2 Mar 2021 - 11:00 a. m.

El lío ambiental por hipopótamos de Pablo Escobar ya tiene fecha de audiencia

Ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el próximo 16 de marzo, se reunirán miembros de un colectivo ciudadano, representantes del Ministerio de Ambiente y funcionarios de otras entidades públicas, para solucionar la problemática por la sobrepoblación de “los hipopótamos de Pablo”.

En 1981, Pablo Escobar mandó a traer de zoológicos de Estados Unidos animales que, de no ser por su abundante billetera -desbordada por dinero marcado con tinta de sangre-, nunca hubiesen pisado suelo colombiano. Entre la fauna importada estaban tres hipopótamos machos y una hembra, que tras la muerte del capo del narcotráfico se perdieron en medio del río Magdalena. Hoy se estima que la decendencia está entre los 70 y 80 hipopótamos, los cuales representan una gran afectación para los ecosistemas terrestres y acuáticos del Magdalena Medio.

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“Los Hipopótamos de Pablo” hoy son una especie invasora, que tiene contra las cuerdas el equilibrio ambiental de la región. Por tal razón, un colectivo ambientalista, liderado por el abogado Luis Domingo Maldonado, solicitó una audiencia especial de pacto de cumplimiento, en la cual deberán participar representantes de la Procuraduría, del Ministerio de Ambiente y de Corporaciones Autónomas, para llegar a un conceso sobre la estrategia a implementar. La diligencia se llevará a cabo el próximo 16 de marzo, ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca. ¿Cuál es el punto clave? Solucionar el tema de la sobrepoblación, sin recurrir a un exterminio de los mismos animales.

De acuerdo con Luis Domingo Maldonado, el medio ambiente, el equilibrio ecológico y la conservación de especies animales y vegetales, entre otros, están siendo vulnerados por falta de adopción de una medida definitiva que permita controlar la sobrepoblación de hipopótamos. Tal sería la gravedad de la situación que los mismos animales, que llegan a pesar dos toneladas, estarían ocupando el hábitat natural de especies nativas como nutrias, tortugas, manatíes y bagres rayados, así como de mamíferos, aves y plantas.

De acuerdo con el instituto de investigación científica Humboldt, en un informe realizado en compañía de la Universidad Javeriana en 2019, actualmente “los Hipopótamos de Pablo” ocupan una región de 1.915 km2, pero en menos de una década podrían extenderse a los 13.587 km2 hacía la cuenca del Magdalena, al norte del país. El éxito de la expansión de tal especie radica en que el Magdalena Medio se parece al habitad natural de los grandes ríos africanos. Durante 30 años se ha registrado su presencia en Boyacá, Antioquia y Cundinamarca, en donde cuatro corporaciones autónomas no han podido controlar el crecimiento exponencial.

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Además, no solo la fauna natural está en peligro por la manda de hipopótamos. El pasado 12 de mayo, en plena pandemia por COVID-19, el campesino Luis Díaz fue atacado por uno de los enormes mamíferos en Puerto Triunfo (Antioquia). De acuerdo con el seguimiento del caso, el hombre realizaba tareas de fumigación cuando uno de los hipopótamos lo persiguió hasta el interior de una finca ubicada en la vereda Estación Pita, en tal municipio. El animal lo mordió en diversas partes del cuerpo, hasta que otro campesino logro ahuyentarlo del lugar.

La acción popular, presentada en tres ocasiones por el colectivo, propone que se establezca una mesa de trabajo con las entidades ambientales a cargo y la misma Procuraduría General, todo para buscar una estrategia que proteja a las especies nativas amenazas, así como a la descendencia de “los Hipopótamos de Pablo”. Los firmantes quieren evitar que la manada sea sacrificada, maltratada o puesta bajo la mira de potenciales cazadores. El abogado Maldonado, en entrevista con El Espectador del 17 de septiembre pasado, explicó que es necesaria una intervención judicial.

“Solo han logrado hacer algunas esterilizaciones. Entre los ires y venires la población crece y los científicos sacan informes que dicen que la especie puede afectar el ecosistema y los cuerpos de agua. La solución no puede ser la eutanasia ni autorizar la caza de control por ser especie invasora. Mi propósito es que el Tribunal equilibre el conflicto y que la solución sea en el mayor grado posible respetuosa de la vida de los hipopótamos. La respuesta del Estado es lenta y preocupa. No hay un censo, no hay control de la población y ha habido ataques a seres humanos”, dijo el abogado.

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La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, por su parte, intervino en el debate sobre la sobrepoblación de hipopótamos en Colombia y llegó a una conclusión: es poco el tiempo que queda para tomar una decisión efectiva para controlar el crecimiento exponencial de los animales antes de que el daño sea irreparable. “Somos plenamente conscientes de que los hipopótamos son animales muy carismáticos y fascinantes, y que la remoción puede enfrentar la oposición de varios interesados y parte del público. Sin embargo, queremos enfatizar que los impactos sobre los ecosistemas y los medios de vida y el riesgo para los humanos aumentarán”, concluyeron.

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