 2001 y 2012: solo perdió cuatro de las 25 peleas que disputó en el circuito boxístico europeo. Hoy, ya por fuera de los cuadriláteros, pues está preso desde 2022 en Estados Unidos por delitos de narcotráfico, el poder del retirado pugilista reposa en su boca, ya que de abrirla revelaría la identidad de narcos invisibles en Colombia.
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El Espectador conoció que el exatleta montenegrino está citado el próximo 1° de abril ante una corte de Nueva York, en donde tiene la última ventana judicial para informar si colaborará o no con Estados Unidos para entregar información sobre la red transnacional de narcotráfico que tenía asiento en Colombia y Miami. Aunque el exboxeador lleva cerca de dos años insistiendo en su inocencia, fuentes cercanas al proceso afirman que algunos de los implicados en la estructura criminal se han movido en los últimos meses para preparar su eventual defensa ante los estrados. “Tienen miedo de que el boxeador los delate”, dice una fuente del caso.
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El temor radica en que, ante la contundencia de la investigación judicial de las autoridades de Estados Unidos, Gogic pueda quebrarse y decida hablar. De lo contrario, dicen las fuentes, se expone a pasar décadas tras las rejas. La acusación contra el exboxeador, que fue capturado en el aeropuerto de Miami en noviembre de 2022, lo señala como coordinador de un cargamento de 18 toneladas de cocaína, proveniente del puerto de Barranquilla, y que fue interceptado por las autoridades en Filadelfia. En ese momento, el Departamento de Justicia de Estados Unidos consideró la incautación como una de las más grandes hechas en ese país, avaluada en US$1 billón.
Entre los colaboradores de Gogic, presunto miembro del poderoso cartel de los Balcanes, estarían narcotraficantes con fachada de empresarios que viven en Bogotá y Barranquilla, y que habrían puesto el dinero para enviar ese enorme cargamento. “Desde hace una década hay registros de esa organización criminal en Colombia y Ecuador, la cual llegó de la mano con la mafia italiana (...) Para intentar coronar 18 toneladas de cocaína hay que tener una red criminal muy grande y poder de corrupción aduanera y policial. Todos esos nombres los tiene Gogic, pues era uno de los emisarios del cartel de los Balcanes en América”, apunta una de las fuentes.
En la imputación contra Gogic hay detalles sobre su presunto papel clave en la organización criminal. Gogic, luego de aparecer en el radar de las autoridades tras la incautación de dos alijos de cocaína, sus comunicaciones fueron interceptabas y los investigadores lograron identificar que estaba hablando de eliminar al “soplón” que alertó a las autoridades. De acuerdo con la Fiscalía de Nueva York, desde 2019, Gogic y sus hombres cargaban alijos de cocaína a barcos cerca de los puertos de Colombia, Ecuador y Perú. “Seleccionaban los buques basándose en un extenso conocimiento de la tripulación de cada barco, peso y seguimientos GPS”, dice la imputación.
Para el Departamento de Justicia, Gogic tenía contacto hasta con 100 personas a la hora de coordinar los envíos de cocaína provenientes de Colombia, Ecuador y Perú, lo que le daría un estatus dentro de la organización criminal como de “big boss”: gran jefe. Al igual que Gogic, decenas de emisarios del cartel de los Balcanes han llegado a estos tres países con el fin de coordinar los cargamentos de droga. Incluso, las autoridades colombianas y ecuatorianas los han identificado como un factor clave en la crisis de seguridad que vive Ecuador y la frontera colombo-ecuatoriana. “Muchos de ellos fueron paramilitares en la guerra de los Balcanes y son muy violentos”, le dijo un investigador de la Policía a este diario en 2022.
El barco de las 18 toneladas
Entre quienes ya están en el radar de las autoridades está un hombre mencionado como P.D.L., quien habría prestado el buque oceanográfico en el que fue interceptado el cargamento de 22 toneladas. “Lo capturaron en enero de 2023 en Barranquilla y, en 2018, también había sido capturado en la misma ciudad por otro expediente en el que ya fue condenado por narcotráfico en el estado de Arkansas. Igual estuvo en España respondiendo por estos delitos. Ahora hay una tensión por lo que se pueda desatar en Colombia: una purga contra quienes formaron parte de la estructura narcotraficante coordinada por Gogic”, señala la fuente del caso.
El 18 de marzo de 2024, el fiscal Breon Peace -uno de los encargados del proceso contra el antiguo líder del Clan del Golfo, alias Otoniel-, le entregó al abogado de Gogic el arsenal de pruebas que tienen en su contra para llevarlo a juicio. El defensor del exboxeador es nada más y nada menos que Joseph Corozzo Jr., hijo del homónimo líder de Gambino, uno de los históricos clanes de la mafia italiana en Nueva York. El abogado es considerado en los pasillos judiciales de Brooklyn, sede principal de la corte neoyorquina, como uno de los penalistas más brillantes de la ciudad y antiguo defensor de otros criminales de la Cosa Nostra estadounidense.
A su vez, y por medio de una carta, el fiscal Peace le pidió lo mismo al defensor del exboxeador: que entregue sus argumentos y pruebas para sustentar que el pugilista retirado no es un mafioso a la sombra y que, tras colgar los guantes, se dedicó a promover eventos boxísticos en Estados Unidos y Europa. En solo 12 días se conocerá si Gogic delatará a más de una decena de personas que le ayudaron durante varios años a sacar cocaína que provenía de las selvas colombianas o, por el contrario, se defenderá en juicio y reafirmará que no tiene nada que ver con el narcotráfico y el cartel de los Balcanes.
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