19 Mar 2019 - 2:00 a. m.

La pelotera que impide elegir presidente en la Corte Suprema de Justicia

Después de cinco reuniones fallidas, este jueves se espera que la Sala Plena se reúna una vez más para tratar de elegir a su vocero institucional. Supuestos intereses políticos y divisiones internas han impedido que se logre.

Alejandra Bonilla Mora / @AlejaBonilla

El magistrado Álvaro García (izq.) es hoy el único candidato a presidente de la Corte Suprema.  / Corte Suprema de Justicia
El magistrado Álvaro García (izq.) es hoy el único candidato a presidente de la Corte Suprema. / Corte Suprema de Justicia

No parece haber un camino que conduzca al final de la disputa que tiene en jaque la elección de nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia. La costumbre era una: el vicepresidente del año anterior era el elegido. No obstante, hasta el momento se han hecho cinco sesiones de Sala Plena y no se han alcanzado las mayorías necesarias, a pesar de que solo hay un candidato: el magistrado de la Sala Civil Álvaro García, quien el año pasado ejerció como vicepresidente. Divisiones internas y un supuesto interés en la futura elección del registrador nacional del Estado Civil parecen empañar el panorama.

Fuentes consultadas por El Espectador explicaron que existen varios bloques dentro de la Sala Plena. Uno de ellos habría expuesto que, antes de elegir presidente, se debía hablar de la elección del registrador y de los listados de las personas que aspiran a ocupar las vacantes que hay: tres en la Sala Penal (para reemplazar a Fernando Castro, a Gustavo Malo y a José Luis Barceló, quien terminó su período el viernes pasado), dos en la Laboral (de Luis Gabriel Miranda y Mauricio Burgos) y una más en la Sala de Instrucción, que no se ha llenado desde que esta se creó.

Lo del registrador es particularmente relevante, porque quien llegue a la presidencia de la Corte Suprema tendrá voz y voto en su elección, así como los demás voceros de las altas cortes. Quien está dirigiendo la Registraduría, Juan Carlos Galindo, terminará su período en diciembre de este año. Del tema, sin embargo, no se volvió a hablar en Sala Plena de la Corte desde que los medios de comunicación empezaron a ventilar estos supuestos intereses que estarían trabando la elección del próximo presidente.

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El primer round se vivió en la primera Sala Plena que hubo este año, el 24 de enero pasado. Tras intentar fallidamente elegir presidente, quedó seleccionado como encargado, tal cual indica el reglamento, el primero en lista alfabética, el magistrado José Francisco Acuña. Pero no fue una elección unánime, ya que los magistrados de la Sala Laboral Gerardo Botero y Rigoberto Echeverri consideraron que el reglamento estipula nombrar a una persona encargada solo para liderar las sesiones de Sala Plena, no para encargarse de las funciones administrativas y de representación que tiene el presidente titular.

Su postura no caló y Acuña quedó encargado. La molestia de algunos se hizo evidente a raíz de que, en 2017, a Acuña se le designó la misma tarea y desde ese cargo realizó acciones que, se supone, solo hace un presidente en propiedad, como participar en sesiones de la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial. Los magistrados seguían reuniéndose sin producir humo blanco, hasta que, hace unas semanas, Rigoberto Echeverri y Gerardo Botero presentaron una carta pidiendo que la Sala Plena se declare en sesión permanente -lo cual no ha ocurrido aún- para elegir presidente y cuestionando, una vez más, el encargo de José Francisco Acuña.

El magistrado Acuña renunció a esa presidencia temporal el pasado 6 de marzo, alegando motivos de enfermedad. Y tras su renuncia comenzó otro round. El siguiente en lista para ser presidente encargado era Gerardo Botero, quien precisamente se oponía a la designación por orden alfabético y aseguraba que un presidente en encargo solo podía liderar la Sala Plena, nada más. Aunque un bloque de la Sala esperaba que Botero declinara, otras voces dicen que aceptó para impedir que fuera designada como presidenta encargada Margarita Cabello.

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Ella fue presidenta de la Corte en 2016 y, desde su llegada, se ha convertido en un “peso pesado” dentro del alto tribunal. “Ella anda con jugadas políticas, no ofrece confianza”, dijo una fuente cercana a la Corte a este diario, en referencia a que, recientemente, fue ternada por el presidente Iván Duque para ser fiscal ad hoc del caso Odebrecht, para las investigaciones en las que se declaró impedido Néstor Humberto Martínez y la vicefiscal María Paulina Riveros.

No elegir presidente es, a todas luces, un problema. No obstante, la disputa más fuerte en este momento dentro de la Corte Suprema reside en quién será el próximo vicepresidente. En la Sala Laboral había tres candidatos: Gerardo Botero, Clara Dueñas y Jorge Luis Quiroz. Botero, por su posición en la designación del magistrado Acuña, declinó. La magistrada Dueñas hizo lo mismo, luego de considerar que las trabas solo afectan el nombre de la Corte Suprema. Por eso quedó como único candidato el magistrado Jorge Luis Quiroz, aunque, explican fuentes en la Corte, este no tendría los votos suficientes.

Con base en esa candidatura, uno de los bloques está impulsando que haya elección de presidente y de vicepresidente al mismo tiempo -que no es lo común-, para asegurar la elección de Quiroz. La molestia de algunos magistrados para no votar por Quiroz sería precisamente esa intención de “amarrar” ambas elecciones. “Si llega amarrado no sale electo presidente el otro año”, dijo una fuente a El Espectador. Otra fuente, sin embargo, asegura que la intención de uno de los bloques es “blanquear” a Quiroz. Es decir, de no elegirlo como vicepresidente para que, el otro año, no quede de presidente.

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Otro problema que salió a la superficie en medio de esta disputa es la pelea que casaron las salas Penal y Civil el año pasado. En el primer semestre de 2018, la Sala Penal determinó que mantenía sus funciones de investigar o de llevar a juicio a los aforados constitucionales, como ministros o generales, hasta que estuvieran designados y trabajando los magistrados de la primera instancia que creó el Congreso para el alto tribunal en enero de ese mismo año. La Sala Civil, en un gesto que en la Penal se leyó como no menos que retador, mostró su desacuerdo e incluso tumbó la condena dictada contra el excongresista Martín Morales Diz. A la Sala Laboral le correspondió zanjar el problema, dándole la razón a la Penal.

Ante la profundidad de las diferencias, la magistrada Clara Dueñas ratificó su declinación a la vicepresidencia. Según dijo una fuente a este diario, Dueñas les dijo a sus colegas que no está jugando, sino que lo hacía porque el país ya está esperando una respuesta de la Corte. El tema no es menor, hay voces que creen que si Dueñas y Quiroz se presentan juntos a la Sala Plena, los votos serían para la jurista. Mientras esta pelotera se resuelve otro magistrado le dijo a El Espectador: “Este tema me da pena”.

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