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En Venezuela, decenas de rescatistas nacionales e internacionales continúan las labores de búsqueda tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio, una tragedia que, según las cifras oficiales, ha dejado hasta el momento más de 1.700 personas fallecidas y a decenas de miles desaparecidas.
Entre los rescatistas que siguen trabajando para encontrar esperanza bajo los escombros se encuentra Rambo, un perro de búsqueda y rescate enviado desde El Salvador, cuya historia ha llamado la atención no solo por su destacada labor en la emergencia, sino también porque años atrás fue víctima de maltrato y abandono antes de convertirse en uno de los rescatistas caninos más reconocidos de su país.
De acuerdo con información de la Secretaría de Prensa de la Presidencia de la República de El Salvador, Rambo integra el grupo USAR El Salvador y actualmente trabaja en la zona de escombros del edificio Coral Plaza, una estructura de nueve pisos que colapsó tras los sismos registrados.
Junto a su guía y al resto de la misión humanitaria enviada por el Gobierno salvadoreño, el perro recorre las estructuras derrumbadas utilizando su olfato para detectar posibles señales de personas atrapadas bajo los escombros, una labor en la que cada minuto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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Sin embargo, la historia de este rescatista comenzó de una manera muy distinta. De acuerdo con la Secretaría de Prensa, Rambo fue rescatado de un hogar donde sufría graves episodios de maltrato y abandono. Tras ser rescatado por las autoridades salvadoreñas, comenzó un proceso de recuperación y entrenamiento especializado que permitió descubrir su enorme capacidad para las labores de búsqueda.
Con paciencia y trabajo constante, el perro fue preparado como rescatista y obtuvo una Certificación Internacional bajo el método Arcón, uno de los sistemas de entrenamiento para perros de búsqueda y localización de sobrevivientes más reconocidos y exigentes del mundo.
Gracias a esa preparación, Rambo ha participado en diferentes misiones internacionales. En 2023 viajó a Turquía para apoyar las labores de rescate tras los devastadores terremotos ocurridos en ese país, trabajo por el que recibió un reconocimiento del presidente salvadoreño, Nayib Bukele.
Ahora, el perro vuelve a poner su experiencia al servicio de otra emergencia internacional. Imágenes difundidas por la Secretaría de Prensa muestran al rescatista recorriendo libremente las zonas afectadas en Venezuela mientras inspecciona los restos de edificios colapsados junto a los equipos especializados.
La entidad también destacó que Rambo es uno de los perros más queridos y populares de El Salvador, no solo por su trabajo en emergencias, sino también por la historia de superación que representa.
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Durante la misión en Venezuela, el rescatista ha recibido atención médica preventiva para garantizar su bienestar. El médico veterinario David Tobar, de Chivo Pet, realizó un chequeo general y trató algunas molestias en sus ojos y oídos, con el fin de que pueda continuar desempeñando sus labores en las mejores condiciones posibles.
La historia de Rambo se ha convertido en un símbolo de resiliencia. El perro que alguna vez fue víctima del abandono hoy dedica su vida a encontrar personas entre los escombros y ofrecer una nueva oportunidad a quienes esperan ser rescatados.
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