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Mientras algunas mascotas esperan a sus dueños en casa, una gata en Buenos Aires ha encontrado un lugar muy distinto para pasar sus días: una iglesia. Allí asiste a las misas, acompaña al sacerdote y se ha convertido en una visitante tan habitual que los feligreses ya la conocen como “la gata monja”.
Su nombre tiene como inspiración a Hildegarda de Bingen, la monja benedictina, escritora y filósofa de la Edad Media. Sin embargo, en la parroquia todos la conocen simplemente como Hildi.
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“Tiene un espíritu demasiado rebelde para ser monja, pero vive con un cura y todos los días reza con nosotros. Así que, aunque no sea monja, el apodo terminó quedándose”, comenta el padre Eduardo Mangiarotti, párroco de la iglesia San Gabriel de la Dolorosa y cuidador de la gata, en un video de los creadores de contenido @gatosconoficios.
Y es que es justamente su actitud lo que ha convertido a esta gata en un fenómeno en redes sociales, pues no tiene precisamente un comportamiento solemne. Todo lo contrario. Según el sacerdote, la gata tiene una personalidad traviesa y disfruta irrumpir en los momentos menos esperados.
“Ojalá viniera un poco menos a misa. Tiene la costumbre de colarse en las celebraciones, asustar a alguna señora y hasta se ha subido al vestido de una novia”, dice en el video. “Le encanta jugar, pero juega fuerte. Si uno no la conoce, puede intimidar un poco”.
¿Dónde apareció esta gatita?
La historia de Hildi comenzó lejos de Buenos Aires y, además de enternecer a miles de personas, deja un importante mensaje sobre la adopción responsable de animales. Según contó Mangiarotti en sus redes sociales, todo comenzó durante un viaje pastoral a Formosa, allí una familia de Laguna Blanca supo que él quería adoptar un gato y, pocas horas antes de su regreso, le llevó la pequeña cachorra.
Desde ese momento, la gata encontró en la parroquia un hogar definitivo y, con el paso del tiempo, no solo se ganó el cariño del sacerdote, sino también el de los feligreses, quienes la adoptaron como una integrante más de la comunidad.
Eso sí, al compartir su historia, Mangiarotti busca transmitir un mensaje sobre la importancia de brindar una oportunidad a los animales de cualquier raza, pues el caso de Hildi demuestra que un gesto tan sencillo como ofrecer refugio, alimento y cariño puede cambiar la vida de un animal.
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También recuerda que cualquier lugar puede convertirse en un hogar seguro cuando hay empatía, compromiso y amor por los animales.
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