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5 Mar 2021 - 2:00 a. m.

Juan Guillermo Monsalve, el testigo que puso a Uribe contra las cuerdas

De hijo del mayordomo de la hacienda de los Uribe Vélez a supuesto integrante del Bloque Metro de las Autodefensas, para luego convertirse en testigo en contra del expresidente Álvaro Uribe. Esta es la historia de Juan G. Monsalve y lo que ha declarado.
Juan Guillermo Monsalve
Juan Guillermo Monsalve

“Él dijo que no, que Uribe había dicho que yo lo conocía muy bien, que él era de palabra”. Así declaró Juan Guillermo Monsalve a la Corte Suprema sobre las presuntas presiones que habría recibido para retractarse de los señalamientos que ha hecho de vínculos del expresidente Álvaro Uribe con paramilitares. Cuando hablaba de “él”, en esta declaración de 2018, se refería al abogado Diego Cadena, quien lo visitó en la cárcel La Picota y, al parecer, llegó con un formato de retractación listo al que Monsalve solo tenía que ponerle la firma. Desde 2012, este hombre viene cobrando relevancia al punto de ser llamado el “testigo estrella” en el caso que más ha avanzado en la justicia contra el expresidente.

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Este viernes 5 de marzo, según varias fuentes, se vencería el término para que el fiscal que lleva el caso Uribe, Gabriel Jaimes (hombre de confianza del fiscal Francisco Barbosa) decida si llama a juicio al expresidente o si pide que la investigación precluya. Como ha contado este diario, el fiscal ha recabado múltiples evidencias en los seis meses que lleva en la investigación. Varias de ellas han sido sobre Monsalve: con quiénes hablaba por teléfono, en qué va un proceso por extinción de dominio a una finca de su exesposa y cómo ingresó a prisión un reloj con el que grabó una reunión con Cadena, entre otras. Monsalve se negó a hablar en la Fiscalía, así que Jaimes tendrá que valerse de lo que declaró el “testigo estrella” en la Corte.

Esta declaración se la dio Monsalve a Sandra Lucía Yepes Arroyave, magistrada auxiliar de la Corte, el 23 de febrero de 2018 en la cárcel La Picota de Bogotá. La togada le preguntó que quién le había dicho Cadena que era de palabra. Monsalve respondió: “Álvaro Uribe, que lo que yo necesitara, que él no me dejaba quedar aquí [en la cárcel] y lo que yo necesitara y él prometía mucho de que me metía a la JEP”. Ese fue el punto de partida para que la Corte echara a andar la investigación contra el expresidente y líder natural del Centro Democrático por manipulación de testigos. En específico, por los delitos de fraude procesal y soborno.

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La llegada de la magistrada auxiliar a la cárcel no fue aleatoria. Unos días antes, la defensa del senador Iván Cepeda había alertado a la Corte de que Monsalve estaría recibiendo presiones para cambiar su testimonio. El congresista del Polo y el testigo habían entrado en contacto años antes, lo que llevó a Uribe a denunciar a Cepeda por manipulación de testigos en 2012. Monsalve declaró en un video, que Cepeda mostró en un debate en el Congreso en 2014, que el bloque Metro de las Autodefensas fue creado en la hacienda Guacharacas, ubicada en los límites entre San Roque y Yarumal (Antioquia), la cual fue, por muchos años, propiedad de la familia Uribe Vélez.

Juan Guillermo Monsalve es hijo de Óscar Monsalve, exmayordomo de Guacharacas. Según la declaración que entregó en 2012, él presenció reuniones, a finales de los años 90, con Álvaro Uribe, su hermano Santiago, Luis Alberto y Juan Guillermo Villegas, Santiago Gallón y John Jairo Franco en las que se pactó conformar el grupo paramilitar. También dice haber estado en las filas del Bloque Metro -aunque está condenado por delitos no relacionados con el paramilitarismo- y que, mientras estaba preso, fue él quien buscó a Cepeda para darle su versión. La defensa de Uribe afirma que el expresidente no pisaba la hacienda desde los años 80, que la familia la vendió en los 90 y que Monsalve nunca fue paramilitar, pues hasta Justicia y Paz lo rechazó.

