21 Dec 2019 - 2:00 a. m.

Siam vence en un nuevo “round” jurídico a su disquera

Cuando el dueto caleño intentó separarse de la empresa Music Investment Company en 2017, les bloquearon el acceso a sus redes sociales. A pesar de que un tribunal de arbitramento les dio la razón desde enero de este año, la disquera no los ha indemnizado.

Felipe Morales Sierra - @elmoral_es

Hace 10 años los caleños Carlos Montaño y Carolina Núñez ganaron el reality El Factor X como el dueto Siam. Comenzaron a tener éxito sus baladas, hicieron giras por Colombia y varias disqueras se los peleaban. Ellos confiaron en Music Investment Company (Mic) y se engancharon, en 2012, a un proyecto que inicialmente duraría tres años y tres álbumes. Pero las relaciones con la empresa se desgastaron, la pareja intentó desprenderse del negocio y todo se fue a pique. Así terminaron en una larga batalla jurídica que parecía haber terminado con un laudo arbitral de enero de este año. Y este mes, una vez más, la justicia les dio la razón a los músicos, a quienes Mic tendrá que indemnizar.

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El pleito nació desde que Mic les produjo sencillos como Cuando tú me amabas (2012), Sencillamente (2013) y otros en 2014. Surgieron incumplimientos de la disquera que fue advirtiendo el dueto, pero fueron subsanados a tiempo. El lío comenzó al cerrar 2016, pues Mic no los contactó para grabar el tercer álbum pactado. Aunque, según el contrato que habían firmado, la disquera podía terminar el contrato y no grabar el tercer disco, si así lo hacía debía notificar a Siam, cosa que no hizo, demostraron los artistas. Así, en abril de 2017, el dueto le envió una carta a la disquera en la que daba por terminado el contrato de manera unilateral, pues los músicos se sentían abandonados.

La misiva nunca tuvo respuesta de Mic y, en cambio, el dueño de la empresa, Felipe Villacrés, les retuvo el acceso a las redes sociales. Es decir, el grupo caleño no podía entrar a sus cuentas de Instagram o Facebook, una de sus principales formas de difusión y por las que les llegan clientes pidiendo presentaciones; mientras las comisiones por la música de su autoría que se escuchaba a través de Deezer o Youtube le seguían llegando a Mic. Ante esta situación, Siam se armó con abogados y acudió en noviembre de 2018 a un tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá, que era una de las formas de dirimir desacuerdos acordadas en el contrato.

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En la demanda, relató el mánager del grupo, Iván Mauricio Peña, que los productores “un día simplemente desaparecieron”. Peña resumió la historia así: “No hubo una tercera producción y no hubo por parte de ellos (Mic) una comunicación oficial en donde dijeran que no querían continuar haciendo el tercer disco. De hecho, nos pusieron a hacer unas maquetas, que es como el primer paso de la composición para escoger las canciones de ese tercer disco”. La disquera, por su parte, ni contrademandó, ni contestó la demanda, ni se presentó en las audiencias a las que se citaron en el proceso.

Como Mic no se manifestó -aunque está comprobado que la empresa fue notificada de todo-, el tribunal de arbitramento se valió de un principio del derecho que dice que, ante el silencio, se dan por ciertas todas las pruebas presentadas por los demandantes. Así, por ejemplo, el “rapto” de las redes sociales le significó un regaño a Mic, pues los árbitros concluyeron: “No se puede desconocer que en la actualidad buena parte de los ingresos que reciben los artistas provienen de la difusión de sus obras en plataformas digitales y, en consecuencia, la transferencia de los derechos de sus interpretaciones cobija también los beneficios que reciban de esas plataformas”.

Por ende, en enero de este año, el tribunal le dio la razón a Siam y declaró nulo el contrato por incumplimientos de Mic. Pero, además, condenó a la disquera a pagarles $147 millones, otros $20 millones por el costo del proceso y ordenó trasladarle directamente al dueto los réditos económicos que se recibían de Deezer y Youtube por su música. En el caso de las redes sociales, los artistas habían puesto una acción de tutela para recuperar el acceso y, aunque el juez les dio la razón, nunca les regresaron las claves, por lo que no han podido entrar a Facebook ni a Twitter, y tuvieron que crear un nuevo Instagram para poder promocionarse.

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A pesar del laudo arbitral, la empresa de propiedad de Villacrés no les ha pagado y, de las órdenes del tribunal, solo cumplió con devolverles la clave de la cuenta de Youtube. Ante el nuevo incumplimiento, los músicos, asesorados por el abogado Mauricio Maestre, emprendieron una nueva acción legal en julio de este año: demandaron a Mic y a Villacrés por la vía civil para que un juez ordenara que les pagaran, como habían dictaminado siete meses atrás los árbitros del laudo. El proceso le correspondió al juez primero civil del Circuito de Bogotá, que en julio pasado ordenó el pago y, también, embargar los bienes de Mic como medida cautelar y, también, embargar los discos y los derechos patrimoniales de los fonogramas. 

Según los documentos, desde el 26 de julio pasado el juez ordenó, por prevención, embargar las cuentas bancarias de Mic (hasta los $260 millones), así como todos los bienes a nombre de la disquera (hasta un valor de $340 millones) y cualquier utilidad que la disquera pudiera producir. Y el pasado 13 de diciembre, el juez volvió a darles la razón a los músicos caleños al fallar el proceso, pero se conoció que la empresa no tenía dinero en los bancos para pagarles los $167 millones que le debe a Siam. Además, Villacrés anunció que se encuentra en estado de iliquidez y dijo que disolverá la compañía disquera.

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Consultado por El Espectador, Felipe Villacrés contó que Mic está sin liquidez porque “el único activo de la sociedad era Siam”. Según él, los incumplimientos al contrato los comenzó a presentar el grupo musical y niega que les haya secuestrado las redes sociales. “El amarillismo morboso de esa expresión suena muy bien, pero ellos siempre tuvieron el acceso a sus redes sociales”, aseguró. Además, dijo: “Nosotros internamente sabíamos que podíamos ganar el laudo”. Sin embargo, explicó que no contestó la demanda ni se manifestó a lo largo del proceso porque “no queríamos ese desgaste”, económico y emocional de someterse a un litigio, y “no teníamos nada que ganar”.

Para Maestre, defensor de Siam, acudir a la iliquidez es una maniobra dilatoria más de Villacrés. “Uno no puede declararse en quiebra cada vez que debe plata”, señaló el abogado, que además dijo que su contraparte es representante legal de uno de los más lujosos restaurantes de Bogotá, Upper Side. Anunció que ya se encuentra diseñando una nueva estrategia para perseguir los bienes de Villacrés, porque confía en que el caso de Siam dejará un precedente en el sector: “Lo que nos motiva no es que a nuestros clientes les paguen, sino que estamos en un momento clave para las industrias creativas y no podemos permitir que se desconozcan las obligaciones que se tienen con los derechos de los creadores, en este caso, musicales”.

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