24 Dec 2019 - 3:20 a. m.

La lucha paramilitar que se vive en zona en la que asesinaron a pareja de ambientalistas

Nathalia Jiménez y Rodrigo Monsalve fueron encontrados a pocos kilómetros de Palomino, La Guajira. Esta zona estaría en disputa entre el Clan del Golfo y los antiguos Pachenca.

Redacción Judicial

La pareja de ambientalistas fue encontrada en la mañana de este lunes en la zona de Perico Aguao.  / Twitter @mediarse
La pareja de ambientalistas fue encontrada en la mañana de este lunes en la zona de Perico Aguao. / Twitter @mediarse

No habían cumplido más de una semana de casados, cuando Nathalia Jiménez y Rodrigo Monsalve desaparecieron. El pasado 20 de diciembre la pareja se desplazaba por la Troncal del Caribe de Santa Marta hacia Palomino, La Guajira, cuando se perdió su rastro. Lo último que se supo de ellos fue una llamada de Jiménez a su padre a las 5:30 p.m en la que se escuchó a la mujer gritar: “por favor no nos hagan daño”. Luego, la comunicación se cortó.

Pasaron poco más de dos días de incertidumbre hasta que, en la madrugada de este lunes, un indígena de la zona vio que a pocos metros de las playas de la vereda de Perico Aguao había un grupo de buitres rondando cerca a una palmera. Después de acercarse un poco más, vio a dos personas que estaban encadenadas a un árbol, con las caras cubiertas con unas capuchas. Este dio aviso a la Policía, que hizo el respectivo levantamiento. Ya en Medicina Legal se pudo comprobar que se trataba de Jiménez (bióloga) y Monsalve (antropólogo y DJ), que ambos tenían un tiro en la cabeza y que se encontraban en un avanzado estado de descomposición.

(Puede ver: Hallan cuerpos sin vida de la pareja de ambientalistas desaparecidos cerca a Palomino)

Es poca la información que tienen las autoridades hasta el momento: saben que hacia las cuatro de la tarde del viernes la pareja pasó en una camioneta Ford EcoSport por el peaje de Neguanje. Allí habrían seguido por la Troncal del Mar, así lo demuestran algunas imágenes de la camioneta captadas a la altura de Guachaca. No se sabe a ciencia cierta en cuál punto fue interceptada la pareja por los hombres que terminaron dándole muerte, pero sus cuerpos fueron encontrados en un punto muy cercano a Palomino, sitio turístico a la entrada de La Guajira que iba a ser el destino de la luna de miel de la pareja.

La pareja se había casado hace una semana, pero llevaban más de 12 años de relación, de los cuales en su mayoría vivieron en Santa Marta. Mientras que ella trabajaba en la Fundación Natura, como gestora ambiental del proyecto Magdalena Cauca Vive, él era un antropólogo que en sus últimos años se fue por el camino de la música. Los amigos de la pareja recuerdan la pasión por los animales que tenían ellos. Incluso, Carol Rojas, amiga de Natalia Jiménez, comenta que uno de sus temas favoritos cuando visitaba a su amiga era el cuidado de los animales, sobre todo los perros.  

Natalia Jiménez tuvo una agitada vida académica y dedicada casi que a totalidad a la conservación de la naturaleza. Mientras estudió Ecología en la Pontificia Universidad Javeriana, también cursó un pregrado en Antropología en la Universidad Nacional, graduándose en ambas carreras. Tiempo después, esta mujer, que trabajó por varios años estudiando los ecosistemas del caribe colombiano, hizo una maestría en desarrollo rural y cooperación de la Universitat de Lleída.

¿Ambientalistas en la mira?

El 14 de enero de 2019 se conoció la muerte de Wilton Orrego, habitante de La Lengüeta (vertiente norte de la Sierra Nevada, entre los ríos San Diego y Palomino) y Funcionario de Parque Naturales Nacionales. Orrego estaba en la vereda de Perico Aguao cuando fue atacado por hombres armados que le dispararon en dos ocasiones. Tras el ataque, el hombre fue trasladado por mar hasta el peaje de Neguanje, donde fue trasladado en una ambulancia hasta el casco urbano de Santa Marta. Sin embargo, el hombre murió.

Por la misma época del ataque a Wilton Orrego se reportó el homicidio de Martiza Quiroz, quien también fue asesinada a principios de año y se desempeñaba como lideresa y defensora de derechos humanos en el sector La Lisa, a las afueras de Santa Marta. Estos son tan solo dos casos de los muchos que se habrían presentado en 2019. Sin embargo, por el control territorial y la ley del silencio que se vive actualmente en la zona, muchos de estos no se habrían denunciado, pasando desapercibidos para las autoridades y medios de comunicación. “Se maneja un silencio muy fuerte por el control territorial que están haciendo estos grupos”, señala un líder social de la zona, que tiene gran cercanía con la Fundación Natura, organización de la que hacía parte Nathalia Jiménez.

