6 Mar 2020 - 12:02 p. m.

El viejo lío del nuevo presidente de la ANH por becas que pagaron hasta el colegio de sus hijos

José Armando Zamora fue designado, por segunda vez, presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos. En 2010, la Contraloría halló que con los recursos de "transferencia de tecnología", él y otros funcionarios pagaron jardines, colegios y universidades de sus hijos. La Procuraduría lo absolvió, pero en la Contraloría el tema sigue vivo.

Diana Durán Núñez / @dicaduran

José Armando Zamora, en su época como primer presidente de la ANH. / Archivo El Espectador
José Armando Zamora, en su época como primer presidente de la ANH. / Archivo El Espectador

Todo apunta a que, el próximo lunes 9 de marzo, José Armando Zamora Reyes se posesionará de nuevo como presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), en reemplazo de Luis Miguel Morelli. Pero el nombramiento viene de la mano con un asunto pendiente: las indagaciones de la Contraloría acerca de los dineros de esa entidad que, al parecer, terminaron usándose para que funcionarios de la ANH, incluido el propio Zamora, cubriera la educación de sus hijos. Por ello, Zamora ya fue absuelto en la Procuraduría. Pero el tema sigue vivo.

El pasado 3 de marzo, la Contraloría envió una comunicación a Zamora Reyes en relación con este asunto. “Como es de su conocimiento -señaló el organismo de control al alto funcionario-, nuestro despacho adelanta el proceso de responsabilidad fiscal No. (…) cuyas presuntas irregularidades están relacionadas con la destinación de la denominada cláusula de transferencia de tecnología (…) para becas de estudios de los hijos de los funcionarios de la ANH, otorgadas durante el año 2011”.

Ese fue el último año que Zamora estuvo al frente de la entidad. Había llegado allí desde 2003, cuando fue creada en el gobierno Uribe, y en sus ocho años con el timón de ese barco en las manos “convirtió (la agencia) en el ejemplo a seguir por otras instituciones del Estado. Su conocimiento y autoridad en materia de hidrocarburos, su seriedad en el manejo de los temas petroleros y su capacidad para brindar institucionalidad e impulsar el crecimiento la convirtieron en la entidad de mostrar”, dijo entonces la revista Dinero. (Retiran de la presidencia de la Agencia Nacional de Hidrocarburos a Luis M. Morelli)

El 13 de septiembre de 2011, sin embargo, cuando el Congreso lo esperaba para un debate de control político, Zamora dimitió. El manejo de las becas era una de las razones por las que lo requerían en el Capitolio. En un informe de auditoría de 2010, divulgado justamente en septiembre de 2011 por la Contraloría General, se consignaron las dudas que generaba el programa de becas de la ANH, pues la entidad encontró que los recursos de “transferencia de tecnología” quizá no se usaron para el propósito que se debía. (Ver tabla)

El informe de 113 páginas, conocido por El Espectador y que vuelve a cobrar relevancia ahora que Zamora está por regresar a la ANH, se resaltan varias cosas. La primera, el significado de “transferencia de tecnología”, con base en un concepto que Colciencias le entregó a la Contraloría: es un “proceso de transmisión de la información científica, tecnológica, del conocimiento, de los medios y de los derechos de explotación, hacia terceras partes (…) contribuyendo al desarrollo de sus capacidades”.

Básicamente, la regla de juego que se estableció para los contratistas que quisieran realizar exploración o explotación de petróleos fue que estos debían patrocinar la transferencia de tecnología, como, señaló la Contraloría, “una forma de contraprestación que recibe el Estado por la exploración y explotación de hidrocarburos en el subsuelo nacional”. Por eso mismo, Colciencias resaltó que era “una política adecuada”, pues mejoraba la productividad y competitividad de la industria nacional en los sectores mencionados.

Dicho de otro modo, el programa se concibió para que ingenieros y otros funcionarios de la rama adquirieran conocimientos especializados. Pero, dijo entonces la Contraloría, el programa fue “objeto de una distorsión no solamente semántica sino también finalística”. Al principio, explicó el ente de control, había una “comunicación permanente y toma de decisiones conjuntas” entre la ANH y los contratistas. Pero, en 2008, la cláusula de transferencia de tecnología sufrió una modificación esencial, a los ojos de la Contraloría. (De nuestro archivo: Fiesta con recursos petroleros)

“La nueva cláusula pone en cabeza exclusiva de la ANH la facultad de establecer las condiciones y los beneficiarios de los programas”. De esa forma, señaló la entidad, se incluyó como obligación para los contratistas “apoyar el programa de becas de la ANH”, aunque este no tuviera que ver con el concepto de transferencia de tecnología. El organismo agregó que, así, la ANH decidió que los contratistas simplemente giraran el dinero a patrimonios autónomos y que la entidad de hidrocarburos se encargaba de todo lo demás. 

Para ilustrar lo anterior, la Contraloría encontró una comunicación de 2008 entre la ANH y un contratista que había manifestado su interés en verificar el destino de los recursos que había aportado para transferencia de tecnología: “Es necesario aclararle que dicha vinculación al Fideicomiso sólo se efectúa en su calidad de depositario de los recursos que recauda la FEN, actuando como Fiduciaria. En este orden de ideas, una vez recaudados los recursos por la Fiduciaria, inmediatamente cesa su vinculación al Fideicomiso”.

