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Así influyen los perros en la calidad del aire de las casas

Sacudirse, rascarse o interactuar con las personas, genera liberaciones repentinas de partículas en el ambiente.

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La Red Zoocial
22 de marzo de 2026 - 01:00 p. m.
Los científicos también observaron que la proporción de amoniaco emitido en relación con el CO2 exhalado es mayor en los perros.
Los científicos también observaron que la proporción de amoniaco emitido en relación con el CO2 exhalado es mayor en los perros.
Foto: Jane Thomson / Dog Photography Awards
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Un estudio reciente de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) reveló que la presencia de perros en espacios interiores puede modificar de forma significativa la calidad del aire, al incrementar la liberación de partículas, microorganismos y ciertos gases en ambientes cerrados.

La investigación se llevó a cabo en una cámara ambiental controlada en Friburgo, Suiza, donde científicos analizaron cómo la actividad de estos animales influye en la composición del aire dentro de recintos cerrados.

Los resultados mostraron que el simple movimiento de los perros, como sacudirse, rascarse o interactuar con las personas, genera liberaciones repentinas de partículas en el ambiente.

Cada vez que los animales se movían, los sensores detectaban aumentos momentáneos de contaminación en el aire interior. En esos episodios se liberaban partículas relativamente grandes que incluyen polvo, polen, fragmentos de plantas y diversos microorganismos.

Además, el estudio identificó que los perros de mayor tamaño pueden emitir entre dos y cuatro veces más microorganismos que las personas presentes en la misma habitación. Sin embargo, los investigadores señalaron que esta diversidad microbiana no necesariamente representa un efecto negativo.

Según explicó Dusan Licina, profesor del laboratorio de la EPFL donde se desarrolló el estudio, la exposición a una mayor variedad de microbios podría incluso favorecer el desarrollo del sistema inmunológico, especialmente en niños.

No obstante, advirtió que el impacto real de estos microorganismos sobre la salud aún no se comprende completamente y puede variar entre individuos.

El análisis también examinó las reacciones químicas relacionadas con el ozono en interiores. Los resultados indicaron que los perros generan alrededor de un 40 % menos de derivados del ozono que los humanos. En las personas, este gas reacciona con compuestos grasos presentes en la piel, como el esqualeno, produciendo aldehídos, cetonas y pequeñas partículas.

Aunque los perros no producen esqualeno de forma natural, los investigadores indicaron que esta sustancia puede transferirse a su piel tras el contacto con humanos y posteriormente reaccionar con el ozono, generando subproductos químicos.

En cuanto a las emisiones respiratorias, el estudio determinó que los perros liberan cantidades de dióxido de carbono (CO2) y amoniaco similares a las de sus dueños. Incluso, en el caso de razas grandes como mastines o terranovas, la producción de CO2 puede equipararse a la de un adulto en reposo.

Los científicos también observaron que la proporción de amoniaco emitido en relación con el CO2 exhalado es mayor en los perros. Este gas se produce en pequeñas cantidades durante la digestión de proteínas y puede liberarse a través de la piel o la respiración.

A pesar de estos hallazgos, los investigadores recordaron que los perros pasan gran parte del tiempo descansando, lo que implica una respiración más lenta y, en algunos casos, irregular, factor que también influye en la dinámica de emisiones dentro de los espacios interiores.

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