Tres meses después de que la Corte Suprema de Justicia firmara la boleta de libertad del condenado exfiscal Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno, el protagonista del cartel de la toga reapareció en medios de comunicación. Ya no en fotografías desde su despacho en el búnker, ni en uniforme naranja de preso y tampoco con casco y chaleco antibalas. Lo hizo, esta vez, como un personaje que busca rehacer su vida, ahora como periodista, después de haber estado en la cárcel y de haber pasado a la historia por ser el primer alto funcionario judicial extraditado a Estados Unidos por incurrir en los mismos delitos que tenía el deber de perseguir.
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El protagonista del cartel de la toga y el delator de un esquema corrupto que tocó hasta las más altas esferas de la justicia es ahora miembro del equipo periodístico de un portal de noticias, en el que será el Jefe de Contenidos Especiales y Editoriales. El abogado pagó un poco más de cuatro años de cárcel por haber hecho parte de un grupo de abogados, exmagistrados, entre otros funcionarios públicos, que tenían una red de corrupción al interior de la Corte Suprema para beneficiar a aforados investigados.
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“Tal vez me recordarán por ser el fiscal o director nacional anticorrupción que fue extraditado a Estados Unidos. Pagué mis culpas, recuperé mi libertad y estuve condenado por muchos años en diferentes cárceles. Quiero agradecerle primero a Dios y a esta casa editorial, Nación Paisa, que me da una oportunidad, una segunda oportunidad de acompañarlos”, señaló el abogado en un video en el que se presentó como periodista del portal informativo que ahora lo tendrá como jefe. Moreno ya debutó.
Primero lo hizo comentando sobre la reforma al Código Penal y a la Política Criminal, banderas del gobierno de Gustavo Petro, y de las que dijo conocer de primera mano, no solo por ser abogado, sino porque vivió la tragedia de estar privado de la libertad en una cárcel colombiana. En su segunda aparición, quien fuera el zar anticorrupción apareció al lado del humorista conocido como Alerta. Además de insistir en estas plataformas digitales en la importancia de las segundas oportunidades, Moreno también reapareció en medios masivos de comunicación.
En una entrevista a la W Radio, el exfiscal dio más detalles de su nueva faceta en el periodismo, en donde, paradójicamente, seguirá hablando sobre su tema predilecto, la corrupción, pero también habló sobre su vida durante los últimos cuatro años. “Lo más difícil, además de perder la libertad, es el sufrimiento que uno le ocasiona a las personas que uno más quiere, como los hijos y los padres. En mi caso particular, mi madre. Eso lo llena a uno de dolor y decepción de uno mismo”, expresó el exfiscal.
Moreno rememoró también los momentos que sucedieron su captura en su misma oficina en el búnker. Contó que, además de los difíciles momentos que vivió en una cárcel de Estados Unidos durante la pandemia de covid-19, perdió todo el contacto con su hija y todavía se encuentra en un proceso judicial con su expareja por ese motivo. El exfiscal también se refirió a las razones que terminaron involucrándolo en uno de los casos más graves de corrupción del país, pues sus efectos llegaron hasta la Corte Suprema de Justicia.
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“Desafortunadamente, me jugó en contra la inexperiencia y juventud y dejarme seducir por el dulce del poder y el del dinero. Pero también fue tener malos referentes. A mí nadie me puso una pistola en la cabeza, pero arriesgué todo (…) La corrupción no empezó con Moreno ni termino conmigo”, agregó. Aunque no dio nombres, los detalles de su expediente y la historia del cartel de la toga permiten entender a quién se refiere. Desde que estalló el escándalo, varios exmagistrados terminaron involucrados en las investigaciones y varios habían sido maestros y jefes de Moreno.
Entre ellos estaba: el exmagistrado Francisco Ricaurte, condenado ya por estos hechos, y el exmagistrado Leonidas Bustos, quien enfrenta un juicio y una solicitud de extradición. Para el momento de su captura, Moreno tenía 36 años y ya era conocido en el mundo del derecho penal como un iconoclasta o reformador de la justicia. Con ambos, ha dicho la justicia, el exfiscal montó un grupo criminal con la capacidad de vender a sus clientes la posibilidad de incidir en procesos en la Corte Suprema de Justicia para que salieran bien librados.
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Por su relación con miembros de la alta corte, dice hoy Moreno, “fui instrumentalizado. Obviamente soy responsable, lo digo con valentía y con dolor. Pero fui una ficha de quitar y poner porque el problema de la corrupción en nuestro país es sistémico. No soy el primero ni el último. Hay más manzanas podridas”. Sin embargo, el exfiscal no dio más detalles de nombres ni de circunstancias desconocidas del cartel de la toga u otros casos, amparándose en que todavía está en firme un principio de oportunidad con la Fiscalía que le prohíbe hablar públicamente sobre los hechos.
“La vida es el derecho más preciado y después la libertad. No tiene sentido vivir sino se es libre. Fueron momentos de mucha oscuridad y decepción y deslealtad de las personas que uno cree que son sus amigos. En mi caso, perdí todo: mi hogar, mi patrimonio, el prestigio que tenía de ser un abogado y académico que le había dedicado tanto tiempo a los escenarios universitarios”, agregó Moreno, quien insistió en que busca segundas oportunidades después de lo que vivió en cárceles de Estados Unidos y en Colombia.
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“Creo que soy merecedor, como cualquier ciudadano, a una segunda oportunidad, y no porque lo diga yo, sino que eso lo dice el Código Penal. Esto se hace porque, de lo contrario, las personas postpenadas seguirían del lado de la ilegalidad. Y esto hay que cambiarlo porque deben volver a la sociedad y por eso se necesitan segundas oportunidades”, concluyó el exfiscal, quien también señaló que quiere seguir dando clases de Derecho, está terminando la negociación con una editorial para publicar un libro y está por terminar de escribir otro.
Ahora, desde la tribuna del periodismo en Antioquia, Moreno regresa a la vida pública, pero todavía como testigo de casos que la justicia no ha resuelto todavía y que son de la talla del expediente de Leonidas Bustos, expresidente de la Corte Suprema de Justicia, y quien antes de desaparecer del radar de las autoridades, descalificó todos los señalamientos que ha hecho Moreno en su contra.
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