(Lea: Buscan a ecóloga y su esposo que desaparecieron desde el viernes en Santa Marta)

Y es que el departamento de Magdalena, específicamente esta zona que colinda con la Guajira y Cesar, se ha convertido en un territorio de disputa paramilitar. Según la última alerta temprana de la Defensoría del Pueblo para esta región, emitida el 07 de septiembre de 2019, actualmente hay un enfrentamiento entre la agrupación delincuencial Los Pachenca y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) o Clan del Golfo.

Tras la desmovilización de Hernán Giraldo y su Bloque Resistencia Tayrona de las Autodefensas, hacia 2006, Los Pachenca fueron una de las organizaciones armadas que se hizo con el mayor control de la zona. Eran amos y señores de la Sierra Nevada de Santa Marta, en alianza con el Clan del Golfo. Estas dos organizaciones criminales aprovechaban la conexión de la macrocuenca del Caribe para producir la droga y luego sacarla por los diferentes ríos que bajan desde la Sierra Nevada hasta el mar Caribe. De esta forma sacaban la cocaína y la marihuana directamente hacia el exterior.

De igual manera, esta zona fue ideal debido a la alta disponibilidad de suelo para realizar cultivos de uso ilícito. Entre las estribaciones de la Sierra se hizo común el cultivo de coca y marihuana, plantaciones que eran ocultadas entre otros cultivos, para evitar el control de las autoridades. Durante varios años el dominio de Los Pachenca fue marcado, más allá de los enfrentamientos con otros grupos delincuenciales de la zona que tenían menor presencia.

Sin embargo, el poderío de Los Pachenca ha venido en declive en el último año. Se separaron de su máximo aliado y perdieron a su cabeza principal La separación con las AGC se dio por un cargamento de droga que habría sido incautado por las autoridades en abril de este año, en el sector de La Gaira. En respuesta a la pérdida, el Clan del Golfo habría asesinado al responsable del embarque, que era hombre de Los Pachenca. Esta acción habría sido una declaración de guerra de las AGC, que fue respondida de forma violenta por sus antiguos aliados.  

A mitad de año, Jesús María Aguirre, conocido por el alias de Chucho Mercancía y uno de los principales líderes de Los Pachenca, resultó muerto tras una operación de la Fuerza Pública. Ante el claro debilitamiento militar, los restantes miembros de esta organización criminal, según el informe de la Defensoría del Pueblo, se aliaron con un grupo armado que se hacía llamar Autodefensas Conquistadores de la Sierra (ACS), llegando, incluso, a adoptar este nombre.

Conquistadores de la Sierra y Gaitanistas estarían llevando a cabo un combate a muerte, que, según líderes de la zona, “se intensificó con las elecciones”. Tan solo a septiembre de este año se reportó 95 homicidios en Santa Marta, lo que da una tasa de 19.6 homicidios por cada 100.000 habitantes, uno de los porcentajes más altos de la costa Caribe.  Este conflicto se habría agudizado por el reclutamiento de exparamilitares recién salidos de prisión y la llegada de emisarios de carteles mexicanos de la zona. Los representantes de las principales organizaciones narcotraficantes de México habrían dado su apoyo a cada una de las facciones de este conflicto.

De acuerdo a las autoridades, la zona de Perico Aguao, cercana a La Guajira estaría controlada por las Autodefensas Gaitanistas, que estarían realizando un férreo control territorial. Así lo comentan varios habitantes de la zona: “Desde las 5:30 se desocupan las carreteras. La gente que viaja de noche no para en ningún lado. Lo mínimo es el robo, los paramilitares están saliendo a las vías”. Una afirmación similar fue publicada en la tarde de este lunes por parte de Pedro Santos, hijo de Francisco Santos, embajador en los Estados Unidos y miembro del Centro Democrático.  

Es precisamente en esta zona turística, que esconde un conflicto paramilitar, donde Nathalia Jiménez y Rodrigo Monsalve fueron asesinados. Las autoridades no tienen claro los motivos del homicidio. Mientras algunos dan la tesis de que el crimen se habría cometido por un hurto -la camioneta en la que se movilizaban no estaba en la zona-, varios líderes y allegados señalan que la muerte de la pareja tendría como principal motivo la labor ambiental que desarrollaba Jiménez en varias zonas del Magdalena y Cesar.

Por ahora, las hipótesis son muchas y desde el gobierno departamental se ha ofrecido una recompensa de hasta $50 millones por información que permita esclarecer este crimen. Mientras tanto, en Bogotá, los amigos y familia de la pareja se reunieron en la tarde de este lunes para rendirles un homenaje en el Park Way. Allí, en frente de la estatua del Almirante Padilla, prendieron flores y velas en memoria de un matrimonio, que tan solo duró una semana, pero que trabajó incansablemente por la preservación del caribe.

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