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El reencuentro de Yormai Contreras con su familia tras casi un mes secuestrado por el Eln

Yormai Contreras Castillo, de 16 años, fue secuestrado el pasado 7 de abril en un retén ilegal instalado por el Eln en el kilómetro 25, en zona rural de Tibú (Norte de Santander). Durante 26 días de cautiverio, su familia lideró un plantón hasta lograr su liberación.

Valentina Gutiérrez Restrepo

12 de mayo de 2026 - 09:39 p. m.
Aunque la liberación de Yormai Contreras se dio el pasado 2 de mayo, solo hasta el 11 de mayo decidieron emitir un comunicado público, debido al trauma psicológico que dejó este episodio en la familia y en el menor.
Foto: Jonathan Bejarano
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Hace una semana, Yormai Contreras Castillo pudo volver a los brazos de su madre. El menor, de 16 años, permaneció secuestrado durante 26 días por hombres del Eln, que se lo llevaron en medio de un retén ilegal en el kilómetro 25, en zona rural de Tibú (Norte de Santander), el pasado 7 de abril. Su tía, Carmen García, presidenta de la Asociación de Madres del Catatumbo por la Paz, señaló que, aunque la liberación se dio el pasado 2 de mayo, solo hasta el 11 de mayo decidieron emitir un comunicado público sobre el regreso de Yormai, debido al trauma psicológico que dejó este episodio en la familia y en el menor.

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“Todavía no nos hemos recuperado emocionalmente de la situación. Aunque hace una semana lo entregaron, nos demoramos tanto para sacar el comunicado porque nos estamos recuperando. Esto fue un trauma muy grande y muy doloroso”, contó Carmen García a El Espectador, quien hoy agradece que su sobrino no fue uno más de los menores secuestrados y que permanecen reclutados por grupos armados en el Catatumbo. Una situación que conoce de cerca, pues su organización humanitaria ha intermediado en toda la región para lograr la liberación de menores en estas circunstancias. Con el caso de Yormai, este año ha sido posible la liberación de ocho menores.

Sin embargo, las secuelas físicas y psicológicas del secuestro persisten. De acuerdo con García, Yormai “no se siente preparado para hablar porque tiene un trauma bastante fuerte”, el cual espera pueda tratarse con terapia psicológica, un proceso que, por ahora, la familia ha asumido por su cuenta. “Por solicitud expresa de la familia, y en respeto a su intimidad, seguridad y bienestar emocional, nos abstendremos de entregar información adicional sobre el caso. Pedimos comprensión, sensibilidad y respeto frente a este momento de reencuentro familiar y recuperación emocional”, señaló la Asociación de Madres del Catatumbo por la Paz en su comunicado.

Durante los 26 días que duró el secuestro de Yormai Contreras, un grupo de más de 200 campesinos permaneció reunido exigiendo su liberación. Bajo una pancarta con su nombre y fotografía, viendo pasar a hombres armados y escuchando explosiones, Carmen García y su hermana Blancanieves Castillo, madre del menor, lideraron un plantón en el mismo punto del kilómetro 25 donde el Eln se llevó a Yormai a la fuerza y, posteriormente, lo trasladó hacia la frontera con Venezuela.

Lea: El caso de Yormai Contreras y el rastro del reclutamiento que persiste en el Catatumbo

Días atrás, García relató a este diario que el grupo armado decidió llevárselo luego de encontrar en el celular de Yormai una conversación con un joven de su misma edad, quien le decía que había estado trabajando “en una cocina (laboratorios de coca) de la disidencia de las Farc”, grupo que sostiene una confrontación armada con el Eln por el control del territorio. Desde ese momento, perdieron todo contacto con el menor y la respuesta del Eln fue que lo entregarían dentro “de uno a dos meses” porque “ellos lo iban a educar”, relató García.

La situación de violencia en el Catatumbo ha seguido escalando desde enero de 2025, cuando el Gobierno de Gustavo Petro declaró el estado de conmoción por la crisis humanitaria, que ya ha dejado más de 105.000 víctimas, de acuerdo con la Defensoría del Pueblo. En el informe “Catatumbo: Persistencia de la guerra y anhelos de paz”, la institución explicó que los “enfrentamientos comenzaron en el sector del kilómetro 25 del municipio de Tibú y se extendieron en distintas áreas del territorio. Miembros del Eln llegaron a las casas, sacaron y retuvieron a algunos pobladores y asesinaron a personas, dejando sus cuerpos en la vía con la orden de no recogerlos”.

La Defensoría del Pueblo, que acompañó a la familia durante el proceso, celebró la liberación del menor y señaló que “ningún niño, niña o adolescente debe estar en medio de la guerra”. Asimismo, la institución liderada por Iris Marín reiteró el llamado urgente al Eln y a “todos los grupos armados a cesar el secuestro y toda forma de violencia contra la población, especialmente de menores de edad. La libertad, la vida y el derecho a un buen futuro deben ser respetados siempre”. La Asociación de Madres del Catatumbo por la Paz también agradeció a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) por hacer seguimiento cercano al caso.

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“Que este hecho nos recuerde la importancia de proteger la vida, la libertad y la dignidad humana en medio de las complejas realidades que atraviesa nuestro país, y reafirme la necesidad de seguir fortaleciendo los caminos humanitarios, el diálogo y el respeto por los principios del Derecho Internacional Humanitario”, fue el último mensaje de Madres del Catatumbo. Hoy, desde casa y junto a su sobrino, Carmen García reconoce que, aunque el proceso de recuperación para Yormai apenas comienza, el desenlace de su caso “son los gestos que necesitamos para llegar a la paz” y espera que pronto sean liberadas las demás personas que siguen secuestradas por el Eln.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Por Valentina Gutiérrez Restrepo

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