Cinco predios de la hacienda Madeira, ubicada en el municipio de Ayapel (Córdoba), tendrán que ser devueltos al ganadero y empresario antioqueño Germán Díaz Sierra*, quien, en 2005, tuvo que abandonar la zona por las amenazas que recibió del exjefeparamilitar Carlos Mario Naranjo, alias Macaco. Así lo ordenó un fallo de 65 páginas del Tribunal Superior de Antioquia, que a su vez señaló que los inmuebles en cuestión estuvieron en manos de testaferros del temido capo criminal, quien volvió a Colombia en julio de 2019, luego de pagar una condena por narcotráfico en EE.UU.
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Según la víctima, el empresario Díaz Sierra, desde que compró la hacienda en los años noventa, siempre hubo presencia de grupos al margen de la ley, como la extinta guerrilla del Epl, pero dice que su propiedad estaba cerca al casco urbano y el grupo criminal nunca tuvo el alcance para llegar hasta allí. Sin embargo, dice el ganadero que sus problemas iniciaron en 2005, cuando hombres de alias Macaco mataron al narcotraficante Jaime Pineda, alias el Pispi en medio de una vendetta mafiosa al interior del cartel del norte del Valle.
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Díaz Sierra dice que en ese momento llegó la gente de Macaco a Ayapel y se apoderó de las tierras del Pispi y de paso con los cinco predios que hoy son restituidos, pues asumieron que esos terrenos eran del mismo Pispi, quien fue excapitán de la Policía y participó en el asesinato del coronel retirado Danilo González, otro uniformado de esa institución que se alió con narcotraficantes. El ganadero Díaz Sierra dice que posteriormente se contactó con Macaco, quien estaba preso en la cárcel de Itaguí y que, a través de terceros, le indicaron que los cinco predios ya no le pertenecían, un hecho que confirma que Macaco siguió delinquiendo luego de desmovilizarse en mayo de 2005.
El relato del ganadero Díaz Sierra al Tribunal Superior de Antioquia señala que por esta situación no volvió al municipio de Ayapel y que le vendió la hacienda Madeira al exrepresentante a la Cámara Jorge Honorio Arroyave, quien funge actualmente como diputado del Centro Democrático en la Asamblea de Antioquia. Según el empresario Díaz Sierra, Arroyave le dijo que “si no hubiera vendido esa tierra se la iban a quitar” y que él luego le cuestionó al político sobre cómo iba a hacer si también podía ser víctima de amenazas y desplazamiento. A lo que Arroyave respondió, dice Díaz Sierra, que le iba a pedir ayuda “al Dr. Álvaro Uribe para que me dé la protección que necesito”.
A manos de “Gavilán”
El fallo de la Sala Especializada de Restitución de Tierras del Tribunal Superior de Antioquia da cuenta que los cinco predios, cambiaron de dueño tan pronto Macaco fue extraditado a los Estados Unidos en mayo de 2008 junto a otros narcoparamilitares que eran requeridos por ser piezas claves en el envío de cocaína a ese país. Gente del municipio le comentó en ese momento a Díaz Sierra que los cinco inmuebles pasaron a manos del entonces paramilitar Roberto Vargas Gutiérrez, alias Gavilán, un peligroso delincuente que, hasta agosto de 2017, cuando murió en un operativo de la Policía, era el segundo al mando del Clan del Golfo, la estructura narcotraficante sucesora del paramilitarismo liderada por alias Otoniel.
En 2010, Díaz Sierra dice que comenzó a recibir amenazas y llamadas intimidantes por parte de José Benjamín Prieto Duarte, testaferro de Macaco, con el fin de que firmara el traspaso de los cinco predios arrebatados, a lo cual él accedió por temor a ser asesinado. De este violento negocio también hicieron parte otras dos personas: Juan David Carmona Arredondo y Hernán Ospina Escobar: el primero, un exmilitar y abogado que fue asesinado en el norte de Bogotá en 2012 y; el segundo, un comerciante de Bolívar que ha sido señalado de ser socio del paramilitarismo.
En el negocio de las tierras de Córdoba tanto Carmona Arredondo como Ospina Escobar fueron tramitadores para que los predios, que suman 100 hectáreas, quedaran en manos de un hombre del que no se tiene mayor información: Bladimir Cuadrado Herrera. Fue este último, según el propio fallo, quien le vendió los predios hoy restituidos a Manyuris Gil Vargas, sobrina de alias Gavilán. Ella, quien afronta un proceso penal por los delitos de concierto para delinquir, reclutamiento y desplazamiento forzado, le dijo a las autoridades que en 2010 compró los terremos en $25 millones, que nunca escuchó hablar de alias Macaco y que solo tiene un vínculo de sangre con su tío alias Gavilán.
Sin embargo, el tribunal desestimó los argumentos de la mujer y determinó que, aunque no tuvo relación directa o indirecta con el desplazamiento forzado de Díaz Sierra, es claro que el ganadero fue de amenazado por la gente de Macaco. Incluso, recibió nuevas amenazas en 2019, cuando inició el proceso de restitución de tierras en el Tribunal Superior de Antioquia. Además, los magistrados del tribunal señalan que la sobrina de Vargas no hizo la debida diligencia para averiguar qué personas tuvieron relación con estos predios, más aún en esta zona del país, donde fue y es un “hecho notorio” la presencia de grupos de origen paramilitar.
Por estas recientes amenazas, Díaz Sierra no está interesado en volver a la zona y no lo ha hecho desde que fue desplazado de manera forzada en 2005. “Me daba temor y además yo no tenía ninguna justificación para estar allá y de hecho (...) sinceramente a mí me daba miedo ir allá, es una zona donde hay mucha presencia paramilitar inclusive a la fecha”, dijo el ganadero antioqueño de 71 años de edad a las autoridades. Por ende, los magistrados del tribunal ordenaron que fuera compensado con terrenos mejores o similares a los que le fueron robados en su momento por el paramilitarismo y sus colaboradores.
Por ahora, el proceso penal contra la sobrina de Gavilán avanza en los estrados judiciales para determinar si ella, junto a otros miembros de su familia asumieron el poder de este líder criminal al interior del Clan del Golfo cuando este murió en 2017 en un enfrentamiento con la Policía.
*El nombre del reclamante de tierras fue cambiado por motivos de seguridad.