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La posibilidad de mejorar la comunicación entre las personas y sus mascotas continúa impulsando el desarrollo tecnológico. Aunque especialistas advierten que aún existen limitaciones científicas, varias compañías trabajan en dispositivos con inteligencia artificial que prometen interpretar comportamientos y emociones de los perros, e incluso simular una especie de “traducción” del lenguaje humano.
Expertos en comportamiento animal han recibido estas propuestas con cautela. Sharon Bolt, entrenadora canina y especialista reconocida, explicó en declaraciones al diario británico The Sun que los ladridos pueden expresar diferentes estados emocionales. Según indicó, los sonidos agudos suelen asociarse con miedo o ansiedad, mientras que los graves reflejan mayor confianza.
No obstante, la experta señaló que resulta difícil sostener la idea de una conversación real entre humanos y animales, pues, aunque los perros pueden aprender órdenes específicas como “comida” o “paseo”, no poseen la capacidad de mantener intercambios complejos de lenguaje.
En medio de este debate, una empresa tecnológica con sede en California afirma haber dado un paso adelante en este campo. La compañía Traini desarrolló un collar equipado con sensores, aprendizaje automático y una aplicación móvil que, según sus creadores, permite convertir la voz humana en sonidos similares a ladridos en tiempo real.
La información fue revelada inicialmente por The Sun, medio que tuvo acceso a demostraciones y testimonios de las empresas responsables de estos dispositivos.
Traini presenta el producto como el primer collar conversacional entre humanos y perros. En videos promocionales difundidos en su página web, se observan dueños que transmiten órdenes o frases cotidianas, las cuales son transformadas por el sistema en sonidos que el animal aparentemente reconoce y a los que responde.
Además de esta función, el dispositivo incluye monitoreo permanente de salud, rastreo mediante GPS y análisis de comportamiento, características similares a las de un reloj inteligente para mascotas. El collar tiene un precio anunciado de 512 libras esterlinas, equivalentes aproximadamente a dos millones y medio de pesos colombianos.
La iniciativa no es única en el mercado. Otra empresa estadounidense, Personifi AI, lanzó el Shazam Pet Band, un collar que no traduce pensamientos, pero sí interpreta emociones y estados físicos mediante sensores y análisis de datos.
Este dispositivo puede reproducir más de 8.000 frases pregrabadas y ofrece opciones para elegir distintas “personalidades” para la mascota, desde estilos humorísticos hasta tonos más formales. También incorpora alertas de seguridad ante posibles peligros y recordatorios de alimentación.
El Shazam Pet Band tiene un precio inicial de 495 dólares, cerca de dos millones de pesos colombianos, al que se suma una suscripción anual para acceder a funciones avanzadas.
Este servicio puede costar entre 195 y 295 dólares, dependiendo del plan seleccionado, aunque en algunos casos el primer año está incluido con la compra.
Si bien estas tecnologías despiertan interés entre los dueños de mascotas, la comunidad científica mantiene el debate sobre la capacidad real de la inteligencia artificial para interpretar con precisión las emociones y necesidades de los animales.
Por ahora, estos dispositivos se perfilan principalmente como herramientas de monitoreo y entretenimiento, dirigidas a un mercado especializado y con costos elevados. El desarrollo de nuevos estudios independientes será determinante para establecer su impacto real en el bienestar animal y en la interacción entre personas y mascotas.
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