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30 Sep 2020 - 10:34 p. m.

Gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo, fue absuelto en segunda instancia

El mandatario regional había sido condenado por la Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema. Ahora, la Sala Penal, tumbó ese fallo y, en cambio, declaró al joven político inocente del delito de corrupción al sufragante.
Luis Alberto Monsalvo Gnecco, gobernador del Cesar
Luis Alberto Monsalvo Gnecco, gobernador del Cesar
Foto: Gobernación del Cesar

La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia absolvió en segunda instancia al gobernador del Cesar, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, del delito de corrupción al sufragante. El mandatario regional había sido sentenciado por la Sala de Primera Instancia de la misma corporación porque en su primera campaña a la Gobernación, en 2011, firmó un documento con líderes comunales de Valledupar en el que les prometió que los iba a mantener “quieta y pasivamente” en un terreno conocido como Tierra Prometida. Para la Fiscalía, el pacto era abiertamente ilegal.

(En contexto, la primera instancia: Gobernador del Cesar Luis Monsalvo Gnecco, culpable de corrupción electoral)

Aunque fue una decisión mayoritaria en la Sala Penal, dos magistrados presentarán salvamento de voto, pues no comulgaron, por razones que todavía no se conocen, con la ponencia. El fallo significa, sin embargo, que Monsalvo Gnecco, hijo de Cielo Gnecco y delfín de su poderoso grupo familiar, podrá seguir al frente del departamento del Cesar. El mandatario siempre ha sido considerado como el heredero de la maquinaria de su familia, cuyo auge se dio hacia los años 80 cuando llegaron al departamento a invertir en bombas de gasolina y tractomulas para el transporte de carbón.

(Lea también: La trastienda electoral en clave vallenata: la lucha por el poder en la tierra de los Gnecco)

El pacto de Tierra Prometida

Monsalvo Gneccó ganó esas elecciones y en 2012 arrancó su primer mandato. En los primeros meses de su administración, sin embargo, le llegó la notificación de una sentencia de la Corte Constitucional que supondría un obstáculo para una de sus promesas de campaña. El alto tribunal falló una tutela sobre el predio La Sabana, donde también hay un asentamiento de personas víctimas de desplazamiento, y ordenó el desalojo de todas las familias que estaban allí, así como su reubicación en un albergue y la promoción de una política pública que protegiera su derecho fundamental a la vivienda digna.

En el fallo, la Corte tuteló el derecho a la propiedad privada del dueño del predio, Mauricio Pimienta, reconoció que denunció a tiempo la ocupación ilegal del predio y dijo que las casas de invasión que había allí tampoco eran vivienda digna porque, entre otras cosas, no tenían acceso a servicios básicos. Ante la amenaza inminente de que las desalojaran, el 23 de junio de 2012, las comunidades de La Sabana y Tierra Prometida, “adelantaron una marcha desde el predio invadido hasta la Gobernación, donde exhibieron copias del documento firmado exigiendo al gobernador el cumplimiento del compromiso”, aseguró la Fiscalía en el escrito de acusación contra Monsalvo Gnecco.

“Al ser el aspirante con mayor opción, (Monsalvo Gnecco) acudió a ciudadanos desprotegidos, víctimas del entonces conflicto armado, en una condición manifiesta de marginalidad, con la intención dolosa de alcanzar el falso favor de los electores merced a la prebenda corruptora manifestada en la promesa de dádiva analizada (...) es incuestionable la responsabilidad penal de Luis Alberto Monsalvo Gnecco como autor del delito de corrupción al sufragante”, dijo la Sala de Primera Instancia al condenarlo por el delito de corrupción al sufragante en julio del año pasado.

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