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27 Jul 2020 - 3:37 p. m.

Gobernador del Cesar, condenado a cinco años de prisión por corrupción electoral

Luis Alberto Monsalvo Gnecco fue condenado a 61 meses y 16 días privado de la libertad. La Corte Suprema le otorgó prisión domiciliaria y le pidió al presidente Duque suspenderlo.
Luis Alberto Monsalvo Gneccor. / Gobernación del Cesar.
Luis Alberto Monsalvo Gneccor. / Gobernación del Cesar.
Foto: Gobernación del Cesar

Luis Alberto Monsalvo Gnecco, quien empezó su mandato en la Gobernación del Cesar el 1° de enero de este año, fue hallado culpable de corrupción al sufragante el pasado 16 de julio. El mandatario regional aún tiene chance de apelar la sentencia, para que la Sala Penal de la Corte Suprema conozca su proceso, pero por ahora, deberá quedar detenido y empezar a pagar una condena de cinco años de prisión. Así lo acaba de ordenar la Sala de Primera Instancia de ese alto tribunal.

Monsalvo Gnecco, miembro de un clan familiar que ha estado relacionado con el poder del Cesar por décadas -incluso a través de vínculos con el paramilitarismo-, fue condenado por hechos relacionados con su primera campaña a la Gobernación del Cesar en 2011. Según documentó la justicia, mientras era candidato, Monalvo Gnecco firmó un pacto con líderes comunales de Valledupar: les ofreció que, si 800 familias de desplazados que estaban en un terreno conocido como Tierra Prometida votaban por él, a cambio los dejaría en ese lote a pesar de que era una invasión ilegal. (La turbia historia del poderoso clan Gnecco en el Cesar)

El líder político ganó esas elecciones, pero, para la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema, lo hizo pasando por encima de las leyes. Según este alto tribunal, el 16 de octubre de 2011, Monsalvo Gnecco suscribió con representantes de esa comunidad de desplazados un documento en el que se comprometió a mantener a esa población desplazada “quieta y pasivamente en el inmueble de invasión”, a acatar “de manera prioritaria” las sentencias que pedían para ellos vivienda digna y a incluirlos en los proyectos de construcción de viviendas en ese sector.

La defensa de Monsalvo Gnecco insistió en que allí no había delito, que se trataba simplemente de un “compromiso político” propio de una persona en campaña y que, por lo tanto, no había dolo (intención de cometer un delito). En la Sala de Primera Instancia, sin embargo, ese argumento no tuvo eco. “(La Sala) encuentra demostrada más allá de toda duda la adecuación de la conducta en este tipo penal”, se lee en la sentencia que se conoció hoy.

“El contenido del documento constituye una promesa de dádiva que afectó la autonomía del elector al coartar a los miembros de la comunidad el derecho de elegir libremente al gobernador del Cesar por encerrar una condición del voto, ya que a cambio de él se obligó ilegalmente a mantenerlos quieta y pasivamente en el predio que estaban invadiendo; y no como aduce la defensa que se trató de un simple acto de proselitismo desprovisto de cualquier condicionamiento”, indicó la Corte. (“Estoy convencido de que hice lo correcto”: Luis Alberto Monsalvo Gnecco, gobernador del Cesar)

“Pese a que los destinatarios de la oferta eran desplazados por la violencia, su derecho a una vivienda digna no podía ser satisfecho por el procesado conculcando la propiedad privada”, agregó la Sala de Primera Instancia. “Le concernía satisfacerlo al Estado con la confluencia del accionar de los entes locales y nacionales y no por los particulares, en concreto, el dueño del predio invadido”, reiteró el alto tribunal, que, de paso, condenó a Monsalvo Gnecco a pagar una multa de 301 salarios mínimos mensuales legales vigentes: unos $295 millones si la paga con el salario aprobado para 2020.

Por último, el fallo señala que Monsalvo Gnecco tendrá que ser suspendido, lo cual estará en manos del presidente Iván Duque.

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