10 Mar 2020 - 9:35 p. m.

Manuales de convivencia en colegios no pueden prohibir noviazgos: Corte Constitucional

Por una tutela de una joven a la que no le renovaron el cupo tras quedar en embarazo, el alto tribunal determinó que prohibir los noviazgos o las demostraciones de cariño en los colegios atenta contra los derechos fundamentales de los estudiantes.

Redacción Judicial

Luego de quedar en embarazo a los 17 años, a Isabel* le negaron el cupo en el colegio en el que había adelantado sus estudios de bachillerato, a pesar de que tenía un excelente rendimiento académico. Cuando su madre cuestionó la decisión, la rectora le aseguró que en el plantel estaban prohibidos los noviazgos y las demostraciones de afecto. La joven y su madre interpusieron una tutela que llegó hasta la Corte Constitucional. En la decisión, el alto tribunal determinó que una prohibición así desconoce los derechos al libre desarrollo de la personalidad e intimidad de los estudiantes y le ordenó a la institución recibir de nuevo a Isabel.

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La situación se remonta al 2017, cuando la rectora del colegio citó en su despacho a Isabel y a su pareja y les recordó la prohibición del manual de convivencia de sostener noviazgos o tener manifestaciones de afecto como besos, abrazos y caricias, en el colegio. Justo el año siguiente, en 2018, el alto nivel académico de Isabel en el plantel hizo que la promovieran automáticamente de octavo a décimo. Sin embargo, cuando pidió que le renovaran el cupo en la institución, la rectora se opuso.

Lo único que había cambiado era que a finales del año Isabel había quedado en embarazo. Al increparla, la única explicación que dio la rectora de por qué no le permitía a la joven estudiar en el colegio fue, una vez más, recordar la prohibición del manual de convivencia. Además, dice el expediente, “la rectora explicó que la estudiante no iba a obtener el cupo escolar, por cuanto debía empezar las prácticas académicas en el Sena y ello implicaría tener que entregar al bebé a otra persona para su cuidado, circunstancia que daría lugar a un trato irresponsable respecto de su hijo”.

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Isabel y su madre consideraron que sus derechos estaban siendo vulnerados y acudieron a interponer una acción de tutela, pues consideraban que la habían expulsado por quedar en embarazo. La rectora contestó que no era cierto que la condición de embarazo de la joven hubiera sido lo que determinó que le fuera negado el cupo, sino que la razón de fondo era que la madre tenía deudas con el colegio y se había atrasado en el calendario dispuesto para matricular a sus hijos.

En primera instancia, el juzgado 21 con función de control de garantías negó lo que pedía Isabel en la tutela, pues concluyó, según dice la sentencia, que la madre “no cumplió con el calendario para la matrícula académica y financiera de su hija” y que, además, “no se probó que la institución accionada hubiera negado el cupo, en razón al estado de embarazo de la estudiante”. Pero la joven y su madre continuaron la pelea y, en segunda instancia, el juzgado concluyó lo mismo: no había vulneración a los derechos fundamentales.

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El caso, sin embargo, fue seleccionado por la Corte Constitucional, con ponencia del magistrado Luis Guillermo Guerrero. Ese tribunal sí tomó un paso al costado y estudió de fondo la prohibición de tener noviazgos en el colegio. “Las relaciones amorosas hacen parte de la vida privada de cada persona y las mismas, por su mera existencia, no pueden ser censuradas, en tanto la decisión de tenerlas es una expresión de la autonomía del individuo, quien escoge de manera libre, y por el tiempo que así lo determina, estar o no acompañado sentimentalmente”, reza la sentencia.

Por ende, prohibir un noviazgo o demostraciones de afecto en una institución educativa “desconoce que, en su condición de seres humanos, por naturaleza sociables, los estudiantes pueden instaurar relaciones afectivas con el fin de alcanzar ideales de felicidad o suplir necesidades de afecto y compañía”. El alto tribunal reconoció que, si bien, “un centro educativo se rige por reglas comportamentales, cuyo incumplimiento puede -dado el caso- conllevar sanciones disciplinarias”, las manifestaciones de cariño “solo les interesan a las personas que las desarrollan y únicamente pueden ser limitadas cuando afectan los derechos de terceros o atenten contra el orden jurídico”.

Es decir, cierra el alto tribunal: “solo en los casos en que estas manifestaciones de afecto se realicen afectando el orden jurídico en los términos ya expuestos, un establecimiento educativo puede sancionarlas. Lo contrario implicaría desconocer la prohibición que tienen los colegios, a través de sus manuales de convivencia, de irrumpir en el derecho a la intimidad y libre desarrollo de la personalidad de sus estudiantes”. Por todo esto, ordenó al colegio en un lapso no mayor a 48 horas ofrecerle de nuevo el cupo a Isabel, pero, para que el caso no se repita, le dieron un plazo de seis meses a la institución para modificar el manual de convivencia.

*Los nombres fueron modificados por protección de los menores.

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