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Los colores que se deben evitar si usted es invitada a una boda (a menos que los novios quieran otra cosa) son el blanco, crema o marfil.
Pero, por qué estos tonos. La respuesta es simple: porque son gamas cromáticas que se reservan para la novia.
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“Llevar un vestido blanco el día de la boda se ha convertido en un ritual y en una aspiración para las novias más conservadoras”, cuenta el historiador de moda William Cruz Bermeo, en Desviste a la moda: la historia sale del clóset.
Se cree, de acuerdo con el historiador de moda, que fue la boda de la reina Victoria con su primo el príncipe Alberto de Sajonia Coburgo, “en 1840, la que estableció la tradición de casarse de blanco”.
Desde el punto de vista de la etiqueta, es de “mal gusto” quitarle el protagonismo a la novia usando un vestido de un tono similar. Además, podría causar confusión visual una invitada con un traje con el tono del vestido de la novia.
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También se deberían “evitar tonos como los neones o colores demasiado llamativos, como el rojo. Preferible llevar tonos reservados”, explica Sophia Buitrago Martínez, estilista de moda.
Otro color que suele estar vetado en una boda es el negro, por su relación con el luto. No sería la mejor opción para un momento de celebración.
En todo caso, es importante que tenga en cuenta el código de vestuario establecido por los novios. Por lo general, establecen el modelo, corte y estilo de los vestidos de los invitados, así como la hora y el lugar.
Por ejemplo, si la invitación dice: “traje formal”, puede usar un vestido elegante y largo en tonos oscuros o fuertes, si la boda es en la noche; para el día puede optar por colores claros.
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