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El día del debate en el que Cepeda mostró el testimonio, Álvaro Uribe salió del Capitolio, cruzó la Plaza de Bolívar y entró al Palacio de Justicia a ampliar su denuncia por manipulación de testigos contra Cepeda. Ese proceso lo llevaba la Sala Penal de la Corte, que el 17 de febrero de 2018 decidió inhibirse de seguir investigando a Cepeda por falta de pruebas y, en su lugar, ordenó investigar al expresidente por posibles presiones a los testigos en su contra. La defensa de Uribe tenía algunos días para presentar un recurso de reposición y, al parecer, fue entonces cuando apareció el abogado Cadena, para buscar que exparamilitares se retractaran, enviar sus declaraciones a la Corte y así echar para atrás la decisión.

A través de Enrique Pardo Hasche, compañero de patio de Monsalve, Cadena logró el contacto con el testigo. “Me encontraba allí en el pabellón Paz (en La Picota) y más o menos desde diciembre un señor que estaba recluido ahí conmigo empezó a decirme que qué ganaba yo con hablar cosas de Uribe y estar con Iván Cepeda. Que qué beneficios me daba él. Yo decía que ninguno, eso yo lo empecé por buscar Justicia y Paz y él me dijo que él (tenía) cómo hablar con la gente de Uribe”, contó Monsalve a la Corte en febrero de 2018.

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Un día antes de que la magistrada auxiliar tomara su declaración, Monsalve recibió una visita de Diego Cadena, la cual grabó. En la reunión también estuvo Pardo Hasche y esa conversación, para la Sala de Instrucción, fue una de las presiones de Uribe. “Claramente, el puente o intermediario para llegar a Monsalve era Pardo Hasche y si tales gestiones beneficiaban los intereses del senador Álvaro Uribe Vélez y de su familia, resulta razonable colegir que es él la persona que impartió las instrucciones para que Pardo se acercara a Monsalve y lo convenciera de retractarse a su favor”, reza el auto que ordenó la detención del expresidente en agosto de 2020.

Monsalve ha dicho a la justicia y en entrevistas que comenzó a contar de los posibles nexos de los Uribe con el Bloque Metro desde que buscó entrar a Justicia y Paz, pero que nunca le prestaron atención. Fue solo después de que habló con Cepeda cuando su nombre comenzó a conocerse y su vida, según ha dicho, quedó en riesgo. “El 23 de marzo de 2012, un viernes por la tarde, yo terminaba de cenar cuando iba para la celda y dos muchachos se vinieron corriendo y empezaron a tirarme con unos cuchillos”, le narró al periodista Daniel Coronell en una entrevista el año pasado, sobre el ataque que denuncia haber vivido en la cárcel de Cómbita (Boyacá).

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Por la importancia que tiene su testimonio, la Corte ordenó que el exparamilitar recibiera especiales medidas de protección en la cárcel, como cocinar su propia comida, pues ha dicho que intentaron envenenarlo. Ahora vive solo en una casa fiscal de La Picota porque, aunque allí había otros peces gordos del cartel de la toga y Odebrecht, luego de un operativo, en enero de 2020, en el que les encontraron celulares, computadores, licor y televisores, el INPEC los envió a todos a celdas regulares; a todos menos a Monsalve. Aunque el director del INPEC le insistió al magistrado que llevaba el caso Uribe, César Reyes, para quitarle esas medidas al testigo, el togado no accedió.

¿Un aprovechado?

“Monsalve ha utilizado esa figura de protección para aprovecharse”, le dijo a este diario una fuente del INPEC que pidió no ser nombrado. El Espectador conoció, por ejemplo, los detalles de ese operativo de 2020, en el que le encontraron al testigo un celular, una impresora, un computador y $152.000 en efectivo. Según los documentos oficiales del INPEC, en la celda de Monsalve había dos visitantes durante la requisa, aunque no se especifica quiénes eran. Y cuando al exparamilitar le preguntaron si todo lo hallado era suyo, lo confirmó de inmediato, esperando que al admitirlo la sanción fuera menor.

Al final lo sancionaron privándolo de recibir nueve visitas. Pero este no fue el único escándalo de Monsalve en la cárcel. “Tiene un comportamiento atípico, es agresivo con otros internos”, comentó la fuente del INPEC. Ya en 2017, según declaraciones de uno de sus excompañeros de celda, lo habían pillado en una fiesta organizada por Emilio Tapia, condenado excontratista del carrusel de la contratación en Bogotá, y estuvo a punto de ser trasladado, pero el senador Cepeda habría frenado esto. Aunque no se refirió a la fiesta, Monsalve declaró en la Corte: “A mí me iban a mandar a Valledupar a una cárcel de castigo, me iban a mandar pa’ allá y entonces yo le comuniqué a don Iván [Cepeda] y don Iván me colaboró”.

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