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1 May 2021 - 6:40 p. m.

Profesora en Quindío denuncia intento de violación, tortura y ataque con heces fecales

Alexander López Agudelo entró el pasado 27 de abril a la casa de Angélica María Zapata para atacarla. La víctima denuncia haber sido golpeada múltiples veces con un tenedor, ahorcada con sevicia y torturada con heces fecales. Lea aquí la historia.

Jhoan Sebastian Cote Lozano / jcote@elespectador.com / @SebasCote95

Angélica María Zapata, denunció a Alexander López Agudelo por presuntamente acosarla hasta la tortura. El investigado sabía códigos de pareja que solo ella comparte con su esposo.
Angélica María Zapata, denunció a Alexander López Agudelo por presuntamente acosarla hasta la tortura. El investigado sabía códigos de pareja que solo ella comparte con su esposo.
Foto: Cortesía

“Cada vez que se ve ese tipo de cosas, uno no está preparado. La vida no le enseña a uno ese tipo de cosas. Una persona de estas, uno no entiende cómo puede estar en la calle. Yo pienso que Angélica es una guerrera porque para que una persona aguante una hora con una persona de estas, y que ni un trabajador pueda detenerlo, es porque es una guerrera. Una tesa. Una hora de revolcarse, de fastidiarla, de torturarla, de rasgarla, golpearla, morderla. Es una guerrera”.

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Así concluyó el preparador físico Rodolfo Ardila, esposo de Angélica María Zapata, una historia que le cuesta contar, pero que, como decisión familiar, se propuso denunciar para que no le pase a nadie más. El pasado 27 de abril, en una finca de Quindío, la joven profesora, su compañera desde hace 15 años, habría vivido una persecución con detalles que solo podrían contarse en una película de horror. “Yo no quiero ocultar nada. No quiero que se omita nada”, agregó la mujer, profesional en lenguas modernas y reconocida profesora en la región.

Las imágenes, que este diario omite por su crudeza, no necesitan explicación. Labios rasgados. Al menos cinco heridas en el rostro con un tenedor. Contusiones en todas las extremidades. Hematomas en el cuello, nuca, espalda, hombros, manos y pies. Y el rostro desconcertado de una mujer que denuncia un ataque lejos de toda explicación, pero del cual aseguró “llevará su proceso de recuperación y no se rendirá porque Dios tiene un propósito para ella”, como lo aseguró Rodolfo Ardila.

Todo comenzó el pasado 27 de abril, a las 9:00 a.m. Rodolfo Ardila cuenta que entre él y su esposa tienen un código especial para saludarse. Mientras Ardila le dice baby a Angélica Zapata, su compañera le dice amor, pero no le tutea. Esa mañana, quedó plasmado en la denuncia, Angélica Zapata escuchó a sus dos perros ladrar de forma extraña, como percibiendo una presencia diferente a la habitual. La mujer asegura haber ido hasta la puerta del hogar, preguntando si era Ardila. La respuesta le hizo sentir los primeros escalofríos, pues el hombre respondió: “sí, baby”.

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Pero no era su esposo. Rodolfo Ardila estaba en su trabajo. Luego, Alexander López Agudelo, quien ya fue imputado tras la denuncia, se habría presentado desnudo ante Angélica Zapata. “Ella empezó a gritarle que se fuera de su casa, defendiendo su territorio, pero este hombre se abalanza encima de ella. La golpea brutalmente, le entierra un tenedor el pecho y la espalda, le raya el rostro con este mismo tenedor. En medio de la golpiza que le está dando defeca, la unta de heces y le mete las manos y el tenedor con excremento en la boca”, agregó Salomé Santa, quien escaló la denuncia en redes sociales.

Angélica Zapata denunció que su presunto agresor la persiguió durante alrededor de una hora. Habría intentado accederla, pero la mujer se defendió con toda su fuerza. “Es una guerrera”, subraya Ardila. Una de las trabajadoras de la casa, quien se encontraba a unos 100 metros, según le explicó a la Fiscalía, escuchó los gritos de Zapata y entró corriendo al lugar. En ese momento, asegura Rodolfo Ardila, el presunto agresor la tomó del cuello y la arrastró por el lugar. La habría golpeado contra las paredes y presuntamente la obligó a huir. La trabajadora buscó ayuda.

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“El esposo de ella (la trabajadora), que estaba al fondo haciendo un cerco, escuchó los gritos de la señora y subió lo más rápido que pudo hacia donde estaba mi esposa. Él vio la escena: él (presuntamente Alexander López Agudelo) la estaba asfixiando, mi esposa estaba casi yéndose. Estaban en posición lateral, acostados, con su mano derecha apretando su garganta y con la otra agarrándola del cabello. Él estaba con los pantalones abajo y defecado”, agregó Rodolfo Ardila.

En ese momento, cuenta el esposo de la profesora, el trabajador tuvo que tomar un machete, para persuadir a López Agudelo y que así terminara el asedio. Luego de forcejear durante unos minutos, logró reducirlo. “En el reporte médico decía que no tenía drogas o alcohol en el cuerpo (el presunto agresor). Él le decía a mi esposa: ‘Usted es el diablo, la voy a matar’. Le sacaba la lengua. La lamía. La mordía. Que la iba a matar. Para poder soltarlos tocó ayudarnos con un machete, con la parte plana”, explicó Ardila.

Ese mismo día, el Juez Único Promiscuo de Salento (Quindío) legalizó la captura de Alexander López Agudelo. Además, en audiencias concentradas, la Fiscalía le imputó los delitos de actos sexuales violentos, lesiones personales agravadas con sevicia, tentativa de homicidio y violación de habitación ajena. El capturado no aceptó cargos y, desde entonces, está detenido en Quindío mientras el proceso penal sigue su curso. La familia asegura que llegará hasta las últimas consecuencias.

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Por último, Rodolfo Ardila, quien agradece la labor de acompañamiento de las autoridades, aseguró que durante los últimos días recibieron amenazas. “La familia de él se comunicó por medio de una llamada. Decían ‘los voy a matar. ¿Cómo le fueron a hacer eso a mi hermano?’. Mejor dicho. Están avalando el comportamiento de una persona de estas. Tras de eso buscando venganza”, concluyó el esposo de Angélica María Zapata. Mientras tanto, la profesora, a quien su esposo reconoce como una mujer “carismática”, está en casa recuperándose de las heridas y recibe acompañamiento psicológico.

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