3 Dec 2018 - 10:00 a. m.

Investigan al director de DD.HH. del Mininterior por maltrato laboral

A raíz de las denuncias publicadas por varios de sus subordinados en El Espectador, la Procuraduría le abrió una investigación a Nayid Abú Fager Sáenz.

Redacción Judicial

Los malos tratos que habrían recibido varios subordinados de parte de Nayid Abú Fager Sáenz, nuevo director de derechos humanos del Ministerio del Interior, llevaron a que la Procuraduría General le abriera una investigación disciplinariaEl Espectador recogió algunos testimonios de sus trabajadores, quienes han afirmado estar inconformes laboralmente por la manera en que Fager asume su condición de jefe en la mencionada dirección ubicada en el cuarto piso del edificio del Ministerio del Interior, en pleno centro de la capital del país.

En su momento, las fuentes consultadas indicaron que el entorno laboral se puso tenso cuando Fager dijo: “Ahora sí llegó la legalidad”. “Como si antes no hubiésemos actuado dentro de la ley”, expresó uno de los trabajadores. El clima se complicó cuando algunas de las trabajadoras empezaron a salir de llorando de la oficina de su superior. Una contratista de la oficina jurídica, por ejemplo, expresó que Fager le impuso tareas no especificadas en su contrato, por lo que tuvo que empezar a trabajar desde las siete de la mañana hasta altas horas de la noche, incluso los fines de semana.

Al encontrar una nueva oportunidad, la trabajadora pidió la terminación anticipada de su contrato, pero, en su relato, indicó que Fager la llamó a su oficina y le dijo de manera amenazante “que los leones tenían colmillos y que debían ser arrancados para no hacer daño a nadie”. La mujer contó que a partir de ese momento los comportamientos de Fager eran “grotescos”. Finalmente, cuando la funcionaria expuso su caso ante la Secretaria General, logró que le terminaran su contrato.

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Además de preguntar a qué grupos políticos pertenecían, Fager, según otra fuente consultada por este diario, empezó a citar a los contratistas a reuniones con 15 minutos de anticipación, “lo que nos obligaba a ir a trabajar a las instalaciones de la entidad para poder asistir a esas citas, pese a que somos contratistas y no de planta”. Otra de las trabajadoras contó que, tras una discusión con Fager por la entrega de unos papeles, él la trató de incompetente y le expresó que era “persona no grata”, y que, por sugerencia de uno de sus asesores, en adelante evitó estar a la vista del jefe.

“Les rompe papeles a compañeros en la cara, les retiene documentos arrebatándoselos, los descalifica y les dice que no sirven para nada, nos trata con lenguaje humillante, nos obliga a repetir oficios y nos hace firmar porque él no lo hace ni siquiera las tutelas (…) la especialidad de su maltrato son las mujeres”, relató una de sus subordinadas. Otro de los casos, que conoció la oficina de control interno de la entidad, es el de una contratista del grupo encargado de los derechos LGBT, sobre los que Nayid Abú Fager ha manifestado en el pasado su desacuerdo.

Según cuenta, era la encargada de sacar adelante el plan de acción para ejecutar la política pública para la comunidad LGBT, pero la discusión con Fager inició a principios de octubre por cuenta de unos documentos que, según la funcionaria, le retuvo de una manera injustificada. Al parecer, los archivos en cuestión eran claves para concretar el plan de acción de la política pública y alegó que la falta de esos papeles obstaculizaba su trabajo.

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La funcionaria del grupo LGBT agregó que el maltrato de Fager ha sido tan reiterado que hasta lesiona su buen nombre. “Se me ha recargado laboralmente, se ha entorpecido el cumplimiento de mi trabajo, se ha insinuado que incurro en incumplimiento laboral y se ha faltado a la verdad”, añadió. En este caso, la Procuraduría, supo El Espectador, quiere revisar si hubo un posible entorpecimiento de la política pública dirigida a la promoción y protección de los derechos de esta comunidad.

La mayoría de las quejas apuntan a que uno de los temas críticos es el trabajo por la población LGBT, pues se dice que Fager quiere engavetar la política pública y frenar cualquier asunto relacionado con esta comunidad. El Ministerio Público busca determinar, entre otras cosas, si Fager incurrió en faltas disciplinarias al presuntamente actuar con irrespeto, así como torpedear labores y actividades de funcionarios y contratistas de los grupos de trabajo que tiene bajo su cargo

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