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Una de las preguntas más frecuentes en el mercado de las mascotas está relacionada con el uso del collar o la pechera (arnés) durante los paseos.Una elección que no debería responder únicamente a criterios de belleza, sino a factores como el temperamento, la raza, la actividad y el estado de salud del perro.
Aunque a simple vista ambos elementos cumplen funciones similares, la principal diferencia radica en cómo distribuyen la fuerza cuando el animal tira de la correa o realiza movimientos bruscos.
El collar se ajusta alrededor del cuello, una zona sensible donde se concentran estructuras vitales como la tráquea, la laringe, las vértebras cervicales y vasos sanguíneos. En contraste, la pechera rodea el pecho y, en algunos diseños, parte del lomo, lo que permite repartir la presión sobre una superficie más amplia.
El collar suele ser preferido por su practicidad. Es fácil de colocar, no requiere ajustes complejos y resulta adecuado para paseos cortos o para perros tranquilos que no ejercen demasiada fuerza al caminar. Además, es el accesorio más habitual para portar placas de identificación, un elemento clave en caso de pérdida o accidente.
En animales bien entrenados, algunos educadores caninos lo utilizan durante las rutinas de aprendizaje, siempre aclarando que los collares de castigo o de ahogo no son recomendables bajo ninguna circunstancia.
Por su parte, la pechera ofrece ventajas importantes en términos de seguridad y protección. Reduce el riesgo de que el perro se libere durante el paseo, algo especialmente relevante en cachorros o animales nerviosos.
También es la opción más aconsejable para razas braquicéfalas, como el pug, el bulldog francés o el pequinés, que suelen presentar dificultades respiratorias y pueden verse afectadas por la presión en el cuello.
Al desviar la fuerza hacia el torso, el arnés disminuye la probabilidad de lesiones y facilita un mayor control en perros que tienden a halar por ansiedad, exceso de energía o falta de experiencia.
No todas las pecheras son iguales. Existen modelos en forma de “H” o “Y” que liberan los hombros y favorecen el movimiento natural, así como diseños de pecho completo que requieren un ajuste cuidadoso para evitar rozaduras o limitaciones.
También están las pecheras con enganche frontal, pensadas para ayudar a corregir los tirones durante el paseo. Por ello, la asesoría en tiendas especializadas resulta clave para elegir la opción más adecuada.
Mercado colombiano
El crecimiento del mercado de mascotas en Colombia no solo se refleja en cifras económicas, sino también en una mayor diversidad de productos disponibles para los animales de compañía. De acuerdo con proyecciones de Euromonitor, para finales de 2026 el gasto de los hogares colombianos en sus mascotas alcanzará los 6,1 billones de pesos, impulsado principalmente por la compra de alimentos, servicios veterinarios y artículos para perros y gatos.
Este auge ha ampliado la oferta de accesorios, lo que en muchos casos genera dudas entre los tutores sobre qué productos son realmente necesarios.
Más allá de la preferencia personal, expertos coinciden en que lo fundamental es priorizar el bienestar del animal. Collar o pechera no deben considerarse simples accesorios de moda, sino herramientas de seguridad que permitan paseos tranquilos, sin riesgos, y una experiencia cómoda tanto para el perro como para su tutor.
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