Pagos para colegios y hasta escuelas de cocina

La Contraloría cuestionó la manera en que fue modificada la cláusula de transferencia de tecnología, asegurando que se hizo a espaldas del Consejo Directivo. Pero, sobre todo, puso en tela de juicio el “inapropiado manejo de los recursos”. El organismo concluyó que, entre 2008 y 2011, la ANH recibió más de $19.000 millones por ese concepto, de los cuales $3.815 millones (el 28 %) fueron a parar al rubro de becas. Ahí se vino la gran controversia para Zamora, el hombre que el gobierno Duque eligió para volver a presidir la ANH.

“Ha evidenciado la CGR que dichas sumas ($3.815 millones), se han destinado para el pago de la educación preescolar, básica primaria y secundaria, y estudios universitarios de pregrado y posgrado, de los empleados de la ANH y sus hijos; apoyos que en nada aportan con el objeto real de la transferencia de tecnología, pues no generan beneficio alguno para la industria del petróleo, ni mucho menos colaboran en la adquisición de conocimientos científicos o tecnológicos”. (Tres consejos para aplicar la innovación abierta en las organizaciones)

En los pagos hallados por la Contraloría figuraban algunos de los colegios más costosos de Bogotá, como el Anglo Colombiano o el Nueva Granada (a donde suelen asistir los hijos de ministros, altos funcionarios y diplomáticos) y universidades como Los Andes, El Rosario o el Cesa. Con los recursos de transferencia de tecnología del sector hidrocarburos se pagaron cursos en el instituto gastronómico Gato Dumas y se cubrieron, incluso, los gastos de carreras como enfermería y de jardines infantiles.

En el listado –que incluye algunos casos, no todos– figuraba, además, el propio Zamora. En 2008, por el programa de becas, recibió de la ANH $18.070.951 para “pensión, transporte colegios” que se destinaron al Colegio Tilatá, ubicado en La Calera (municipio vecino de Bogotá). En 2010, por la misma vía, recibió $ 48.712.353 con el mismo propósito, que se fueron para el Gran Bretaña, un colegio internacional localizado en el norte de Bogotá y uno de los más costosos de la ciudad.

En el programa de investigación y desarrollo, que también hacía parte de la cláusula de transferencia de tecnología y que recibió $1.641 millones entre 2008 y 2011, los hallazgos fueron parecidos. La ANH que entonces presidía Zamora asignó, por ejemplo, $339 millones para apoyar en Maloka, un museo interactivo de Bogotá, la “la temporada de monstruos marinos y dinosaurios” para hijos de los funcionarios de la entidad. De allí también se pagaron varias matrículas para posgrados, al parecer, de funcionarios de la ANH.

Tarea pendiente

El uso de recursos de transferencia de tecnología que no aportaban en nada al sector hidrocarburos resultó en una investigación disciplinaria contra José Armando Zamora. Pero, el 16 de septiembre de 2014, la Procuraduría lo absolvió: “Los actos administrativos expedidos por la Agencia Nacional de Hidrocarburos para modificar el alcance de la cláusula de transferencia de tecnología e incluir un programa de becas, se expidieron con apego a la normatividad y competencia, y gozan de presunción legal”, concluyó el organismo. (De nuestro archivo: Pirámide con contrato petrolero)

La Procuraduría señaló que Zamora no había cometido falta disciplinaria alguna, pues la transferencia de tecnología, como derecho contractual, podía ser modificada y, por ende, era “viable” el “alcance que le dio el entonces director de la ANH”. En otras palabras, para la Procuraduría –entonces bajo el mando de Alejandro Ordóñez–, cambiar la cláusula y destinar esos dineros públicos para que los funcionarios pagaran la educación de sus hijos, en vez de usarse para capacitar a los especialistas de hidrocarburos, era legal.

Así fue como el tema murió en la Procuraduría. En la Contraloría, sin embargo, todavía hay dudas sobre lo que Zamora hizo al respecto mientras fue presidente de la ANH. En 2010, esta entidad concluyó que los dineros invertidos en el programa de becas “no apunta(ban) al mejoramiento del sector hidrocarburífero” y que, por esa sola razón, ya era reprochable, pues constituía un “daño patrimonial al Estado” con posible incidencia fiscal, disciplinaria y penal. En lo disciplinario no prosperó, En lo penal, que se sepa, tampoco.

Aun así, en la Contraloría la investigación continúa. Por eso la comunicación del pasado 3 de marzo al propio Zamora: el órgano de control le pidió que, a más tardar el 12 de marzo, le haga llegar copia de las pólizas de seguros con que se cubrieron las becas de estudio en 2011, un año después de la primera auditoría que reveló qué manejo se les había dado a los recursos de transferencia de tecnología. La directora de talento humano de la ANH de 2018, Sandra Milena Rodríguez, se comprometió a entregar esos datos en octubre de ese año. (Agencia Nacional de Hidrocarburos niega que haya planes de 'fracking' en Boyacá)

Porque a la fecha no han llegado, la Contraloría resolvió pedírselos a Zamora. Esa será una de sus primeras tareas como presidente –de nuevo– de la Agencia Nacional de Hidrocarburos.

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