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Aida Merlano y Tatiana Oliveros se conocieron en la cárcel El Buen Pastor cuando la primera todavía no sabía que la Corte Suprema la iba a condenar a 15 años de cárcel por el complejo esquema de compra de votos que conformó para llegar al Senado por el Partido Conservador. La segunda, en cambio, sabía que su tiempo en prisión sería largo pues enfrenta una condena a 21 años de cárcel por haber colaborado, desde su rol como fiscal, para que personas al margen de la ley obtuvieran beneficios judiciales.
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Al parecer, la amistad entre Merlano, condenada por compra de votos y quien estaba a punto de colaborar con la justicia, y Oliveros, condenada por ayudar a desaparecer las investigaciones en contra de miembros de grupos armados, se fortaleció en el patio de servidoras públicas de El Buen Pastor. Al punto, incluso, que Blanca Jazmín Becerra, una de las reclusas que conoció a ambas en el centro de reclusión le dijo a la Fiscalía que el hijo de la exfiscal Oliveros habría colaborado para el plan de fuga de la excongresista.
El joven, menor de edad, se presentó hoy en la Fiscalía, luego de que en la audiencia de imputación de cargos en contra de la hija de Merlano y el odontólogo, la Fiscalía revelera el testimonio que lo vinculó al caso. Según esta interna de la cárcel de Bogotá, Oliveros habló con su hijo por teléfono, le dijo que ya había consignado $10 millones para que hiciera "una entrega y que solo era llevar la cuerda".
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Según lo dicho por la interna de El Buen Pastor, el día que Merlano se fugó, “la celda quedó prácticamente vacía. Los muebles que ella tenía, que se encontraban en la celda dos, esta mañana ya los muebles se encontraban en la celda 3 que pertenece a Tatiana Oliveros y Margarita Díaz”. Becerra contó también que en su rol de contestar el teléfono para las reclusas, supo que el hijo de Oliveros la llamó y “ella le manifestaba que no se preocupara, que no iba a pasar nada, que solo iba a llevar la cuerda”.
Estos datos se hicieron públicos en la audiencia que la Fiscalía les imputó cargos a la hija de Merlano, Aida Victoria Merlano y al odontólogo que rentó el consultorio desde el que la excongresista escapó, Javier Cely Barajas. Según el ente investigador, “la fuga fue planeada por antelación” y en ella cada quien tenía un rol: "Aida Victoria y su hermano tenían el rol de llevar la reata, de valerse de su hermano para generar distracción, facilitar la fuga por la ventana. Y del doctor Javier Guillermo permitir el espacio para ejecutar la fuga, que se acondicionara el amarre de la cuerda a través de la ventana, el cambio de prendas de la fugada", añadió el fiscal del caso.
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