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Tomarse una fotografía con un animal silvestre, alimentarlo, tocarlo o incluso montarlo puede parecer una experiencia inolvidable durante un viaje. Sin embargo, algunas de estas actividades pueden tener efectos sobre el comportamiento y el bienestar de los animales. Por eso, organizaciones dedicadas al turismo responsable recomiendan que los viajeros aprendan a identificar las señales de alerta antes de reservar este tipo de experiencias.
Desde IATI Travel Shakers, iniciativa de IATI Seguros enfocada en promover un turismo responsable, señalan que el bienestar animal debe ser considerado como uno de los componentes de la sostenibilidad turística. La organización trabaja desde hace varios años junto con la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA) y participó en la elaboración de un informe sobre patrimonio animal y turismo en España, además de apoyar una formación sobre Turismo Responsable con los Animales dirigida a profesionales del sector.
De acuerdo con IATI Travel Shakers, uno de los criterios fundamentales para valorar una actividad es determinar si los animales pueden desarrollar comportamientos propios de su especie y desenvolverse sin interacciones forzadas con las personas.
Por eso, recomienda prestar atención a actividades que impliquen contacto físico, alimentación, monta, manipulación o entrenamiento de animales para satisfacer al visitante. También señala como una señal de alerta aquellas experiencias en las que los animales deben posar, realizar determinadas acciones o permanecer en situaciones artificiales para generar fotografías o entretenimiento.
La organización sostiene que el objetivo debería ser que el viajero conozca y observe a los animales sin convertirlos en un recurso turístico. “Buscamos que la experiencia turística ponga el foco en conocer y respetar a los animales, no en utilizarlos como parte del entretenimiento o como un recurso para conseguir la fotografía perfecta”, explicó IATI Travel Shakers a El Espectador.
Las prácticas con animales que los viajeros deberían cuestionar
No todas las experiencias turísticas que involucran animales son iguales. Según IATI Travel Shakers, hay algunas prácticas que deberían generar dudas entre los viajeros, especialmente cuando el entretenimiento depende de alterar el comportamiento natural de los animales o forzar su interacción con las personas.
1. Tomarse fotografías con animales silvestres en brazos
Las fotografías en las que los turistas cargan o manipulan animales silvestres son una de las prácticas más extendidas. De acuerdo con IATI Travel Shakers, este tipo de contenido apareció en más de la mitad de las atracciones turísticas evaluadas en el informe realizado junto con FAADA.
La organización recomienda cuestionar este tipo de experiencias, especialmente cuando el animal es retirado de su entorno natural y permanece disponible para el contacto directo con los visitantes.
2. Montar animales, como los elefantes
Los paseos en elefante son otra de las prácticas señaladas por IATI Travel Shakers. En este tipo de actividades, el animal es utilizado como parte del entretenimiento y la experiencia turística, por lo que la organización plantea la necesidad de revisar las condiciones en las que se desarrolla la actividad y el trato que recibe el animal.
3. Tocar o perseguir fauna marina durante el buceo o snorkel
Acercarse a animales marinos para conseguir una fotografía o una experiencia más cercana también puede alterar su comportamiento. IATI Travel Shakers llama la atención sobre actividades de buceo y snorkel en las que los visitantes tocan o persiguen a la fauna para aproximarse a ella.
La recomendación es observar sin intervenir y respetar la distancia necesaria para que los animales puedan continuar con sus comportamientos naturales.
4. Asistir a espectáculos en los que los animales repiten trucos
Los espectáculos con horarios establecidos en los que los animales realizan determinadas acciones frente al público también deberían ser analizados. Para IATI Travel Shakers, cuando la actividad depende de que un animal repita trucos para entretener a los visitantes, se trata de una experiencia de entretenimiento y no necesariamente de una iniciativa de conservación.
5. Alimentar animales para atraerlos hacia los turistas
Otra señal de alerta aparece cuando una experiencia depende de alimentar artificialmente a los animales para conseguir que se acerquen a los visitantes. Esta práctica puede interferir en la manera en que los animales se relacionan con su entorno y con las personas.
Por eso, IATI Travel Shakers recomienda priorizar actividades de observación en las que los animales permanezcan en su hábitat y no sean atraídos mediante alimentos para facilitar el contacto o la fotografía.
6. Visitar espacios de animales exóticos donde el entretenimiento está por encima de su bienestar
Los espacios que mantienen animales exóticos también requieren una mirada crítica. La organización señala que existen lugares en los que las condiciones de los animales terminan subordinadas al entretenimiento de los clientes.
Antes de reservar una experiencia de este tipo, la recomendación es conocer cuál es realmente la finalidad del espacio y cómo se gestionan los animales. IATI Travel Shakers prioriza, en cambio, proyectos de conservación y santuarios o centros de rescate reales, siempre que su propósito y manejo sean compatibles con el bienestar de los animales.
En términos generales, la organización recomienda fijarse también en los límites que establece cada operador. Restringir la distancia entre visitantes y animales, controlar el tiempo de observación y limitar el número de personas pueden ser señales de que se están priorizando las condiciones de la fauna por encima de la experiencia del turista.
Hoteles, agencias y operadores también tienen responsabilidad
Para IATI Travel Shakers, el viajero no debería cargar solo con la responsabilidad de determinar si una experiencia turística es respetuosa con los animales. Hoteles, agencias y operadores también tienen un papel importante, pues son quienes seleccionan y ofrecen muchas de las actividades que terminan formando parte de los itinerarios.
“Tenemos la responsabilidad de filtrar lo que ofrecemos antes de que llegue al viajero”, señaló la organización. Su argumento es que la mayoría de los turistas no cuenta con las herramientas necesarias para evaluar las condiciones de un animal durante una actividad, por lo que esa revisión debería hacerse previamente.
Con ese propósito, IATI ha apoyado iniciativas de formación desarrolladas junto con FAADA para profesionales del sector turístico. El objetivo es brindar herramientas para identificar actividades que pueden ser perjudiciales para los animales, incluso cuando a primera vista parecen inofensivas.
Según los datos citados por IATI Travel Shakers, el informe elaborado junto con FAADA encontró que entre el 20 % y el 40 % del turismo mundial involucra atracciones con animales silvestres y que alrededor de 550.000 animales sufren consecuencias negativas de manera directa por este tipo de actividades.
Estas cifras son utilizadas por la organización para plantear que hablar de turismo sostenible no debería limitarse a asuntos como las emisiones de carbono, el consumo de agua o el impacto sobre las comunidades. El bienestar animal, sostiene, también debería formar parte de esa conversación.
La recomendación para los viajeros es sencilla: observar sin intervenir. Esto implica respetar las distancias, no alimentar ni tocar a los animales, evitar perseguirlos para conseguir una fotografía y aceptar que una experiencia responsable no siempre permitirá el contacto directo.
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