Naomi Osaka siguió el estricto código de vestuario del torneo de Wimbledon, pero le puso su toque estílistico: un kimono blanco.
La tenista usó un diseño creado por la diseñadora japonesa Hana Yagi. “Me gusta usar la moda como medio para contar historias”, le dijo la tenista a la edición británica de Vogue.
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Cada aparición, según le contó Osaka al mismo medio, “es una oportunidad para introducir al público en mi mundo creativo. El hecho de que a la gente le interese y esté emocionada por ver qué viene después también es genial”.
El kimono, inspirado en el vestido ceremonial japonés, tiene grullas bordadas y flores de cerezo por la tela, un lazo y capas que cubrían el conjunto blanco Nike que la tenista llevaba debajo.
La pieza estaba adornada con la tradicional "kanzashi para el cabello y joyas de Mikimoto, el conjunto transforma el trayecto desde el vestuario a la pista en una efímera puesta en escena", detalló Vogue.
Según le contó al medio Marty Harper, director creativo de Osaka, el objetivo no era recrear un kimono, sino reinterpretarlo. “Tomando prestada su estructura y simbolismo imaginó cómo esas ideas podrían plasmarse en un atleta moderna en Wimbledon. Fue esta idea la que lo llevó a la diseñadora, cuyo trabajo se centra en la restauración de prendas ceremoniales en desuso”.
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Por su parte, la diseñadora, de 26 años, que colecciona vestidos de novia desechados, los desmonta y los convierte en nuevas creaciones, detalló que la prenda está confeccionada con shiromuku (prendas nupciales tradicionales japonesas), kimonos y vestidos de novia antiguos, “prendas ceremoniales creadas originalmente para conmemorar momentos importantes en la vida de las personas”.
Para el juego, Osaka desveló un vestido reglamentario firmado por su patrocinador, Nike, que incluía flores impresas en 3D. De acuerdo con la diseñadora, la prenda representa la transformación y el momento previo a la actuación. “La entrada a la pista envuelve a Naomi en una ceremonia, mientras que el uniforme de Nike representa a la atleta en competición. Las concebí como dos capítulos de la misma historia”, le dijo Yagi al medio.
El estricto código de vestimenta del torneo de Wimbledon pide que los jugadores y jugadoras vistan de blanco “desde el momento en que entran en el recinto de la pista”.
Incluso, los zapatos deben ser blancos, así como las suelas y los cordones. No se permiten logotipos grandes de fabricantes. “Trabajar completamente en blanco me permitió centrarme en el material, la transparencia, la construcción y la silueta en lugar del color”, le aseguró la diseñadora a Vogue.
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