La comunidad indígena Karedúa, en el municipio de La Celia (Risaralda), hicieron un llamado urgente ante la ausencia de ayuda tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó con fuerza a varios territorios del país. El gobernador de esa comunidad, Julio César Niaza, relató que tras ocho días desde el terremoto, el resguardo atraviesa una emergencia humanitaria: más de 30 viviendas tuvieron afectaciones y más de 50 familias están damnificadas.
“La situación con el terremoto afectó a toda la comunidad. Por ahora no tenemos ninguna ayuda humanitaria municipal, departamental, ni internacional. Tengo como 50 familias afectadas en el resguardo, pero los bomberos tampoco han venido para hacer un reporte”, señaló el gobernador.
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El terremoto del pasado 10 de agosto también afectó el acceso al agua de la comunidad, así como los cultivos de plátano que son para su supervivencia. “En general somos 200 habitantes. Nuestras casita son de esterilla y cayeron al suelo con el terremoto. El resguardo no tiene recursos. No tenemos suficiente tierra para volver a trabajar. Por el momento no hay ayuda humanitaria”, agregó.
Ante la emergencia, la comunidad se ha organizado para tratar de levantar algunas de las casas y protegerse de las lluvias. “Ya llevamos casi una semana así. Como somos unidos, tratamos de ayudar al compañero a armar una casa y después otra, con esterilla. Nos estamos organizando así. Lastimosamente, ubicamos una parte en un lado y otras familias están durmiendo en casas de compañeros”, concluyó el gobernador del resguardo.
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Un informe de la Defensoría del Pueblo señaló que los pueblos indígenas que resultaron afectados por el terremoto son Wounaan, Emberá Dóbida, Emberá Chamí, Emberá Katío, Awá. En Chocó, específicamente en los territorios de Istraina Y San Juan, el Resguardo Unión Chocó San Cristóbal tiene daños en infraestructura. En el Alto Baudó, el resguardo indígena Ríos Catri, Dobasa y Arcosó también tiene daños materiales.
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