
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Luisa Fernanda W y Pipe Bueno se casaron el 29 de octubre en la Catedral de Sal de Zipaquirá, en Cundinamarca. El cantante de música popular y la creadora de contenido llegaron al altar tras más de seis años de noviazgo. En octubre de 2023, durante un viaje a Dubái, el artista le propuso matrimonio a la influenciadora, quien eligió a la diseñadora Francesca Miranda para crear el vestido con el que dio el sí.
La diseñadora Francesca Miranda cuenta que la inspiración principal para crear el vestido “fue la misma Luisa”. Querían crear un vestido que reflejara su feminidad y elegancia, “pero especialmente que se sintiera auténtico en ella. Partimos de una silueta clásica y atemporal, reinterpretada a través de un material extraordinario: un tul francés bordado, muy delicado, con una textura que casi parece hecha de azúcar. Es un vestido romántico, sofisticado y con una presencia muy especial”.
Lea: Vestidos de novia 2026: las tendencias que se verán en las bodas

Según contó la diseñadora en entrevista con El Espectador, desde que comenzaron a trabajar juntas querían que el vestido de ceremonia tuviera “esa imponencia que merece un momento tan importante, sin perder la sutileza. La idea era que el vestido hablara por sí solo, sin necesidad de excesos. Que transmitiera elegancia, seguridad y una feminidad muy natural”.
Además, decidieron crear dos momentos distintos a través de sus vestidos: uno más clásico para la ceremonia y otro mucho más expresivo y editorial para la celebración.
“Lo que siente mi corazón hoy es difícil de explicar. Gracias de corazón a cada una de las personas que me han enviado sus buenos deseos y tanto cariño. Que Dios les multiplique siempre todo lo bonito que llevan en sus corazones”, escribió la influenciadora en sus redes sociales junto a un carrusel de fotos con su vestido de novia.
La diseñadora revela algunos de los detalles del proceso, la ejecución y los sentimientos que le dejó que la influenciadora la eligiera para acompañarla en un día tan importante.
¿Qué elementos de la personalidad y el estilo de Luisa influyeron en la creación del vestido?
Luisa tiene una presencia muy especial. Es una mujer femenina, segura de sí misma y con una identidad muy definida. Queríamos respetar eso y encontrar un equilibrio entre su lado romántico y su gusto por la moda. Creo que los dos vestidos reflejan muy bien esas facetas de su personalidad.
¿Cómo logró encontrar el equilibrio entre las tendencias nupciales y la esencia de Luisa Fernanda W?
En Francesca Miranda creemos que un vestido de novia no debe responder únicamente a una tendencia. Tiene que trascender el tiempo y, sobre todo, representar a la mujer que lo lleva. Para Luisa elegimos una silueta clásica, con un cuerpo entallado y una falda en línea A, pero la llevamos a otro nivel a través de un bordado francés muy particular, completamente diferente al encaje tradicional que solemos asociar con los vestidos de novia. Es precisamente esa combinación entre tradición e innovación lo que hace que el diseño se sienta actual, pero que siga siendo relevante muchos años después.
¿Tuvieron algún referente como punto de partida?
Más que una referencia específica, nuestro punto de partida fue la riqueza del material y la belleza de las proporciones clásicas. El bordado francés tiene una textura tan particular que se convierte en el protagonista del diseño. Nos interesaba trabajar esa delicadeza casi etérea y contrastarla con una silueta muy bien estructurada. En el segundo vestido exploramos una expresión más contemporánea de la moda, con volúmenes, texturas y una silueta tipo birdcage que tiene una intención mucho más editorial.
¿Cuáles son los detalles del vestido que considera más especiales?
Sin duda, uno de mis detalles favoritos es el bordado del vestido de ceremonia. Tiene una textura extraordinaria, muy sutil. Es delicado, pero al mismo tiempo tiene muchísima riqueza visual. También me encanta el detalle de la espalda, con botones de cristal Swarovski, que aportan un punto de luz muy refinado. Y, por supuesto, el velo, de más de ocho metros de largo, que fue concebido especialmente pensando en el lugar y la magnitud de la ceremonia. Queríamos que aportara dramatismo sin competir con la delicadeza del vestido.
Hablemos de los detalles. Ya nos mencionó que la falda se abre suavemente en línea A y que es una silueta clásica. ¿Qué otros materiales y texturas eligió para darle vida a esta creación?
El protagonista es un tul francés bordado que tiene una textura muy especial, casi etérea. El ajuste del vestido es fundamental porque permite que la silueta se vea impecable y que Luisa se sienta cómoda y segura. Para la celebración creamos una propuesta completamente distinta, pero que conserva su identidad nupcial. Es un vestido elaborado en organza cortada a láser y bordada, con un brillo natural que nace del propio material. Tiene una silueta tipo birdcage y se complementa con una chaqueta de cuello alto que le da un aire más sofisticado y editorial. Me encanta el contraste entre ambos: dos interpretaciones muy diferentes de una misma novia.
¿Cuánto tiempo se requirió para el desarrollo y la ejecución del diseño, desde la primera idea hasta el resultado final?
