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27 Jul 2022 - 11:38 p. m.

Nos están cerrando las puertas: líder indígena que presentó nulidad a fallo de pesca

La Corte Constitucional tiene entre sus pendientes revisar la nulidad al fallo que prohíbe la pesca deportiva en el país. Una comunidad indígena en Guainía reclama por esa labor que le traía empleo y protección al medio ambiente.
Nulidad al fallo de pesca deportiva / Gustavo Torrijos
Nulidad al fallo de pesca deportiva / Gustavo Torrijos
Foto: Externo

Con 57 años, cuatro hijos y toda una vida destinada a proteger al medio ambiente, el capitán Delio Suárez, líder de la comunidad indígena la Ceiba, en Guainía, aún no entiende por qué la Corte Constitucional prohibió la pesca deportiva, el pasado 2 de mayo. “Nosotros pensamos que nos están cerrando las puertas a algo que veníamos haciendo de manera legal”, dijo en diálogo con El Espectador. Suárez quien es el guardián de su comunidad y del medio ambiente en esa zona del país llegó hasta Bogotá para radicar en la Corte una nulidad del fallo que, a su juicio, les está quitando la oportunidad de generar empleos y cuidar el hábitat de los peces.

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Si bien la pesca hace parte de su cotidianidad, consumismo y ancestralidad, el capitán tiene claro que la labor que hacen en la comunidad no es indiscriminada con ninguna especie, por el contrario, lo que promueven es protección y generar consensos para que personas ajenas a su territorio conozcan de los beneficios que trae la pesca deportiva con responsabilidad. El pez pavón es el protagonista en esta historia. Entre diciembre y marzo, cientos de extranjeros suelen pisar territorio colombiano con el único fin de tener una foto que alimente sus recuerdos.

El pez pavón es de color blanco, dorado y negro, y suele alcanzar los más 50 centímetros de largo. Suárez explica que esta especie no es para consumo, por el contrario, cuidan de él por el peligro de extinción que les respira en la nuca. Cuenta que la pesca en este caso se hace con un anzuelo que no maltrate al animal, así que la única trampa en la que puede caer es que quede capturado en una imagen fotográfica que servirá en la posteridad para verificar cuánto ha crecido desde la primera vez que tuvieron un encuentro con su pescador. En pocas palabras, el capitán dice que los animales son un atractivo de su comunidad y medioambiente que protegen a diario y que les proporciona empleo.

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“La pesca deportiva es una base fundamental donde las familias han tenido una entrada económica. Eso vengo a decirle a la Corte que nos colabore y que nos deje trabajar (…) la pesca deportiva genera empleo a muchas personas. En mi comunidad somos 37 familias y, más o menos, la mitad están trabajando con ese proyecto”, explicó el capitán y añadió que la llegada masiva de extranjeros a su territorio le ha permitido a la comunidad, no solo capacitarse, sino también crear una cadena de empleos que van desde motoristas, acompañantes en la pesca, hasta las mujeres que preparan con especialidad los alimentos.

“Ellos (pescadores deportivos) llevan su propia comida y se les prepara como a ellos les gusta. Los acompañantes, que van con el pescador, deben de conocer bien dónde está el pavón. Los pescadores deben tener una técnica para que no se maltrate el animal. Ellos pescan, miden, foto y para el agua nuevamente”, resaltó Suárez a la vez que añadió que esa labor es bien remunerada, pero que el mayor aprendizaje que han tenido es no maltratarlos. “Hemos aprendido que es mejor tener esos peces vivos que no matarlos porque se van extinguiendo”, reseño.

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Los pescadores deportivos llegan al Guainía a pescar en la denominada estrella fluvial que no es otra cosa que un conjunto de más de cinco ríos que tienen todo tipo de pH y que no dejan que ninguna especie se mezcle con otra. Los peces suelen conservar su hábitat y los pescadores respetarla. “Las personas que vienen de afuera no solo son respetuosas de nuestra cultura y de la naturaleza, sino que han permitido que comunidades como la mía, tradicionalmente ignoradas por el Estado, encuentren una forma de subsistencia y pueda ayudar a solucionar problemas que nunca han tenido solución; cosas básicas como la alimentación, la vivienda y la salud se han visto mejoradas por la presencia de estos practicantes de la pesca deportiva”, resaltó Suárez en el documento que allegó a la Corte y con el que pretenden tumbar el fallo.

La pesca deportiva le ha traído a la comunidad La Ceiba la capacidad de encontrar un sustento económico y capacitaciones por parte del Ministerio de Ambiente, la Unad, entre otras entidades que, a juicio de Suárez, los han llevado “por un camino valioso por el que hemos ido mirando qué está pasando con nuestros peces”, expresó Suárez y recordó que cuando era un niño había, en los diferentes lagunas y ríos, peces pavón por cantidades, hoy el panorama no parece ser el mismo, de ahí que, entre otras cosas, se haya dedicado a su cuidado.

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Respecto de la pesca para consumo, el capitán le dijo a este diario que suelen ser especies como bocachico y mojarra que hacen parte de lagunas que están en sus resguardos. “La pesca de consumo es un alimento diario. Es la base fundamental de alimento porque poco consumimos la carne”, dijo Suárez y añadió que con ese tipo de pesca también son responsables. Tienen sus criaderos y formas que no debilitan su cadena alimenticia ni tampoco la especie como tal.

En materia jurídica, lo que debe estudiar la Corte es la solicitud del capitán Suárez sobre dejar sin piso el fallo. Aún no comprende por qué fueron excluidos de una decisión tan importante. Tampoco conoce el motivo por el cual no hubo una consulta previa no solo para su pueblo, sino tampoco a comunidades afro y campesinas que se lucran de esta labor que, para ellos, se convirtió en una especie de turismo que le deja buenas rentas.

“La Corte eludió el análisis del conflicto jurídico porque, seguramente de manera involuntaria, incurrió en un sesgo de análisis desde el comienzo del proceso que produjo un fallo desproporcionado e incompleto y precario. Es por ello, por lo que durante el trámite de la demanda nunca citó a comunidades, nunca citó a colectivos que podían ponerla en contacto con dichas comunidades ni tampoco a autoridades públicas cuyo objeto misional es cercano a esos colectivos”, dice el capitán Suárez en el documento de más de 300 páginas que remitió a la Corte.

Aunque Suárez aseguró estar agradecido por las veces que la Corte amparó sus derechos y protegió las etnias en el país, esta vez acude a esa misión de la que está seguro no saldrá defraudado. “Estamos agradecidos con la jurisprudencia constitucional, por las múltiples veces que ha hecho respetar nuestros derechos cuando se han tratado de desconocer por actores privados y hasta en sede del poder ejecutivo y legislativo o en otros ámbitos. No dudamos de que la Corte los garantizará en esta ocasión”, expresó en el documento.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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