Elite: una estafa con pastillas de la felicidad

“Contiene 100 gr. de valores Elite, 20 gr. de Felicidad, 20 gr. de Transparencia, 20 gr. de Respeto, 20 gr. de Innovación, 20 gr. de Profesionalismo. Efectos secundarios: Éxito total”.

Alberto Donadío
04 de mayo de 2018 - 09:00 p. m.
 Alejandro Navas Vengoechea, socio fundador y miembro principales de la junta directiva de Elite.    / CTI
Alejandro Navas Vengoechea, socio fundador y miembro principales de la junta directiva de Elite. / CTI

Repartiendo pastillas para la felicidad, un grupo de estafadores captó ilegalmente más de $1 billón, según la Fiscalía. Esa es la historia de Elite International Américas, la firma de libranzas que quebró hace dos años y cuyos principales dueños —Alejandro Navas Vengoechea y Marino Salgado— fueron capturados por la Fiscalía el pasado 9 de abril.

Los frasquitos de la felicidad que repartía Elite a sus clientes traían esta leyenda: “Contiene 100 gr. de valores Elite, 20 gr. de Felicidad, 20 gr. de Transparencia, 20 gr. de Respeto, 20 gr. de Innovación, 20 gr. de Profesionalismo. Efectos secundarios: Éxito total”.

Pérdida total de los $100 millones que invirtió en Elite fue lo que sufrió un cliente de Bogotá que mostró a El Espectador los títulos que respaldaban su inversión. Uno de los documentos es una libranza en que Jhoan Said Gómez Belalcázar autoriza a la pagaduría del Inpec para que le descuenten de la nómina un préstamo que recibió de una cooperativa.

(Lea: Bienes de Elite International siguen en liquidación para resarcir a afectados)

Cuando El Espectador se comunicó con Gómez Belalcázar, el deudor confirmó que su nombre era correcto, al igual que su cédula, la dirección de su casa en Cartagena, su celular y la fecha en que empezó a trabajar, el 2 de agosto de 2013. Pero Gómez Belalcázar nunca ha sido funcionario del Inpec. Es suboficial de la Armada Nacional desde esa fecha, según certificación del director de personal de la Armada. Además, le falsificaron la firma.

Aunque al suboficial nunca se le hizo un descuento del sueldo en la pagaduría del Inpec, al cliente de Bogotá que compró el título le pagaron todos los meses los rendimientos que le habían ofrecido. Hasta julio de 2016, cuando Elite dejó de pagar a raíz de la quiebra de Estraval, otro cartel de las libranzas cuyos dos principales dueños, César Mondragón y Juan Carlos Bastidas, están presos por captación ilegal desde 2017.

Es decir, Elite cumplió con los pagos porque era una pirámide. Les pagaba a los clientes antiguos con las captaciones de nuevos clientes, no con los descuentos de las libranzas, que eran falsas o gemeleadas.

El pagaré con la firma falsa del suboficial de la Armada se lo vendió a Elite la gerente de una cooperativa de Barranquilla, Coocredimed. Ella se llama Ana Milena Aguirre Mejía y también fue capturada el lunes 9 de abril por la Fiscalía. Otras cooperativas de Barranquilla, Cartagena, Montería y Valledupar vendían libranzas falsas a Elite, que a su vez las endosaba a los clientes que creían que estaban haciendo una inversión segura respaldada por un descuento sobre la nómina de entidades oficiales.

Las cooperativas eran controladas por Roberto Herrera Díaz, representante a la Cámara por el Magdalena entre 2010 y 2014, y por su esposa Delvis Sugey Medina. Ellos hacían los préstamos en las cooperativas a policías, maestros o soldados, que autorizaban el descuento sobre el sueldo. Luego Herrera y Medina le endosaban los títulos a Elite, que a su vez los endosaba a los inversionistas. La Fiscalía pidió a la Corte Suprema de Justicia abrir investigación penal contra Herrera Díaz porque hay pruebas que lo involucran, y su esposa está detenida e investigada.

En total, hay 6.400 inversionistas víctimas del desfalco que fueron reconocidos por la Superintendencia de Sociedades como acreedores de una quiebra donde el dinero se esfumó. ¿Cómo?

Lo reveló en enero Nicolás Polanía, superintendente de Sociedades delegado. Los dueños de Elite se inventaron contratos ficticios con sociedades de papel que supuestamente prestaban servicios a Elite. Esta hacía pagos a esas sociedades, en teoría para cumplir con el contrato, pero no había soportes para justificar los servicios. El dinero salía de Elite con destino a los tres principales accionistas del cartel de Elite. En Odebrecht, la Fiscalía descubrió el mismo mecanismo de contratos simulados.

Polanía encontró que Elite hizo pagos a New Gaia Investments, pero el servicio contratado no se prestó. El dinero lo recibieron Alejandro Navas, uno de los tres accionistas de Elite, y Natalia Carolina Reina Rojas. New Gaia también hizo pagos a Delvis Sugey Medina. (Vea: Las razones que da Elite para haber incumplido a inversionistas)

Nicolás Polanía también descubrió que era falso un contrato entre Elite y R & R Consultores Financieros, pues no hay soporte de la supuesta asesoría prestada a Elite. “Existe evidencia que indica que parte del dinero recibido habría sido por cuenta de Marino Salgado Carvajal, activo partícipe en la captación de Elite”, según Polanía. No se menciona el monto que recibió Salgado en esa operación. Pero a través de otra sociedad llamada Afecafé, Elite le pagó a Salgado $4.151 millones entre 2014 y 2016.

Francisco Javier Odriozola Juan, el tercer socio en importancia en Elite, utilizó dos sociedades para apoderarse del dinero de la captación. Una se llama Serodri y recibió $4.796 millones, que fueron a parar a los bolsillos de Odriozola. La otra es Think Cool. Según el superintendente Nicolás Polanía: “Los dineros captados ilegalmente por Elite se giraban a esta sociedad”. La Fiscalía pidió a la Interpol la captura de Odriozola, ciudadano español que no se encuentra en el país.

Otra empresa utilizada para saquear a Elite a través de contratos ficticios, según Supersociedades, es Celconsultores, que hacía cobros a Elite y luego repartía el dinero a Alejandro Navas, Marino Salgado y Francisco Odriozola, y también al único socio de Celconsultores, Carlos Alberto Celis.

(En contexto: Libranzas, un tire y afloje regulatorio)

Con el mismo fin de apoderarse del dinero de Elite se utilizó la Fundación Samadhi, según el superintendente Polanía. La fundación, que recibió $650 millones de Elite tenía vínculos con Alejandro Navas y con Claudia Esther Rojas Mocetón, según las pesquisas de Supersociedades.

Hasta el momento, la liquidadora de Elite, María Mercedes Perry, ha devuelto a las víctimas de Elite un millón y medio de pesos a cada uno. Es decir, apenas $10.000 millones del billón de pesos que habrían captado Navas, Salgado y Odriozola con las pastillas para la felicidad.

Por Alberto Donadío

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