El desarrollo de un vestido de estas características implica muchas etapas: la selección de los materiales, la definición de la silueta, el trabajo de patronaje, la confección y las pruebas necesarias para lograr un ajuste impecable. Son meses de trabajo. En nuestro atelier, cada detalle se trabaja con muchísimo cuidado, especialmente cuando utilizamos materiales tan delicados y elaborados. Más allá del tiempo de confección, lo importante es que cada decisión contribuya a lograr una pieza que se sienta verdaderamente especial y hecha para ella.
¿Hay algún detalle del vestido que tenga un significado especial para usted?
Es el todo, la verdad. Pero el velo ocupa un lugar muy importante dentro de toda la propuesta. Sus más de ocho metros fueron pensados específicamente para acompañar la arquitectura del lugar y la importancia de la ocasión. Queríamos que, al caminar hacia la ceremonia, Luisa tuviera una presencia inolvidable. Para mí, ese es uno de los aspectos más bonitos del diseño a medida: poder crear algo que no solamente responde a una mujer, sino también a un momento y a un lugar que forman parte de su historia.
¿Cómo fue trabajar con Luisa durante el proceso de diseño y confección?
Simplemente encantador. Luisa es una mujer muy dulce, amable y cercana. Fue un verdadero gusto tener la oportunidad de conocerla más y acompañarla en un momento tan especial de su vida. Trabajar con ella fue una experiencia muy bonita, y nos llena de alegría haber podido crear dos vestidos que reflejan diferentes facetas de su personalidad y estilo.
¿Cómo describiría la reacción de Luisa cuando vio el vestido terminado?
Creo que uno de los momentos más especiales de este proceso es cuando el vestido deja de ser una idea y cobra vida sobre la novia. En el caso de Luisa, el resultado es realmente hermoso. El vestido le queda de una manera increíble y resalta su figura con mucha naturalidad. Se ve elegante, sofisticada y, sobre todo, se ve como ella misma.
¿Qué sintió al verla lucir una creación suya en un momento tan importante de su vida?
Para mí, siempre es un privilegio acompañar a una mujer en un momento tan significativo. Detrás de cada vestido hay un equipo de manos, muchas horas de trabajo y una enorme dedicación. Ver cómo todo ese proceso se transforma en una pieza que acompaña un recuerdo tan importante es una de las mayores satisfacciones de lo que hacemos. Y, en este caso, poder crear no uno, sino dos vestidos para Luisa, cada uno con una personalidad tan definida, lo hace aún más especial.
¿Qué diferencia el diseño de un vestido de novia de cualquier otra pieza?
Un vestido de novia tiene una dimensión emocional que lo hace único. No es solamente una prenda; es una pieza que va a formar parte de la historia personal de una mujer. Por eso, para nosotros, el proceso va mucho más allá de la estética. Se trata de entender quién es esa mujer, cómo quiere sentirse y qué quiere expresar. La construcción, los materiales, las proporciones y cada pequeño detalle deben responder a esa intención. En Francesca Miranda trabajamos desde la artesanía y el conocimiento del oficio, pero siempre buscando que el resultado se sienta personal, contemporáneo y auténtico.
¿Qué consejo le daría a una novia que está comenzando a imaginar el vestido de sus sueños?
Que no piense primero en las tendencias, sino en ella misma. En cómo quiere sentirse y en qué la hace única. Un vestido de novia debe resaltar la personalidad de quien lo lleva, no transformarla en alguien diferente. Mi consejo es que elija algo con lo que se identifique profundamente, que valore la calidad de los materiales, la confección y, especialmente, cómo se siente cuando se lo pone. La verdadera elegancia está en sentirse cómoda y segura siendo una misma.
¿Quién es Francesca Miranda?
Originaria de El Salvador y radicada en Barranquilla desde hace más de 30 años, Francesca Miranda se ha consolidado como una de las diseñadores más importantes de la categoría nupcial del país. Miranda estudió comercialización de moda en la Universidad del Sur de Florida y en Lake Land College, en Estados Unidos.
En 1995 comenzó a diseñar para la marca Xango. Tres años después, lanzó su propia marca enfocada en ropa masculina. En 1997 inauguró su primera boutique con su nombre Francesca Miranda y en el 2000 abrió su tienda insignia en Barranquilla.
Su marca combina la alta moda con una visión creativa actual y desde 2010 también lanza colecciones de novias. Sus propuestas las presenta en Estados Unidos y ha participado en eventos nacionales como Colombiamoda e Ixel Moda. “Desde vestidos de novia que marcan el inicio de nuevas etapas, hasta colecciones ready-to-wear que acompañan en la cotidianidad más sofisticada, cada diseño refleja el espíritu libre, creativo y seguro de sí mismo que caracteriza a la mujer Francesca Miranda”, explican desde la marca.
Desde su residencia en Barranquilla, lidera un equipo de hábiles artesanos que dan vida a su visión con una meticulosa atención al detalle. Sus creaciones son famosas por aplicaciones impecables de bordados, tejidos característicos y una sofisticación que combina la elegancia atemporal con una visión moderna.
En 1983 se casó con Francisco Jassir y se mudaron a Barranquilla. Tiene tres hijos: Daniella Jassir Miranda, Francisco Jassir Miranda y Andrea Sofía Jassir Miranda.
👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre moda? Te invitamos a verlas en El Espectador.
-
Dolores Colombia(e55c6)•30 de octubre de 2026 – 09:30El blanco o mejor la blanca es el color preferido del fachito de Pipe