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Dejar a un animal de compañía al cuidado de terceros puede ser una necesidad en distintos momentos del año, ya sea por viajes, trabajo u otras obligaciones. Sin embargo, expertos advierten que esta decisión requiere planificación y responsabilidad para garantizar el bienestar del animal durante la ausencia de su tutor.
Una de las principales recomendaciones es dejar por escrito toda la información relevante, como tipo de alimentación, cantidades, horarios, medicamentos, antecedentes médicos, alergias y datos de contacto del veterinario y de los cuidadores.
De acuerdo con Luis Felipe Martínez, médico veterinario internista de la Clínica Veterinaria UNIAGRARIA, también es fundamental detallar el comportamiento habitual del animal, sus rutinas de paseo, descanso y necesidades, así como posibles sensibilidades a ruidos, relación con otros animales o signos de ansiedad por separación. Esta información permite que el cuidador temporal actúe de manera adecuada ante cualquier situación.
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Asimismo, se aconseja entregar objetos familiares que ayuden a reducir el estrés, como su cama, cobijas, juguetes y recipientes de comida. En el caso de los gatos, es importante incluir suficiente arena para el arenero y elementos con el olor de su tutor, lo que puede brindarles mayor seguridad en un entorno distinto.
El tiempo que un animal de compañía puede permanecer sin su tutor varía según factores como la edad, especie y temperamento. Mientras algunos perros logran adaptarse con mayor facilidad, los gatos suelen ser más sensibles a los cambios.
En general, no se recomienda que los perros permanezcan solos por más de seis a ocho horas al día, y aunque los gatos son más independientes, también requieren supervisión y compañía. En casos de ausencias prolongadas, lo ideal es dejarlos al cuidado de una persona responsable.
Elegir adecuadamente al cuidador o guardería también es clave. Los expertos sugieren verificar referencias, condiciones de higiene y seguridad, así como la capacidad de respuesta ante emergencias. Además, estos espacios deben solicitar información completa del animal y mantener comunicación constante con el tutor.
Finalmente, es importante estar atentos a posibles señales de estrés, ansiedad o depresión, como pérdida de apetito, vocalización excesiva, destrucción de objetos, aislamiento o cambios en los hábitos de eliminación.
Si estos comportamientos persisten, se recomienda consultar con un médico veterinario. Prepararse con anticipación puede marcar la diferencia entre una experiencia estresante y un cuidado seguro y tranquilo para los animales de compañía.
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